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por Gonzalo Rendón (Colombia)

21. El Libro de los Salmos

Al concluir el tema de los Profetas, podríamos pasar de una vez al Nuevo Testamento por muchas razones; sin embargo, es conveniente dar una mirada a otros escritos del Antiguo Testamento que son de mucha importancia para nuestra vida cristiana.

Qué son los Salmos: en términos muy generales, podemos decir que los Salmos son la manifestación de la fe y de la piedad del pueblo israelita desde el Antiguo Testamento hasta hoy, y de los pueblos creyentes de todos los tiempos que se confiesan cristianos toda vez que Jesús, como buen piadoso judío oró con ellos, dio gracias a Dios con ellos, se encomendó al poder soberano de Dios con ellos... en fin, los Salmos fueron motivos continuos de oración tanto para Jesús como para las comunidades primitivas hasta hoy.

Quién escribió los Salmos: ya desde el Antiguo Testamento, la tradición judía atribuyó los Salmos a David; sin embargo, los modernos estudios bíblicos han llegado a descubrir que en la realidad, es muy difícil que David (que reinó en Israel entre el 1004 y el 965 a.C.) haya podido escribir el Salterio (así se denomina al conjunto de los 150 Salmos de la Biblia). ¿Por qué se llega a esta conclusión? Por varias razones, todas muy simples. Vamos a mencionar sólo dos: primera, porque en la gran mayoría de los Salmos, los estudiosos logran detectar épocas históricas muy posteriores a la del monarca israelita; segunda, porque hay una gran diversidad de estilos de redacción y sobre todo distintos estilos poéticos que difícilmente podrían salir de la misma mente creadora.

¿Cómo explicamos, entonces el hecho de que muchos Salmos tienen como encabezado "Salmo de David..."?: Es muy simple: cuando los piadosos poetas de Israel componían un Salmo movidos o inspirados por algún motivo (acción de gracias, exaltación del poder de Yahvé, petición de perdón, imprecación...etc.) lo hacían tal vez pensando en honrar también la memoria de su antiguo rey, del rey David, y no tenían ningún reparo en atribuírselo a él como si él efectivamente fuera su autor dado que en la tradición religiosa de Israel quedaron como recuerdo esas actitudes piadosas, carismáticas, exaltadas del antiguo rey. Es como reconocer que David es el patrono del orante israelita. En conclusión, pues, materialmente David no es el autor de los Salmos, es posible que haya una que otra frase atribuida a él; pero lo importante es lo último que dijimos, que David es considerado como el patrono del místico y orante israelita y, por tanto, las palabras, las composiciones, etc., se le atribuyen a él.

Cuándo se escribieron los Salmos: No se puede decir con exactitud cuándo se escribieron los Salmos, ya sabemos que son 150 y que todos ellos responden a situaciones muy concretas de la vida y de la historia del pueblo. Es posible pensar que desde muy antiguo, el pueblo se reunía para sus festividades y celebraciones y de un modo u otro tendría algún esquema de celebración; en algún momento entonarían himnos, cánticos, oraciones por motivos especiales, etc. De todo ese acervo espiritual fue quedando en la memoria del pueblo mucho material oracional. Cuando Salomón construye el templo, se hizo necesario oficializar un poco más la liturgia y seguramente allí habría que ubicar también muchos materiales sálmicos. También es importante tener en cuenta las situaciones particulares de las personas y de la comunidad: las necesidades, las calamidades, las peregrinaciones, los momentos en que había coronación y entronización del rey, los días de penitencia y expiación, las persecuciones, las acusaciones falsas ante los tribunales... en fin; cuando tomamos el libro de los Salmos podemos ir detectando tantos momentos y situaciones que nos hacen pensar que lo más conveniente es no meternos con el problema de la datación de los Salmos, sino más bien profundizar sobre el sentido de cada uno y aprovecharlos como motivo de nuestra propia oración hoy.

Estructura del Libro de los Salmos: Si damos una mirada general al Libro de los Salmos nos encontramos con que es aparentemente una unidad compuesta por 150 poemas u oraciones; sin embargo, ayudados por los estudiosos de la Biblia, podemos darnos cuenta de que en realidad el Salterio está dividido en 5 libros; quizás los antiguos judíos quisieron significar también con dicha división los cinco libros de que consta la Torá. ¿Cómo podemos saber dónde termina y comienza cada libro? El criterio de división por libros lo constituye una doxología -o fórmula de alabanza- que aparece en cuatro lugares del Salterio. Esta doxología no es exactamente igual en cada final de libro, pero en términos generales reproduce las mismas palabras y, como dijimos, sirve para encadenar los distintos bloques de Salmos. Veamos en el siguiente cuadro el final de cada uno de los libros:

Libro I:
Salmos 1-41
Doxología:
Libro II:
Salmos 42-72
Doxología:
Libro III:
Salmos 73-89
Doxología:
Libro IV:
Salmos 90-106
Doxología:
¡Bendito sea Yahvé, ¡Bendito sea Yahvé, ¡Bendito sea Yahvé, ¡Bendito sea Yahvé,
Dios de Israel!Dios de Israel,Dios de Israel,
el único que hace maravillas!¡Bendito sea su Nombre glorioso
desde siempre y desde siempre y
para siempre! para siempre,para siempre!para siempre!
toda la tierra se llene de su gloria!
Y todo el pueblo diga
¡Amén! ¡Amén! Amén! ¡Amén!¡Amén! ¡Amén!¡Amén! ¡Amén!
41,1472,18-1989,52b106,48

No encontramos ninguna conclusión semejante para el último bloque, el quinto, que comienza con el Salmo 107 y se desarrolla hasta el final del libro (Sal 150). Hay razones, sin embargo, para pensar que todo el Salmo 150 cumple esa función conclusiva. Ésta se realiza mediante la frecuente utilización, por parte de ese Salmo, del verbo alabar, que aparece al comienzo y al final en la fórmula del Aleluya ("alaben a Yahvé") y es mencionado, al menos, una vez y, a veces, dos en cada uno de sus versículos. Podemos, entonces, afirmar que todo el Sal 150 es una auténtica doxología.

Nos quedan varios temas importantes: los géneros y subgéneros literarios presentes en el Salterio, la doble numeración que aparece en nuestras Biblias, etc. Sin embargo, vamos a dejar aquí nuestro tema y más bien les invito a que estudiemos, ya sea personalmente y en comunidad, el comentario a todo el Libro de los Salmos que estoy adjuntando y que pueden también bajar de aquí:
http://www.4shared.com/office/Wivudo_Z/041__Salmos-textoycomentario.html

Muchas bendiciones y ojalá que estas sencillas líneas sean un motivo para aprovechar mejor el Salterio.

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