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Vidas de los teólogos"Carolinos"
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Guillermo Laud nació en l573 y llegó a ser arzobispo de Cantórbery en 1633 después de haber sido el principal consejero eclesiástico de Carlos I durante varios años. Fue el más prominente de una generación nueva de eclesiásticos descontenta de muchas de las prácticas rituales que se habían desarrollado durante el reinado de Isabel I y se oponía con ahínco a los "puritanos".

Laud creía que la Iglesia de Inglaterra se mantenía en continuidad directa de la Iglesia medieval, e insistía en que la unidad de la Iglesia y el Estado, exaltando la función del rey como supremo gobernante. Enfatizaba el sacerdocio y los sacramentos, en particular la eucaristía, y causaba consternación al insistir que se reverenciara el altar, colocándolo en la posición de antes de la Reforma contra la pared este de la iglesia, y rodeándolo de una barandilla.

Como jefe de las cortes de la Alta Comisión y de la llamada Cámara de las Estrellas, Laud era aborrecido por las severas sentencias dadas a prominentes puritanos. También resultaba antipático a la mayoría por defender políticas no populares del rey Carlos, por apoyar la guerra contra Escocia en 1640, y por tratar de independizar a la Iglesia del Parlamento. Fue acusado de alta traición por el Parlamento en 1640, y finalmente decapitado el 10 de enero de 1645.

La reputación de Laud ha permanecido controvertida hasta el presente. Honrado como mártir y condenado como fanático intolerante, defendió con compasión los derechos de la gente humilde en contra de los terratenientes. Fue honesto, devoto, leal al rey y a los derechos y privilegios de la Iglesia de Inglaterra. Trató de reformar y proteger la Iglesia de acuerdo a sus sinceras convicciones. Pero en muchos aspectos estaba desfasado respecto a la opinión de la mayoría de sus conciudadanos, especialmente con referencia al "derecho divino de los reyes".

Murió noblemente, rezando en el patíbulo: "Que el Señor reciba mi alma, tenga misericordia de mí, y bendiga a este reino con paz y caridad, para que esta efusión cristiana de sangre no caiga sobre ellos". (Se le conmemora el 10 de enero)

Jorge Herbert (1633) es famoso por sus poemas y su obra en prosa: Un sacerdote en el templo, o El cura rural. Su biógrafo, Izaak Walton, lo pinta como modelo del piadoso sacerdote de parroquia. Herbert describió los poemas como "un retrato de los muchos conflictos espirituales que he pasado entre Dios y mi alma, antes de que sometiera mi voluntad a la de Jesús, mi maestro; en cuyo servicio he hallado la libertad perfecta".

Herbert nació en 1593, miembro de una antigua familia, primo del conde de Pembroke, y conocido del rey Jaime I y del infante Carlos (más tarde rey). Gracias a su puesto oficial de Orador Público de Cambridge, entró en contacto con la corte. Sin embargo, las esperanzas que alimentara como cortesano se debilitaron por la asociación que mantuvo con personas no gratas al rey Carlos I, sobre todo con Juan Williams, obispo de Londres.

Herbert había comenzado el estudio de teología cuando tenía poco más de veinte años, y en 1626 fue ordenado de sacerdote. El rey Carlos le permitió ganarse la vida como rector de las parroquias de Fugglestone y Bemerton en 1630. Su colección de poemas: El templo, fue entregada a su amigo, Nicolás Ferrar, y publicada póstumamente. Dos de los poemas son himnos muy conocidos: "Teach me, my God and King", y "Let all the world in every corner sing". La gracia, fuerza e imaginación metafísica de los poemas influyó en poetas posteriores, como Henry Vaughan y Samuel Taylor Coleridge. Algunas líneas del poema sobre la oración han conmovido a muchos lectores.

Herbert era desprendido y dedicado al servicio a los demás. Izaak Walton escribe que muchos de los parroquianos "dejaban los arados cuando las campanas de la iglesia de Herbert sonaban para la oración y ofrecían también con él una devoción a Dios". Sus palabras, "nada es pequeño al servicio de Dios" han recordado a los cristianos, una y otra vez, que todo en la vida cotidiana, grande o pequeño, puede ser un medio para servir y adorar a Dios. (Se le conmemora el 27 de febrero)

Guillermo Law (1761)

"Si hemos de seguir a Cristo ha de ser en el modo común del vivir diario. Si hemos de vivir orientados hacia Dios en cualquier momento y lugar, hemos de vivir orientados hacia él en todo tiempo y lugar. Si hemos de usar cualquier cosa como un regalo de Dios, hemos de usarlo todo como si fuera su regalo". Así escribía Guillermo Law en l728 en Una llamada seria a una vida devota y santa.

A este callado maestro de escuela de Putney, Inglaterra, apenas se le puede considerar como revolucionario, y sin embargo su libro tuvo repercusiones casi revolucionarias. El reto que hizo de vivir la vida cristiana seriamente tuvo un acogida más entusiasta de lo que él se podía imaginar, e influyó enormemente en las vidas de Enrique Venn, Jorge Whitefield, y Juan Wesley. Más que nadie Guillermo Law estableció los fundamentos del avivamiento religioso del siglo XVIII con el Movimiento Evangélico de Inglaterra y el Gran Despertar en Estados Unidos.

Para muchos Law fue el modelo ejemplar de cura rural. Su vida se caracterizó por la sencillez, la devoción y las obras de caridad. Como era uno de los que rehusaron prestar juramento (non-jurors) de fidelidad a la Casa Hanover se le privó de la ayuda normal para poder vivir que la Iglesia de Inglaterra daba a los clérigos. Por ello, de 1727 a 1737 trabajó como preceptor del padre de Eduardo Gibbon, el historiador. Organizó escuelas y casas de caridad para los pobres. Defendió con firmeza los sacramentos y la Biblia contra los ataques de los deístas. Habló con elocuencia contra la guerra de su tiempo. Sus inspirados sermones y escritos le han ganado un puesto permanente en la literatura cristiana. (Se le conmemora el 10 de abril)

Jeremías Taylor (1667), uno de los más influyentes entre los "teólogos carolinos", se educó en Cambridge y, por influencia de Guillermo Laud, se convirtió en miembro de la facultad de All Souls de Oxford. Todavía era muy joven cuando llegó a ser capellán del rey Carlos I y, más tarde, durante la guerra civil, capellán en el ejército monárquico.

Con el triunfo de las fuerzas de Cromwell y la victoria de éste, Taylor cayó prisionero y pasó varios años en retiro forzado como capellán de la familia del Lord Carberry en Gales. En esta época escribió sus obras más famosas, especialmente Sobre el santo vivir y Sobre el santo morir (1651).

Entre los otros escritos, Libertad de profetizar se convirtió en un trabajo seminal para estimular el desarrollo de la tolerancia religiosa en el silo XVII. Los principios enunciados en esa obra están a la par de los de Milton en Areopagita en su búsqueda por la libertad de pensamiento. A pesar de su indudable talento literario, a Taylor desgraciadamente no se le pidió colaboración en la revisión del Libro de Oración Común de 1662. Sin embargo, el primer libro de oración americano incorporó una de sus oraciones, parte de la cual ha sido adaptada para que sirva de colecta en esta conmemoración, y otra se ha incorporado en el actual libro de oración.

A veces se ha criticado la teología de Taylor, y de una manera más mordaz por Samuel Taylor Coleridge, quien alega que Taylor parece "presentar la santidad de nuestra propia vida como base de nuestra esperanza religiosa, en vez de como fruto de aquella esperanza cuyo fundamento es la misericordia de Cristo". Sin embargo, no ha habido queja contra sus colectas que representan lo mejor de los teólogos "carolinos", mezclado con una genialidad literaria.

Al final de la vida, Taylor y su familia se trasladaron a la parte noreste de Irlanda donde, después de la restauración de la monarquía, llegó a ser obispo de Down y Connor. A esta diócesis se añadió más tarde la pequeña, adyacente, de Dromore. De obispo trabajó sin descanso reedificando iglesias, reinstituyendo el uso del Libro de Oración Común y superando la continua oposición de los puritanos. De vicecanciller del Colegio de la Trinidad, en Dublín, fue uno de los líderes de la resurrección de la vida intelectual de la Iglesia de Irlanda. Permaneció hasta el final como pastor y hombre de oración. (Se le conmemora el 13 de agosto)

Lancelot Andrewes (1626) fue el predicador favorito del rey Jacobo I. Escribió muchos sermones elocuentes en particular sobre la Navidad y la Resurrección. Sermones ingeniosos, basados en las Escrituras y caracterizados por el abundante saber que encantaba al rey. Para la gente de hoy resultan de difícil lectura, pero compensan en un estudio atento. T. S. Eliot tomó el inicio de uno de los sermones de Andrewes sobre la Epifanía como inspiración para su poema: "El viaje de los magos":

Fría venida tuvimos,
Justo en el peor tiempo del año
Para un viaje y ¡qué viaje tan largo!:
El camino áspero y el clima gélido
Lo álgido del invierno.

Andrewes era también un distinguido erudito bíblico, competente en hebreo y en griego. Fue uno de los traductores de la versión autorizada de la Biblia (King James: rey Jacobo). Como deán de Westminster y director de la escuela de la catedral antes de ser obispo fue influyente en la educación de varios distinguidos clérigos de su tiempo, en particular del poeta George Herbert.

Andrewes era muy devoto. Una de sus obras más admiradas es Preces Privatae ´Devociones privadas´, una antología sacada de la Biblia y de las liturgias antiguas, y compilada para su uso personal. Esa obra manifiesta su piedad y nos informa sobre las fuentes de su teología. Defendió con vigor la catolicidad de la Iglesia de Inglaterra contra los críticos católico romanos. En un tiempo en que los obispos no gozaban de muy buena fama, Andrewes era respetado y considerado como obispo ejemplar. John Jacket, alumno suyo y luego obispo de Lichfield, escribió de él: "Verdaderamente, en mi opinión fue el teólogo más apostólico y semejante a los de la Iglesia primitiva; de gravedad venerable, y al mismo tiempo dulce en el trato; el más devoto que jamás haya visto, cuando se le veía rezando; un gigante del saber de tal manera que a su lado clérigos de grandes conocimientos parecían enanos". (Se le conmemora el 26 de septiembre)

Nicolás Ferrar (1592-1637) fue el fundador de una comunidad religiosa en Little Gidding, condado de Huntingdon, Inglaterra, que subsistió desde 1626 hasta 1646. Su familia había destacado en los negocios de la Compañía Virginia, pero cuando se disolvió, se ordenó de diácono y se retiró al campo.

En Little Gidding, su familia cercana y un grupo de amigos y de sirvientes se dedicaron de lleno a la observancia religiosa. Restauraron la iglesia abandonada próxima a la casa señorial, se hicieron responsables de los servicios, enseñaron a muchos niños de la localidad, y cuidaron de la salud y del bienestar de la gente de la vecindad. Observaban un horario regular de oración siguiendo el Libro de Oración Común y la recitación diaria de todo el salterio. Los miembros de la comunidad se hicieron famosos por los ayunos, oración privada, la meditación, y por escribir historias y libros explicando temas de la fe y de la moral cristianas.

Una de las actividades más interesantes de la comunidad de Little Gidding era la preparación de las "armonías" de los evangelios, una de las cuales fue presentada al rey Carlos I por la familia Ferrar.

La comunidad no sobrevivió mucho tiempo después de la muerte de Nicolás Ferrar. Sin embargo, el recuerdo de la vida religiosa en Little Gidding se mantuvo viva, principalmente por la descripción de Izaak Walton en La vida de Jorge Herbert: "Ferrar y su familia (…) sin duda observaron estrictamente la Cuaresma y todas las témporas, ayunando y usando todas las mortificaciones y oraciones que la Iglesia había recomendado (…) e hicieron lo mismo los viernes, y las vigilias indicadas como ayuno antes de las fiestas de los santos; y la frugalidad y abstinencia servían para ayudar a los pobres (…)"

La comunidad llegó a ser un símbolo importante para muchos anglicanos cuando las órdenes religiosas comenzaban a restablecerse. Su vida inspiró a T. S. Eliot, que tituló "Little Gidding" el último de los Cuatro cuartetos, uno de los grandes poemas religiosos del siglo XX. (se le conmemora el 1 de diciembre)

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