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por Gonzalo Rendón (Colombia)

El Nuevo Testamento (II): Jesús y su Tiempo

Dijimos en la última entrega que para lograr comprender mejor la persona de Jesús, cada una de sus acciones, su mensaje y todo lo sucedido al final de su ministerio, es decir, su pasión, muerte y resurrección, era necesario conocer muy bien las características más importantes de la época en la cual él nació y creció. Sólo entendiendo las condiciones en que vivía la gente de ese tiempo, cómo estaba organizada la sociedad, en qué creían, en qué esperaban, a quién temían, etc., etc., empezaremos a captar mucho mejor ese sentido profundo de la Revelación de Dios en su hijo Jesús y luego todo lo que compone el período que denominamos Nuevo Testamento.

Los y las invito entonces para que nos devolvamos 2000 años hacia atrás y nos ubiquemos en la Palestina del siglo I de nuestra era. Casualmente, estamos ya prácticamente pregustando el tiempo de navidad; tiempo en el que conmemoramos el nacimiento de Jesús; por tanto, más allá, de todo lo que la sociedad de consumo ha ido poniendo encima de esta gran celebración, hasta desfigurarla prácticamente, tratemos de recrear ese ambiente real y concreto en el que nace el Hijo de Dios.

La tierra que vio nacer a Jesús
Contrario a lo que muchos creen, es muy difícil hablar con certeza sobre el origen histórico, humano, de Jesús ya que no disponemos de información de primera mano, para esto hemos de contentarnos con los restos arqueológicos y literarios que han llegado hasta nosotros para reconstruir el "escenario" de la vida de Jesús. Afortunadamente, tanto unos como otros han sido estudiados con gran cuidado y minuciosidad, y cada vez tenemos una imagen más precisa del mundo de Jesús (Guijarro, S. 2003). Vamos a centrar nuestra atención en tres aspectos fundamentales de la época de Jesús, los cuales nos van a servir para tratar de reconstruir ese "escenario" en el cual él nace y se desarrolla como persona:

El ambiente material: Esta mirada nos ayuda a situar geográficamente Galilea y Judea en el contexto del Imperio Romano. Con ayuda de la arqueología podremos averiguar también cómo eran las ciudades y sus edificios, cuál era la distribución de la tierra, etc.

El contexto político y religioso: Desde este punto de vista se puede observar la organización política de Galilea y sus relaciones con Roma, la relación de los gobernantes con sus súbditos, el sistema de impuestos, etc. También nos permite calibrar la importancia de la religión en aquella sociedad, y conocer sus creencias, sus instituciones, sus prácticas, etc.

El marco sociocultural: Nos permite conocer la organización social (la familia, la ciudad, las tensiones entre las zonas rurales y urbanas, etc.), y sobre todo los valores que determinan la forma de concebir el mundo y las relaciones entre las personas (el honor, la personalidad diádica, las relaciones de patronazgo, etc.). La cultura, en este sentido, es el elemento más determinante en la vida de una persona. Todos hemos sido socializados en una determinada cultura y esto configura nuestra visión de nosotros mismos, de los demás y del mundo.

Al acercarnos al mundo de Jesús hemos de tener en cuenta nuestra condición de extranjeros con respecto a él. Debemos evitar en todo momento el etnocentrismo (creer que todas las culturas son iguales, es decir, como la mía) y el anacronismo (creer que las cosas han sido siempre como son ahora) (Guijarro, S., 2003).

Veamos ahora el primer aspecto: la geografía de Palestina
Tal vez muchos de los que leen estas ayudas a través de la página web de Episcopales latinos, viven ahora lejos de su tierra natal y creo que no me equivoco si me atrevo a asegurar que cada uno siente una gran alegría cuando escucha noticias de su tierra, cuando ve el mapa de su región; cómo vuelven a nosotros los recuerdos de ese padacito de tierra donde nacimos y crecimos, sus montañas y llanuras, sus ríos, los sueños que forjamos en esos lugares… Con ese sentimiento, vamos a dar una mirada, desde luego muy rápida, a la tierra de Jesús, pensando que así como a nosotros nos marcó tanto la geografía física, lo mismo le aconteció a Jesús. Miremos entonces con detenimiento el mapa de su tierra y luego veamos, grosso modo, la descripción de cada una de sus regiones y subregiones. Mapa 1: regiones naturales de Palestina:

En este primer mapa podemos ver cuatro largas franjas resaltadas con diferentes colores (la geografía de palestina hay que estudiarla por cortes verticales o franjas): la primera franja, bordeada con rojo, se denomina Región costera; la segunda franja, bordeada con verde, se denomina Región montañosa; la tercera franja, bordeada con azul se denomina Valle del Jordán y la cuarta y última franja, bordeada con amarillo, se denomina Meseta de Transjordania o Región esteparia.

Para no hacer demasiado pesada la lectura de este material, vamos a describir con mucha brevedad lo esencial de cada región; posteriormente, quien se interese por conocer un poco más en detalle el aspecto físico de Palestina puede acceder al enlace que daré al final.

Desde el punto de vista del hombre antiguo, la región hoy conocida como Palestina era el único paso existente entre el continente Africano y Eurasia.

Los límites geográficos de Palestina son, por el Oeste, la costa mediterránea; por el Norte las montañas de la alta Galilea, que se unen con las del Líbano y Siria; por el Este, la franja fértil de las riberas orientales del lago de Genesaret, el río Jordán y el mar Muerto, que forman un sistema fluvial cerrado cuyas aguas corren de Norte a Sur aproximadamente paralelas a la costa; por el Sur, finalmente, las prolongaciones de los desiertos de Arabia y el Sinaí.

Las regiones naturales:
1. La región costera: una región que no hizo parte del antiguo Israel.
Se extiende desde la escalera de Tiro al norte y baja por la costa mediterránea como una faja estrecha que se dilata hacia el sur. Su altura oscila entre 45 y 75 mts. Se pueden considerar en esta región 4 comarcas: Fenicia, Acre o Aco, Sarón, Filistea

2. La región montañosa: la columna vertebral del territorio de la libertad...
Es continuación de la cordillera del Líbano que se extiende de norte a sur hasta el desierto de Arabia Pétrea. Se divide en dos regiones: Galilea y Yesreel. A esta región pertenecen las Montañas de Judá y Samaria: asientos de dos reinos hermanos que se odiaron. Comprende: Los montes de Efraím, Los montes de Ebal y Garizím, Los montes de Samuel y Saúl, Belén, La Sefeláh, El Néguev.

3. El Valle del Jordán: un largo camino de vida y muerte.
Es parte de una hendidura o falla geológica, que se extiende a partir de Siria, donde separa al monte Líbano de la comarca del antilíbano conocida en la Biblia como Hermón y Amaná; continúa por palestina como "Valle del Jordán"; más al sur forma el "Arabá" y el mar rojo y de allí se extiende al África. El término Valle del Jordán se aplica propiamente a la parte comprendida entre el mar de Tiberiades y el mar Muerto, llamada por los árabes el "Ghor" que quiere decir hondonada.

4. La Meseta de Transjordania: una región ligada estrechamente a la historia bíblica.
Esta meseta está divida en cinco secciones por cuatro ríos principales: El Yarmuk, El Yaboq, El Arnón y el Zéred. Tanto la geografía como la historia obligan a considerar esta región como íntimamente ligada a la Palestina de la Cisjordania. Esta Palestina de la Transjordania pertenecía, como la Palestina de la Cisjordania, a la gran meseta que se extendía desde Siria hasta África. Es la parte que mantiene mejor la fisonomía original. La parte occidental de la Transjordania desciende abruptamente hacia el Jordán, mientras la parte oriental lo hace lentamente hacia el desierto.

Clima y vegetación
Los factores que condicionan el clima de Palestina pueden dividirse en generales y locales. Los factores generales son las influencias antagónicas del mar y del desierto, que afectan a toda la región; los locales están determinados por las diferencias orográficas y determinan las variantes climatológicas de las diversas subregiones.

En la región montañosa de Galilea, el valle de Jezreel y en toda la zona que se extiende desde la costa mediterránea hasta la cordillera central predomina la influencia de los vientos húmedos del mar. Son, por tanto, zonas fértiles, destacando entre ellas por sus tierras aluviales el valle de Jezreel, donde las clases dirigentes de todas las épocas han poseído grandes latifundios dedicados, sobre todo, al cultivo de cereales. Galilea resulta apta para una variedad mucho mayor de cultivos, pero su explotación óptima requiere el trabajo costoso previo de construir terrazas y limpiar algunas zonas de piedras basálticas.

El interior montañoso de Samaría y Judea tiene un clima bastante seco, por lo que sólo resulta adecuado para el cultivo de la vid y el olivo. Sus laderas orientales, que descienden hasta la cuenca del Jordán y el mar Muerto, son totalmente desérticas, aunque durante la estación lluviosa se cubren por completo de una hierba muy corta suficiente para alimentar los rebaños de cabras de los pastores seminómadas. Entre estas tierras secas corren las aguas del Jordán, creando a todo lo largo de su cauce una franja estrecha de vegetación tropical. El resto de Palestina es desierto, pero incluso en esta categoría de terreno muestra la región una gran variedad - hay desiertos de arena, de piedras, de tierra dura...

Casi toda la región de Palestina está cubierta por materiales sedimentarios permeables que se extienden hasta profundidades imposibles de alcanzar con las técnicas premodernas de perforación. En la Antigüedad, el agua que se filtraba con rapidez a través del suelo se hacía definitivamente irrecuperable para el uso humano; de ahí que fuera necesario construir las innumerables cisternas o pozos que los arqueólogos modernos no cesan de sacar a la luz en casi todos los asentamientos excavados de la región.

Dejamos así planteado el estudio de lo que podemos denominar el "contexto histórico" de Jesús de Nazaret. En la segunda parte veremos el aspecto político y religioso.
Para quienes deseen profundizar un poco más sobre el aspecto geográfico, les recomiendo este sitio web: http://bibliaparatodos.galeon.com/geogra.html (Fuentes de consulta: De la Torre, G. Generalidades bíblicas. Fucla, 2008, Quibdó; Guijarro, S. Jesús histórico. Curso virtual para el año 2002-2003, Universidad Pontificia de Salamanca).

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