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· 1- Introducción

· 2- El libro del Génesis

· 3- El libro del Éxodo

· 4- El libro del Levítico


· 5- El libro Los Números


· 6- El Deutoronomio

VERSIÓN PARA IMPRIMIR ARTICULO

por Gonzálo Rendón (Colombia)

7. El Pentateuco


Con el libro del Deuteronomio llegamos al final del Pentateuco, es decir, los cinco primeros libros de la Biblia. Esta palabra, de origen griego, significa "cinco estuches" (penta-teujos), porque en "estuches" de arcilla los antiguos guardaban los rollos de papiro escritos; se trata por tanto de cinco rollos resultantes de una división no caprichosa, pero tampoco demasiado exacta, que obedeció más bien a criterios de comodidad para su lectura. La tradición judía le dio el nombre de Torá a estos primeros cinco rollos. Dicha palabra vino a designar finalmente "enseñanza", "Ley", pero en sí, la raíz del vocablo Torá tiene un significado primario de "consultar", "adivinar". Era práctica muy antigua consultar a las divinidades, intentar conocer su voluntad; pues bien, llega un momento en que esa voluntad divina para los hebreos se fue poniendo por escrito hasta convertirse en norma de vida, ley para todo aquel que de verdad se quería llamar judío, algo de obligatoria enseñanza, en todo momento a todas las generaciones (cf. Dt 6: 7).

Pentateuco y memoria del pueblo

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo acerca del Pentateuco. Sin embargo, no se alcanza a resaltar lo suficiente el valor que tienen estos cinco primeros libros como "memoria" histórica colectiva. No se ha subrayado todavía lo suficiente el esfuerzo realizado por un colectivo de teólogos israelitas para reconstruir su pasado histórico en momentos en que caminar hacia delante parecía imposible. El creyente común actual tiende a pensar y a creer que en el momento mismo del nacimiento de Israel como pueblo tenía ya en sus manos la Sagrada Escritura, o al menos parte de ella para poder ordenar su vida, o en la que podía conocer con facilidad cuál era la voluntad de Dios. Nada más ajeno y distinto a esta concepción que la realidad histórica vivida por el pueblo de la Biblia.

Los israelitas viven primero varios siglos de historia, y luego, ante determinadas circunstancias, hechos y encrucijadas históricas se ven obligados a analizar su pasado a la luz, eso sí, de una fe y de una adhesión y "conocimiento" de un Dios Único cuya primera experiencia con El fue la liberación del poderío egipcio. Esta relectura del pasado les permite entender un poco más claramente el presente con miras a emprender el camino del futuro. El fruto de ese trabajo, tal como llegó a nuestras manos, podemos decir con toda seguridad que es una auténtica y genuina "teología de la historia"; pero más que eso, es un verdadero y franco desafío para que nosotros, fieles creyentes del siglo XXI, intentemos hacer lo mismo en nuestros pueblos y comunidades, sobre todo hoy cuando la memoria de nuestros ancestros tiende a diluirse cada vez más en la masa ideologizada de una pretendida globalización que es muy bien aprovechada por los dominadores de turno, pero que a la inmensa mayoría sólo le deja la alternativa de dejarse arrastrar hacia encrucijadas sin salida.

Fenómenos internos del Pentateuco

Si aceptamos que Israel como pueblo tuvo que detenerse varias veces a repensar su pasado, su origen, sus compromisos fundacionales con el propósito de explicarse el presente e intentar emprender el futuro, entonces nos será muy fácil entender el propósito y la dinámica de composición del Pentateuco. El lector atento advertirá que es muy difícil hacer una lectura "continua" del Pentateuco. No hay a primera vista una unidad temática, ni uniformidad narrativa, ni un enfoque teológico uniforme; hay saltos, dobletes, relatos narrados dos veces, algunos con cambio de protagonistas o cuando menos de actores; hay interminables listas de genealogías, leyes y normas, minuciosas instrucciones... en fin, al terminar de leer el Pentateuco quedamos con la impresión de estar ante un mosaico del cual hay que tomar cierta distancia para probar a descubrir la función, unidad y coherencia de cada pieza.

¿A qué se debe este fenómeno? Estudiosos de distintas épocas de nuestra era cristiana, ya habían advertido esto, pero es sólo hasta los siglos XIX y XX cuando se llegó a la conclusión de que el Pentateuco no puede ser una obra de un mismo autor, que no pudo haber sido escrito en una misma época, y que, por tanto, en su conformación final actual, intervinieron muchos autores (preferiblemente se les denomina redactores), varios siglos de producción y, por tanto, hay varias orientaciones o líneas de pensamiento, así como diversos estilos y géneros literarios.

Las fuentes del Pentateuco, una respuesta a situaciones críticas concretas

Hoy, un buen número de comentadores y críticos admite que existen en el Pentateuco por lo menos cuatro grandes fuentes que son al mismo tiempo escuelas literarias y de pensamiento teológico. Convencionalmente se les denomina fuente J (Yahvista), E (Elohista), D (Deuteronomista) y P (sacerdotal). Cada una de ellas refleja una época, una orientación teológica y un estilo literario característico.

Como quedó dicho, cada trabajo de cada una de las fuentes literarias y teológicas del Pentateuco intenta responder a una situación determinada, situación especialmente crítica para el pueblo en donde está amenazada su integridad, su identidad como nación, en fin el sentido de su fe y de su religión.

Una rápida mirada a cada una de las Fuentes

Vamos a reseñar muy rápidamente cada una de las fuentes que componen el Pentateuco, dejando para su profundización la lectura más amplia de una Introducción que el lector inquieto puede bajar del sitio web que le sugiero al final de este escrito.

Fuente J (Yahvista): el surgimiento de la fuente que convencionalmente se denomina J intenta responder a la encrucijada histórica de la monarquía. Los especialistas ubican esta fuente entre los siglos XI y X a.C, lo cual coincide más o menos con el reinado de Salomón. Israel como nación está experimentando lo que significa vivir sometido a un monarca; atrás han quedado los años de la época tribal, de la tierra y los bienes para todos, época de solidaridad y de igualdad que al perder calidad de vida y tras haberse corrompido la institución de los jueces (1Sam 8: 1-5), el proyecto de la igualdad y de la justicia se deteriora dando paso al surgimiento de la monarquía y con ella el gran distanciamiento del proyecto original de Dios y fundacional de Israel.

Fuente E (Elohista): la siguiente etapa crítica vivida por Israel es la división del reino en 931 a.C. Esta nueva crisis exige una nueva revisión de vida; de ella se ocupa una escuela de pensamiento que los críticos denominan E, por el uso frecuente del nombre Elohim para referirse a Dios. Hay una discusión o alegato de fondo: ¿Quiénes son los culpables de la división del reino, los del Norte o los del Sur? La convicción de la fuente E es que el reino del Sur se apartó de la alianza de Dios con Abraham y se aferró a una supuesta alianza de Dios con David y su familia. De ahí que en el Norte, la preocupación sea la fidelidad a la alianza con Abraham ratificada por Dios con Moisés en el Sinaí.

Fuente D: una nueva crisis se desata en Israel: la caída del reino del Norte. Las tropas invasoras de Asiria han arrasado el reino del norte. Su capital Samaría y su santuario han sido destruidos y la población deportada a otras provincias del imperio, año 721 a.C. Algunos israelitas se refugian en el sur llevando consigo materiales de sus tradiciones; al parecer este es el origen de otra escuela que está ya empezando un nuevo análisis de la historia de Israel, se trata de la fuente D, que va a madurar con el paso del tiempo en la capital del Sur, Jerusalén.

Fuente P: la siguiente crisis se desata en Israel con la caída del reino del Sur. Jerusalén es destruida, el templo saqueado e incendiado y la clase aristocrática y dirigente llevada al exilio, año 587 a.C. Ante esta nueva situación, no se hace esperar la crisis de fe, crisis nacional, política y social. Todo ha quedado en entredicho, por el suelo: la fe, la religión, la institución política, la monarquía... todo está a punto de desaparecer. Esta nueva etapa de crisis es el marco histórico en el cual ejercerá una gran tarea la escuela sacerdotal que los especialistas denominan con la letra P (del Alemán Priesterkodex). Es hora de una nueva revisión de la vida del pueblo; o se resignan a desaparecer como nación o se reconstruyen desde lo que Dios quiso siempre para Israel.

A vuelo de pájaro, estas son las "fuentes" literarias y teológicas que subyacen en los cinco primeros libros que ya hemos revisado. Como podemos ver, aquí sólo dijimos una o dos cositas de cada una de dichas fuentes. Cómo y dónde podemos ampliar esta información: con todo cariño invito al lector a que descarguen el archivo "Introducción Pastoral al Pentateuco" del siguiente enlace: http://www.4shared.com/document/0YDWQzev/
INTRODUCCION_PASTORAL_AL_PENTA.html

Léanlo despacio y compártanlo con sus familiares, con sus compañeros o con los miembros de su Congregación.

Espero que de verdad este estudio sea de provecho para todos y todas.

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