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22. Los Libros Sapienciales
por Gonzalo Rendón (Colombia)

Vamos a entrar ahora a un bloque literario muy especial de la Biblia y, específicamente, del Antiguo Testamento; estamos hablando de la "literatura sapiencial", es decir la colección de dichos, sentencias, refranes que a todos nos es común. ¿Quién de nosotros no ha usado alguna vez un proverbio o refrán para reforzar una idea, para corregir a un niño, para llamar la atención a alguien...? Recordemos que el mismo Jesús utilizaba esta maravillosa manera de enseñar; es que en el fondo, este es un modo de ¡enseñar sabiduría!

Cuando hablamos de sabiduría en la Biblia, ciertamente no estamos hablando de lo que comúnmente denominamos "erudición". En la Biblia, la sabiduría hace relación a los consejos prácticos para vivir bien, en armonía consigo mismo, con los demás, con el ambiente y con Dios. Esa es la sabiduría bíblica y a ella deberíamos volver continuamente ya que muchos quizás hemos perdido ese sentido del "buen vivir", desde lo simple, lo cotidiano, tal vez por andar enzarzados en otras cosas que ciertamente no satisfacen nuestra innata tendencia a vivir en esa armonía integral que ya describimos.

En los libros bíblicos "sapienciales", se recoge pues, "lo que el Pueblo de Dios fue aprendiendo de la vida y fue conservando, con diligencia, como un tesoro precioso, en el cual se condensan las lecciones que sólo la vida puede dar. Esa sabiduría nace de cosas simples: de lo cotidiano de la casa y de los hijos. Expresan las luchas, las esperanzas y los cansancios que jalonan el peregrinar del hombre y de la sociedad. Pero sobrepasan también ese ámbito primero y necesario de la existencia humana, abriéndose a las grandes inquietudes cósmicas e históricas, a las desgracias más hondas, a la esperanza que silenciosamente persevera como el suelo del camino..." (Conferencia de Religiosos/as del Brasil. Tu palabra es vida, 1998).

Por lo general, cuando estudiamos cada una de las partes de la Biblia, se estudian juntos la literatura sapiencial y los Salmos, pues se podría decir que el culmen de toda la corriente sapiencial en Israel es precisamente, esa enorme colección de oraciones, cánticos, acciones de gracias, ruegos, súplicas, peticiones de auxilio... que conforman el salterio. No vamos a hacer lo mismo aquí. Vamos a dedicar el espacio suficiente a lo sapiencial y en un momento posterior nos dedicaremos a los Salmos.

Los libros que conforman la Literatura Sapiencial son:
Job; Proverbios; Eclesiastés o Qohelet; Cantar de los Cantares; Sabiduría; Eclesiástico o ben-Sirá. Hay otra serie de libritos que se conformaron en la época de Israel cuando se cultivó mucho el pensamiento sapiencial: estas obras se pueden clasificar como sapienciales y son las siguientes: Rut, Ester, Judit, Jonás y Tobías. Para éstos, haremos algún estudio posterior.

¿Cuál podría ser la característica especial de estos libros? "La respuesta no es tan fácil. En la traducción griega de los Setenta, son llamados "Libros poéticos". En la traducción latina (la Vulgata) se les llama "Libros didácticos". En las traducciones católicas de la Biblia, se les llama "Libros sapienciales". En una traducción usada por los protestantes no tienen título especial. Y en la Biblia hebrea se les llama simplemente "Escritos".

Todos saben decir lo que no son: no son históricos, ni proféticos, ni legislativos. Pero no se dice con claridad qué son: ¿sabiduría, enseñanza, poesía o escritos? ¿Qué son? ¿De dónde vienen? ¿Qué significan? ¿Para qué sirven? ¿Para qué estudiarlos? ¿Cómo revelan a Dios?" (CRB. Tu palabra es vida. 1998).

Ambientes privilegiados de la sabiduría:
varios fueron los lugares donde se fue formando ese acervo de sabiduría a fuerza de compartir la vida y las experiencias de cada día, lo mismo que las necesidades tan inmediatas y elementales como corregir al niño, enderezar al joven, prevenir a la joven, advertir al adulto, en fin, todo lo que compone la cotidianidad de las personas. Ubiquémonos en aquellas sociedades, mayoritariamente agrarias y centrémonos en la familia, en el campo, en sus relaciones con otros grupos y con la religión. El primer lugar donde comienza a gestarse la sabiduría es la casa, como una necesidad de educar a los hijos y, al mismo tiempo, la necesidad de encontrar las fórmulas más simples para regular las relaciones intra y extra-familiares. Los temas más frecuentes en la casa tenían que ver con la familia, el clan, el trabajo, el cuerpo, la salud, la educación, el amor, el matrimonio...

Otro espacio que se percibe en el conjunto de la literatura sapiencial es el campo, lugar común donde se encuentran los hombres y, no pocas veces, las mujeres y los niños para adelantar faenas de cultivo y explotación de la tierra, como medio de subsistencia. En este espacio, los temas más tratados son: el trabajo, los cultivos, los animales, las estaciones, el tiempo, la naturaleza, el cansancio, la satisfacción de alimentarse con el propio esfuerzo...

Además de la casa y el campo, hay otro lugar muy querido por la gran mayoría, en la sociedad antigua: la puerta principal de la ciudad. En aquellos tiempos el tamaño de las ciudades era pequeño, la gran mayoría de ciudades estaban rodeadas por una muralla y había una puerta principal, configurada como una especie de salón. La puerta resultaba ser un espacio de encuentro muy interesante: ahí se encontraban amigos, vecinos, los que salían, los que ingresaban, los que vendían sus productos, los que como Jeremías de pronto se le ocurría pronunciar sus discursos... en fin, en la puerta había de todo, y ahí también se intercambiaban "semillas" de sabiduría. Temas frecuentes en la puerta: aspectos relacionados con la justicia, con el comercio, la ciudad, la plaza, la feria, reuniones, procesos...

Cuando hubo rey en Israel y, más concretamente, a partir de Salomón, sucesor de su padre David y primero en construirse un palacio, este lugar se convierte también en espacio de cultivo de la sabiduría. La sabiduría comienza a tener como ese estatus oficial y, si se quiere, esa "alcurnia" y tinte de "nobleza", en la época de Salomón, dado que él fue muy amigo de imitar a sus vecinos los egipcios donde, según la historia, la corte real promovía los conversatorios de tipo filosófico y sapiencial. Movido por esto, Salomón también se rodeó de personajes que tuvieron la capacidad de ir compilando muchas de las sentencias y proverbios que regulaban las sanas relaciones de las personas. Pero, desafortunadamente, hubo ya desde el comienzo un enorme defecto: esos hombres elegidos por Salomón para dicha tarea, tenían de alguna manera que exaltar en sus escritos la figura y la ¡"bondad" del rey! (que con toda seguridad no poseía). Al pueblo, verdadero maestro y autor de la sabiduría se le arrebata su "copy right". Por eso, Salomón pasa a ser en la tradición antigua como el ¡gran sabio! Hoy sabemos que no fue así.

De todos modos, es necesario decir, que el palacio del rey fue otro foco importante donde se cultivó y de donde surge también la sabiduría. Los temas de discusión frecuente en palacio, que de alguna manera se perciben en algunas secciones de la literatura sapiencial, serían: el gobierno, la organización, la corte, el ejército, conflictos...y de más.

Finalmente, es importante tener en cuenta otro lugar central en la vida de las personas: el templo. No hay que dar muchas explicaciones sobre el lugar que ocupa el templo en la vida de la gente; allí, se realizaba el culto, pero también había enseñanza y legislación. Los temas más frecuentes en este ambiente podrían estar relacionados con la religión, la Ley, el culto, Dios, la oración, las peregrinaciones, las promesas... Digamos en conclusión que "en estos varios sectores de la vida, nacieron, bien pequeñas, las gotas de los proverbios que poco a poco se fueron juntando para formar el gran río de la sabiduría que corre por la Biblia y por la vida, hasta hoy" (CRB. Tu palabra es vida. 1998).

La clave definitiva para comprender mejor la sabiduría bíblica:
si tenemos en cuenta lo dicho sobre los ambientes específicos donde fue naciendo la sabiduría, especialmente la casa, el campo y la puerta de la ciudad, y logramos ubicarnos en esos espacios donde la voz cantante es la de papá, la de mamá, la de esos líderes naturales que nos arrastran con su ejemplo y, muy especialmente, la voz de los ancianos y ancianas que hablan porque son verdaderos maestros de vida, si logramos tener este trasfondo a la hora de leer cualquier pasaje sapiencial de la Biblia, entonces con toda seguridad, vamos a entender mejor de qué se trata toda esa literatura y, por supuesto, vamos a lograr frutos muy preciosos para nuestra vida personal, familiar y comunitaria. Estos libros sapienciales, fueron escritos por "doctores" en sabiduría. Siempre pensemos que detrás de cada proverbio, de cada sentencia, están esas personas que acabamos de mencionar: papá, mamá, ancianos de la comunidad, con toda seguridad analfabetos, pero con una enorme capacidad de observar, analizar y enseñar desde la vida. Si los vemos así, entonces sí son doctores de sabiduría, no porque estudiaron para ser sabios, sino porque fueron capaces de aprender desde la vida misma y, además, son capaces de transmitir lo que han aprendido.

Otra cosa es el proceso de transmisión de la sabiduría por escrito. Para eso sí tenían que ser expertos escritores, capaces de redactar y de dar cierto orden a lo que escribían.

Con esta sencilla introducción a la literatura sapiencial de la Biblia, invito entonces a que comencemos la lectura de cualquiera de los libros que componen este bloque literario. Para ayudar un poco a la comprensión, pueden apoyarse en los comentarios que hace la Biblia de nuestro pueblo a cada uno de los pasajes.