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VERSIÓN PARA IMPRIMIR ARTICULO
por Gonzalo Rendón (Colombia)

15. El primer profeta Isaías o Proto-Isaías


H
emos visto ya los dos primeros profetas cuyo ministerio se desarrolló en el reinado israelita del Norte: Amós y Oseas. Veamos ahora al tercero de los profetas cuyo ministerio se va a desarrollar en el reino del Sur, específicamente en su capital, Jerusalén; estamos hablando pues, del Primer Isaías o Proto-Isaías. No perdamos de vista el orden que estamos siguiendo. No nos estamos basando por el orden de aparición en nuestra Biblia, sino por el orden cronológico en el que ellos aparecieron históricamente.

Por qué hablamos de un "proto-Isaías": si miramos en nuestra Biblia el llamado libro de Isaías, podemos ver que contiene 66 capítulos. Por mucho tiempo se pensó que esta obra era de un solo autor; sin embargo, los estudiosos y expertos en crítica literaria pudieron establecer que dentro del libro hay diferentes fenómenos de redacción, de estilo, de mención de distintas épocas, etc., que hacen pensar en la probabilidad de diferentes manos de diversas épocas. Así, se logró establecer que dentro del libro, hay en realidad tres libros (hay quienes reconocen sólo la existencia de dos), todos cobijados con el mismo nombre: Isaías. Para diferenciarlos, comúnmente se les denomina Proto-Isaías o Primer Isaías; Deutero-Isaías o Segundo Isaías y Trito-Isaías o Tercer Isaías.

¿Cómo podemos visualizarlos?: los estudiosos nos indican que el Primer Isaías va desde el capítulo 1 hasta el 39, y su contenido refleja el contexto histórico del siglo VIII a.C., en Jerusalén; el Segundo Isaías va desde el cap. 40 hasta el 55, su contenido refleja la situación de los desterrados en Babilonia, por lo general, se le ha dado el nombre de "libro de la Consolación" pues comienza justamente con las palabras "Consuelen, consuelen a mi pueblo...", recordemos que la cautividad en Babilonia tuvo lugar entre el 587 y el 534 a.C., o sea, siglo VI; finalmente, el Tercer Isaías va desde el cap. 56 al 66, y su contenido refleja la situación del retorno de los cautivos a su tierra a partir del año 534 a.C. en adelante. De esta manera podemos comprender, entonces, las aparentes irregularidades que contiene el libro. Lo que sucedió fue que a la luz de la predicación del Primer Isaías, el Isaías histórico, se formó una escuela de discípulos que continuó a través del tiempo su misma línea profética y literaria hasta completar la obra conocida como "la profecía de Isaías" o el "libro del profeta Isaías".

Centrémonos ahora en el Primer Isaías: cuál es el ambiente donde nace, crece y realiza Isaías su ministerio: podemos reseñar tres períodos históricos en la vida de Isaías. El primer período, hacia el 740 a.C., se caracteriza por la tranquilidad política y un cierto bienestar económico; el segundo período, hacia el 735 a.C., se caracteriza por las amenazas de Asiria que a toda costa pretende expandir sus fronteras invadiendo y sometiendo a vasallaje a los pueblos y reinos vecinos; y el tercer período, hacia el 705 a.C., caracterizada por una no muy atestiguada reforma religiosa. Al parecer, la actividad de Isaías no va más allá del 701 a.C.

El contexto socio-político y religioso donde Isaías realiza su ministerio: la mayoría de estudiosos están de acuerdo con que Isaías nació y creció en la clase cortesana de Jerusalén lo cual le dio como ventaja una excelente formación intelectual y, por supuesto, religiosa. Precisamente, el ambiente religioso que vivió el profeta está marcado por una marcada adhesión a Yahvéh como que es el Dios insignia de la corte.

Sin embargo, es precisamente en este ambiente cortesano y de pomposas ceremonias en el templo, donde Isaías siente el llamado al servicio profético. Si leemos con atención el cap. 6 donde el profeta nos narra su vocación, podemos ver cómo nos describe la ceremonia religiosa en la cual está participando. De ahí podemos ir haciéndonos una idea de lo que se convertirá en el punto focal de sus críticas: mucho boato, mucha ampulosidad, demasiados rituales; sin embargo, el amor al prójimo y la misericordia, no se ven por ningún lado.

Isaías ama profundamente a Yahvéh, vibra con su reinado; sabe y siente que aunque Judá está gobernado por un monarca, quien debe reinar efectivamente es Yahvéh; por eso, en su relato vocacional hallamos un detalle que no encontramos en ninguno de los relatos vocacionales contenidos en la Biblia: cuando Isaías escucha la exclamación de Dios "¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?", inmediatamente el piadoso Isaías responde, "heme aquí; envíame a mí" (Is 6:8). El detalle está en que por lo general, el que ha sido llamado por Dios, Moisés, Jeremías... incluso, la misma María, siempre anteponen alguna excusa: "soy tartamudo" (Moisés); "soy un niño..." (Jeremías); "¿cómo será esto si no conozco varón?" (María); pero en el caso de Isaías, él mismo se ofrece voluntario, "heme aquí, envíame a mí". Un hermoso ejemplo para estar siempre atentos al servicio de Dios y su proyecto.

La visión que sobrecoge a Isaías en el templo lo hace caer en la cuenta de que la situación de su pueblo tiene que cambiar. De hecho, la situación política internacional está dando giros que afectan gravemente la tranquilidad y la paz de los pequeños reinos vecinos. Pero no sólo eso; también en lo que respecta a la situación interna del reinado del Sur, las cosas se están tornado bastante difíciles. Los reyes que han sucedido a David, desde que en Israel se instauró la monarquía, definitivamente no han dado la talla en su misión de ser garantes de la justicia y el derecho; por el contrario, se han convertido en opresores de sus propios hermanos, y a Yahvéh lo han entronizado muy bien en el templo, pero no ponen en práctica sus preceptos.

El mensaje religioso de Isaías: en pocas palabra podemos decir que "la visión de la santidad y del poder universal de Dios que ha tenido Isaías en su llamada profética dominará toda su predicación. Verá la injusticia contra el pobre y el oprimido como una ofensa contra 'el Santo de Israel', su nombre favorito para designar a Dios. Desde esa santidad, tratará de avivar la vacilante fe del pueblo.

A la soberanía de Dios se opone el orgullo de las naciones poderosas, orgullo que será castigado, pues el destino de todas las naciones está en sus manos. Es justamente este orgullo -antítesis de la fe, de labrarse su propio destino a través de alianzas con potencias vecinas- el pecado de Judá que más denunciará y fustigará el profeta. Pero a pesar de las infidelidades del pueblo y sus dirigentes, Isaías abrirá un horizonte mesiánico de esperanza: Dios se reservará un 'resto' fiel de elegidos, hará que perdure la dinastía de David y convertirá a Jerusalén en el centro donde se cumplirán sus promesas". (Biblia de nuestro pueblo. Introducción al profeta Isaías).

Para lograr una mejor comprensión del mensaje de Isaías, debemos leerlo. Vamos a leer los primeros 39 capítulos que corresponden al Primer libro. Podemos ayudarnos con los comentarios pastorales a cada pasaje, así lograremos obtener mayor claridad y sobre todo más provecho de su lectura. Pueden bajar los comentarios haciendo del siguiente enlace:

http://www.4shared.com/document/iuOQwr6i/Profetas_Isaas_Comentario.html

Sería bueno también que, una vez leído y asimilado el texto tratemos de responder:

¿Cuál es nuestra experiencia de la "Santidad" de Dios, tema que aparece repetidamente en Isaías? ¿Cómo nos cuestiona y nos transforma? ¿Qué actitudes suscita en nosotros?

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