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· 1- Introducción

· 2- El libro del Génesis

· 3- El libro del Éxodo

· 4- El libro del Levítico

VERSIÓN PARA IMPRIMIR ARTICULO

por Gonzálo Rendón (Colombia)

5. Libro de Los Números


El nombre: el cuarto libro de la Biblia es denominado Números debido a que se manejan muchas cifras obtenidas de dos censos que se llevaron a cabo antes de que Israel comenzara su travesía por el desierto. La palabra Números, es de origen latino, la cual traduce el título dado a este libro en la versión griega de la Biblia, en dicha versión el nombre es Arithmoí; sin embargo, no se parce en nada al título que se lee en la versión original hebrea: Be-Midbar, que significa en-el-desierto. Como ya hemos dicho, los hebreos le dan el nombre a los libros de acuerdo con la primera o primeras palabras con que se inicia la narración. Be-midbar no es la primera palabra del libro, pero sí es la expresión más importante de la primera frase.

Autor: tampoco este libro tiene un único autor; pero además, tampoco se sabe exactamente quiénes lo escribieron. Lo que sí podemos decir, gracias a los trabajos de los expertos en crítica literaria, es que las tradiciones del libro de los Números están constituidas en su mayoría por la tradición "P" (sacerdotal), la cual viene complementada por una mezcla de las tradiciones "J" y "E".

Esto quiere decir que los responsables de la redacción de este libro, utilizaron materiales muy antiguos que posiblemente circulaban como relatos orales, atribuidos hoy a dos de las más importantes fuentes teológicas del Pentateuco: la tradición Jahvista y la tradición Elohista. En definitiva, pues, fue un grupo de sacerdotes, el responsable de la redacción del libro que hoy conocemos como "Los Números".

Estructura o composición: la composición del libro de los Números es relativamente simple: los capítulos del 1-9 relatan el primer censo realizado en Israel cuando aún estaba al pie del Sinaí; se incluyen aquí leyes y disposiciones de todo tipo. Del 10 al 19, encontramos todavía un buen número de leyes, pero lo más importante es que ya se narran las etapas que va siguiendo el pueblo con dirección a la tierra prometida. Este bloque de etapas culmina en Cadés, un lugar todavía muy distante de Canaán. Los capítulos 20-36 retoman la narración de las etapas de Cadés a Moab, es decir, al límite mismo de la tierra prometida. Obviamente se incluyen aquí otra serie de leyes, preceptos y relatos que adornan la monotonía de las marchas por el desierto. Y otra cosa muy importante: sobresalen aquí relatos que dan cuenta de las infidelidades y rebeldías de Israel en contra de Dios, de ese Dios que los sacó de la esclavitud y que los está guiando hacia la tierra de la libertad. Es bueno también tener en cuenta que en este bloque se nos habla del segundo censo realizado en Israel antes de su ingreso a Canaán. Una vez llegados a las llanuras de Moab, los israelitas acampan y reciben más leyes y disposiciones.

Contexto histórico del libro: como ya vimos, el libro de los Números está compuesto con materiales muy antiguos; sin embargo, su composición final también es necesario ambientarla en el período del exilio y del postexilio; es decir en el siglo VI a.C. Con este libro, los líderes religiosos de Israel, en esa época concreta de crisis del siglo VI, buscan conectar aquella experiencia de los antepasados del pueblo que tuvieron que formarse en pleno desierto, con la experiencia actual de exilio, de provisionalidad, de falta de seguridad en todos los órdenes; para que: para reavivar la fe y la esperanza del pueblo; para echar las bases de la reconstrucción desde una toma de conciencia de que sólo en Dios existe fidelidad y seguridad. Es importante notar que este libro, no sólo nos habla de números!, también nos habla de leyes y preceptos con los cuales se busca establecer cómo debe ser el actuar del pueblo una vez que haya alcanzado su objetivo, la tierra prometida, para no desviarse de la senda que Dios le ha trazado.

Mensaje religioso del libro: "el sobrecogedor escenario del "desierto", imagen de nuestro peregrinar por la tierra, es el lugar donde se va desarrollando la relación continua entre Dios y su pueblo Israel (símbolo de todos los pueblos). Dios es el guía de la peregrinación a la tierra prometida; a veces lo hace con intervenciones de una presencia fulgurante; otras, silenciosamente, a través de la mediación de los profetas y hombres sabios que Él se ha escogido de entre el mismo pueblo.

El pueblo no es siempre dócil y fiel. Desobedece, se rebela, pierde la meta de su peregrinación, añora otros caminos más fáciles y placenteros. Dios se irrita, reprende, castiga, pero siempre es el Dios que salva.

El libro de los Números nos ha dejado el ideal del "desierto", de las tentaciones y de la lucha, como el lugar privilegiado del encuentro del ser humano con su Dios. Tan gravado quedó en la conciencia colectiva de Israel, que toda reforma posterior será una llamada profética al ideal del "desierto".

Es también el "desierto" a donde Jesús se retira antes de iniciar su vida pública para profundizar en su identidad de Hijo de Dios y vencer las tentaciones del maligno. Y serán también los Padres y Madres del desierto, en la primera gran reforma del cristianismo, los que dejarán ya para toda la historia de la Iglesia la impronta indeleble del "desierto" como camino de conversión y reencuentro con Dios" (La Biblia de nuestro pueblo. Intr. al libro de los Números).

Queda entonces claro que la intencionalidad de los redactores del libro de los Números es mostrar cómo el "desierto" es imprescindible como lugar de formación de la conciencia del pueblo. También nosotros, cristianos y cristianas del siglo XXI debemos arriesgarnos a realizar la experiencia del "desierto" para volver a sentir la presencia amorosa de un Dios-Padre-Madre que todavía tiene mucho qué decirnos y muchas cosas en las cuales formarnos. No hay que tener miedo al "desierto"; todo lo contrario, el libro de los Números nos demuestra que a pesar de los grandes peligros que encierra, no hay que temer porque allí hay Alguien que nos acoge, nos acompaña y está dispuesto a realizar la caminada de crecimiento con cada uno de nosotros.

Invitación final: la invitación ahora es a comenzar a leer despacio el libro de los Números, sin preocuparse por el sentido o el significado de los pasajes que leemos. Una vez leído el libro en su totalidad, es el momento de empezar a leer cada pasaje con la ayuda de un comentario; para eso, puedes utilizar el comentario pasaje por pasaje tomado de la Biblia de nuestro pueblo, el cual puedes bajar de aquí:

http://www.4shared.com/document/j4mqBe3b/004__Nmeros_Comentario_a_cada_.html

Finalmente, comparte con tu familia, con tus amigos y con los miembros de tu congregación este material. Por algo debemos empezar y esta es una oportunidad simple y sencilla por medio de la cual podemos ir cualificando nuestra fe y nuestras relaciones con Dios y con los otros.

Que el Dios del amor y de la vida nos bendiga a todos.

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