Contacto  
 
  Ministerio Hispano  
 
  Iglesia Episcopal  
 
  AnglicanCommunion.org  
Anglicanismo
Hispanismo
Historia
Liturgia
Miscelánea / Curiosidades
Noticias
Nuestra Gente
Santoral
Pastoral
Teología
Recursos
Espiritualidad
 
¿Cómo se escribieron los Evangelios?
VERSIÓN PARA IMPRIMIR ARTICULO

¿Cómo se escribieron los evangelios? ¿Se encuentran en ellos las palabras exactas que pronunció Jesús?

Algunos conservadores y fundamentalistas creen que en los evangelios se pueden leer las mismas palabras que pronunció Jesús. Esto no es cierto por varias razones, como veremos.

En primer lugar, Jesús fue un campesino galileo que no escribió nada. Habló la lengua aramea, aunque se supone que podría saber algo de griego, el lenguaje común del Imperio Romano. Los evangelios se escribieron en griego. No se conserva ningún original, sino sólo copias y algunas versiones en latín y en copto. La primera copia completa de los evangelios data del siglo IV y se conoce con el nombre de Codex Sinaiticus. Se conservan unos 5.000 manuscritos en griego que contienen parte o todo el Nuevo Testamento. Entre ellos no hay dos copias que sean exactamente iguales. Existen pequeños fragmentos de los evangelios anteriores a esa fecha. Así, pues, las palabras auténticas de Jesús no las podemos conocer, porque sólo se conservan traducciones en otras lenguas.

Por otra parte, Jesús perteneció a una cultura de tradición oral. En esas culturas el principal medio de transmisión de historias, cuentos, leyendas, no es la escritura, sino la voz viva, por medio de la memorización y la repetición de boca en boca. Hay dos factores que afectan a la transmisión oral: la estructura y el uso de palabras fijas o frases. Fuera de eso, los transmisores, modifican, omiten, o inventan, con toda libertad. Veamos un ejemplo:

"No hagas a nadie lo que no quieras que te hagan" Tobías 4,15.

"Tratad a los hombres como queréis que ellos os traten" Lucas 6,31.

"Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos" Mateo 7,12

"Lo que no queréis que os hagan, no se lo hagáis a otros" Didajé 1,2.

Este ejemplo nos sirve para ver cómo se conserva en mismo dicho variando las palabras. Con ello, podríamos concluir que se pueden identificar algunas estructuras y palabras de lo que Jesús dijo; pero nunca se podrán identificar con exactitud las palabras auténticas de Jesús, ya que todo lo que dijo se transmitió oralmente.

Ahora veamos cómo se escribieron los evangelios. Con lo dicho ya tenemos adelantado bastante. En los evangelios se encuentran cuatro niveles de tradición oral, sobrepuestos uno sobre otro. En el primer nivel se encuentra a Jesús hablando sobre el reino de Dios con parábolas, aforismos y dichos cortos. En un segundo nivel aparecen los discípulos predicando sobre Jesús y repitiendo sus parábolas y dichos. Al desaparecer los primeros discípulos encontramos, en un tercer nivel, a los primeros cristianos repitiendo lo que los discípulos transmitieron sobre Jesús. Finalmente, en el cuarto nivel, vemos a la comunidad cristiana reflexionando sobre sí misma, y repitiendo el mensaje de los primeros discípulos, que a su vez se referían a Jesús hablando del reino de Dios.

La cuestión que se plantean los especialistas en la Sagrada Escritura es cómo distinguir con precisión esos cuatro niveles para llegar a descubrir lo que Jesús dijo. Pongamos un ejemplo para ilustrar lo que acabamos de decir:

"¿Por qué esta generación pide un signo? Yo os aseguro: no se dará a esta generación ningún signo" Marcos 8,12.

"¡Generación malvada y adúltera! Un signo pide, pero no se le dará otro signo que el signo de Jonás. Porque así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación" Mateo 16,4.

"Esta generación es una generación malvada; pide un signo, pero no se le dará otro signo que el signo de Jonás. Porque así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación" Lucas 11, 29-30.

"¡Generación malvada y adúltera! Un signo pide y no se le dará otro signo que el signo del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del Hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches" Mateo 12,39-40.

Los escritores de los evangelios han ido añadiendo de su cosecha, intercalando improperios y reflexiones posteriores a la resurrección de Jesús.

Este análisis plantea serias cuestiones sobre otros dichos, dando por cierto que Jesús los profirió cuando es probable que no fuera así.

Fijémonos en el diagrama ofrecido para ilustrar toda esta doctrina. Se cree que el primer evangelio escrito (hacia los años 50) fue uno que se ha perdido y que un especialista alemán nombró con la palabra quelle -que significa fuente-, por eso se le denomina con la única letra de Q (se cree que es el primero porque sus dichos se encuentran repetidos en los Mateo y Lucas). El segundo en escribirse fue el de Marcos (hacia los años 70), de él copia Mateo (escrito por los años 80) y también Lucas (escrito cerca de los años 90). De los 661 versículos contenidos en el evangelio de Marcos, Mateo reproduce el 80 por ciento de ellos y Lucas el 65 por ciento. Además, Mateo añade palabras y frases de su cosecha, representadas -debajo de su nombre- por los circulitos. Lo mismo hace Lucas, indicado con cuadritos.










Si tenemos en cuenta que Jesús murió aproximadamente a los treinta y tres años, nos daremos cuenta de que los escritores de los evangelios han tenido mucho tiempo para reflexionar, e incorporar acontecimientos posteriores a la vida de Jesús. Han empezado a hacer teología. Hay que añadir también, que los nombres dados a los evangelios no reflejan a los autores originales, que son todos desconocidos.

Volver