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· 1- Introducción

· 2- El libro del Génesis
 
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por Gonzálo Rendón (Colombia)

2. El libro del Génesis


Vamos a comenzar un recorrido, largo, pero muy interesante y emocionante por estos senderos de la Biblia. La idea es que demos una mirada general a cada libro, comenzando por el Antiguo Testamento, resaltando lo que podríamos considerar esencial y más importante. Ya cada uno podrá después, por otros medios, profundizar en aquello que más le llame la atención.

El nombre del libro. Del libro del Génesis podemos decir varias cosas; en primer lugar, el nombre. Se denomina así porque, tanto en la lengua original (el hebreo) como en la primera lengua a la cual fue traducida la Biblia, o sea al griego, la primera expresión que aparece da idea de comienzos, orígenes, principio, inicios, todo lo cual queda expresado en la palabra griega guenesis.

Pero ¡mucho cuidado! No podemos creer o pensar que, en efecto, este libro nos cuenta la historia de los orígenes tal como está ahí. No. Ya dijimos en los consejos para aprovechar y entender mejor la Biblia (Ver 1. Introducción), que no podemos tomar al pie de la letra lo que encontramos en ella porque no nos sirve de mucho. Tampoco podemos seguir pensando que, por el hecho de que este libro esté de primero, entonces fue el primero que se escribió. No. Para entender un poco cómo es el asunto, vamos a tratar de ubicarnos en la época en la cual se escribe este libro.

Época y contexto de redacción. Los expertos y estudiosos de la Biblia ubican la redacción del Génesis más o menos a finales del siglo VI a. C. La situación de esa época era muy complicada: prácticamente el pueblo de Israel estaba acabado, les habían invadido la ciudad de Jerusalén, habían saqueado el templo, luego lo incendiaron y, para rematar, cogieron a la clase dirigente e importante del pueblo y se los llevaron deportados a la capital del imperio de ese momento que era Babilonia. En Israel no quedaron sino los aldeanos, campesinos y, en fin, los de siempre, ¡los ignorados por todo el mundo!

En estas condiciones, tanto dirigentes y clase importante como los humildes y sencillos estaban en un mismo plano: se quedaron sin ciudad santa, sin templo y… lo peor de todo: sin Dios. Sintieron que todo había acabado, que Yahweh les había fallado, que todo había sido un cuento muy bien montado, pero que los caldeos demostraron que el dios de ellos (Maraduk) era el vencedor por ser más poderoso. La crisis era tremenda, como cuando a uno le cogen esas crisis de fe o esas depresiones que uno no quiere oír nada de nada, ni quiere creer nada… así estaba el pueblo.

Ante esta situación, los teólogos y líderes religiosos de Israel se dieron a la tarea de reconstruir al pueblo a partir de una reflexión muy grande y profunda sobre el pasado del pueblo, sobre su historia, y empezaron por demostrar que en ningún momento Dios era el culpable de la situación. Estos hombres comienzan por hacer entender al pueblo que en la mente de Dios no puede existir un proyecto de maldad, de opresión, de injusticia. Ellos comienzan a demostrar que los planes de Dios tenían que ser muy distintos. En esta reflexión intentan llegar lo más lejos posible y por eso se remontan a lo que pudo ser la manera y la intención con que Dios creó al mundo y al ser humano (¡ojo!, estos líderes religiosos no están preocupados por demostrar que Dios creó el mundo; todo el pueblo sabe que fue Dios; entonces ni riesgos de pensar que aquí encontramos una "teoría del origen del universo").

Estructura. Los relatos con que comienza el Génesis pues, nos hablan del origen del mundo, del ser humano y del mismo pueblo de Israel; pero con la intención de demostrar que de las manos de Dios todo salió bien ("vio Dios que era bueno"), con una finalidad específica y un papel concreto para cada cosa creada; todo estaba orientado al orden, a la justicia, al amor, al respeto… Sin embargo, llega el momento en que todo ese orden de cosas empieza a pervertirse, pero no por que a Dios le hayan fallado sus planes: el problema está en que el ser humano le dió entrada en su corazón al egoísmo, a la codicia, al deseo de poder, de tener, de dominar… en fin, eligió caminar en contravía del querer de Dios. Este es el panorama que nos describen los relatos que encontramos en los 11 primeros capítulos del Génesis. Metámonos esto en la cabeza: estos relatos no nos están contando una "crónica" de la realidad; es decir una historia verificable y comprobable; nos están describiendo el análisis que, de las experiencias históricas vividas por el pueblo, están haciendo unos líderes religiosos que quieren recuperar la fe en Dios y en sí mismos para seguir el camino.

Después de mostrar una visión universal de la historia, los autores del Génesis se centran en la "historia" de los orígenes de Israel; entonces, desde el capítulo 12 hasta el 37, nos van a narrar las historias de los Patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob, y ya el final de libro, desde el cap. 38 hasta el 50, acomodan una novelita muy simpática que nos cuenta la historia de José en Egipto. La intencionalidad de este último relato es mostrar cómo en cierto momento todo el pueblo israelita termina viviendo en Egipto, al principio todo muy bonito, pero después "sube al poder un faraón que no sabía nada de los hebreos" y comenzó a humillarlos y terminó por esclavizarlos. Así, esta historia final del Génesis nos prepara para el siguiente libro: el Éxodo, que veremos en la próxima entrega.

Autor. Por último, ¿quién escribió el Génesis? Hoy en día los expertos y estudiosos nos enseñan que el Génesis no tiene un autor único. En este libro hay muchas manos y muchos períodos históricos de Israel. La teoría más convincente es que este libro, junto con los cuatro siguientes, se compuso a partir de varias corrientes de pensamiento, literarias y teológicas. Dichas corrientes están hoy bien identificadas así: corriente J, que significa Yahvista porque utilizaba mucho la palabra Yahweh para designar a Dios, es la más antigua; la corriente E, que significa Elohista, porque utilizaban la palabra Elohim también para designar a Dios, un poco menos antigua que la J; la corriente P, que significa sacerdotal (de la palabra alemana Priesterkodex), es mucho más reciente que las anteriores, y encierra toda la manera de pensar de la clase sacerdotal del templo; finalmente la corriente D, que significa Deuteronomista, un poco más antigua que la corriente P. Estas corrientes también se pueden llamar "escuelas de pensamiento". Hay que decir que, aunque en el Génesis hay huellas de las tres primeras corrientes (J, E y P), la corriente responsable de la redacción final del Génesis tal como lo leemos hoy, fue la P o sacerdotal; por tanto, prácticamente todo el libro está impregnado por el modo de pensar de dicha escuela.

Estás invitado, pues, querido lector para que vayas leyendo con despacio el libro del Génesis; en principio no te preocupes por entenderlo, lo importante es que leas con atención y trates de retener lo que más te llame la atención. Si quieres tener un poco más de claridad sobre lo que lees, puedes seguir este enlace: http://www.4shared.com/document/cAI1Dt3Y/001__Gnesis_Comentarios.html si quieres, baja el documento y lee los comentarios a cada uno de los pasajes que componen el libro.

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