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· 1- Introducción

· 2- El libro del Génesis

· 3- El libro del Éxodo

· 4- El libro del Levítico


· 5- El libro Los Números


· 6- El Deutoronomio


· 7- El Pentateuco
VERSIÓN PARA IMPRIMIR ARTICULO

por Gonzálo Rendón (Colombia)

8. El Libro de Josué

U
na vez concluido el Pentateuco, cuyo último libro, el Deuteronomio, nos narra la despedida y muerte de Moisés y al mismo tiempo nos muestra a todo el pueblo acampado al frente de la tierra de Canaán, al otro lado del río Jordán, nos encontramos con el siguiente libro de la Sagrada Escritura: el libro de Josué.

Importancia del libro: se trata de un relato que nos conecta hacia atrás con toda la experiencia de esclavitud en Egipto y las penurias en el desierto, y hacia adelante, nos pone en línea con el tema de la conquista, posesión de la tierra y la puesta en marcha, en la tierra de la libertad, del proyecto de justicia y de sociedad solidaria e igualitaria como alternativa a la experiencia de esclavización y opresión en Egipto, todo bajo la dirección y guía de Josué, sucesor de Moisés.

Estructura del libro: se pueden distinguir claramente dos partes en el libro: la primera parte está conformada por los caps. 1 al 13, donde podemos leer la vocación de Josué, el llamado que Dios hace a Josué para continuar bajo la dirección del pueblo, el relato de la travesía del río Jordán y luego la serie de campañas militares que se dan con el fin de conquistar la tierra de Canaán. Estas campañas militares tienen como referente de conquista, la toma de Jericó, la primera ciudad de la Tierra prometida en el sur. Después de las campañas realizadas en el sur, nos narra el libro la conquista del Norte.

Los caps. 14 al 24 nos narran todo lo referente a la distribución de la tierra. Una vez que todas las tribus han quedado ubicadas en su propio territorio, nos relata el libro los últimos días de la vida de Josué, la renovación de la alianza y su partida definitiva.

Autor del libro: desde hace ya bastantes años, los estudiosos de la Biblia llegaron a la conclusión de que este libro fue redactado por la Escuela o corriente teológica deuteronomista, la misma que redactó el libro del Deuteronomio. Ya vimos que en el Pentateuco hay por lo menos cuatro corrientes teológicas, la Yahvista (J), la Elohista (E), la Sacerdotal (P) y la Deuteronomista (D).

Esta última corriente quizás se haya comenzado a configurar hacia finales del siglo VIII a.C, a raíz de un lamentable hecho para el pueblo de Israel: la destrucción del Reino del Norte a manos de los asirios. Posiblemente quienes estaban tratando de dar forma a una especie de relectura de la historia del pueblo, tuvieron que huir al Sur, a Jerusalén, y allí continuaron con su trabajo historiográfico y teológico.

Pero aconteció que también el reino del Sur con su capital Jerusalén, fue destruido en el 587 a.C por los Babilonios; entonces el trabajo de esta corriente tuvo muchos más elementos para completar su trabajo: habían comenzado con todo lo referente a Moisés, a sus instrucciones y enseñanzas (Deuteronomio), continuaron con la "historia" de la conquista y posesión de la tierra prometida (Josué), el desarrollo del proyecto para el cual al pueblo se le otorgó una tierra (Jueces), la "historia" de los altibajos en la fidelidad a ese proyecto (1 y 2 Samuel) y, finalmente, la historia de la peor de las experiencias del pueblo: la monarquía (1 y 2 Reyes).

Vale la pena resaltar un par de cositas de esta escuela o corriente teológica: en primer lugar, se trata de una corriente de laicos, y en segundo lugar, el eje fundamental o el criterio con el cual analizan la historia de Israel es la justicia. Esto marca radicalmente el modo de ver el desempeño del pueblo a lo largo de los años en la tierra de la libertad: no se subraya tanto por ejemplo el tema del culto como vía de mantener viva la relación con Dios, sino el comportamiento del pueblo visto desde su fidelidad o infidelidad al proyecto de justicia de Dios establecido desde el momento en que liberó al pueblo de la esclavitud. Por tanto, los desastres sufridos por el pueblo a lo largo de su historia tienen un origen: la infidelidad a ese plan divino.

Época de composición: como acabamos de ver, la corriente deuteronomista había comenzado su obra de análisis de la historia de Israel alrededor del 720 a.C, y probablemente la concluye hacia el 550 ó 500 a.C; en todo caso, la redacción final se ubica hacia el 450 cuando la comunidad israelita está recuperando su identidad y se está conformando como una nación renovada después de los sucesos del siglo anterior que la habían dejado a punto de desaparecer.

Intencionalidad y mensaje del libro: con toda seguridad, la intención del autor o autores de Josué no fue escribir una historia tal como hoy se entiende. La inmensa mayoría de críticos y comentaristas bíblicos coinciden en que no se trata efectivamente de una crónica histórica de la conquista de la tierra prometida, sino más bien de la relectura de un evento histórico: la penetración de grupos seminómadas que encontraron condiciones favorables para irse instalando en tierra cananea. Esos grupos fueron adquiriendo una identidad de perspectivas y se cobijaron con un mismo nombre que los agrupaba a todos: los israelitas, descendientes de Abraham.

Digamos, entonces, que Josué no es historia, sino reflexión teológica sobre la "conquista" de Canaán por parte de los israelitas. El mensaje que hay detrás de esta reflexión, es bastante difícil de encontrar dado que tan pronto como el pueblo israelita atraviesa el río Jordán, comenzamos a ver una serie de relatos que a nuestros ojos actuales, se ven más como injusticias y atropellos contra los pueblitos establecidos de tiempo atrás en aquella tierra. ¿Era esto lo que quería Dios realmente? ¿Estaba de acuerdo Dios con que se aniquilaran poblaciones enteras para "limpiar" el espacio al pueblo recién llegado? ¿Era necesario mirar aquellos pueblos y aldeas como verdaderos enemigos al punto de tener que aniquilarlos? Lo peor de todo es que la narración nos hace ver cómo Dios mismo supuestamente es quien da las órdenes a Josué para que estas campañas conquistadoras se vayan realizando una tras otra.

Aquí es donde tenemos que aferrarnos a la idea de que Josué no es un libro histórico en sentido estricto. Por supuesto que jamás Dios podrá permitir que se cometan estas injusticias y atropellos; son los redactores los que ponen en boca de Dios este tipo de órdenes y hacen ver como voluntad divina aquellas campañas conquistadoras. Es muy probable que históricamente no haya habido tanta sangre ni tanta destrucción; por lo que la arqueología y la historia nos ayudan a aclarar, es cierto que hacia el siglo XIII a.C, hubo mucha migración de grupos por estas tierras que buscaban escapar del dominio y la opresión de los egipcios, el impero dominante de aquella época. Particularmente en Canaán se refugiaron muchísimos grupos, pero al parecer de una forma bastante pacífica. ¿Por qué, pues, los redactores deuteronomistas "pintan" la cosa tan diferente?

Es necesario recordar que la corriente deuteronomista está haciendo todo un análisis de la historia de Israel, quiere demostrar a la generación de ese momento que la tierra que ocupaban los israelitas hasta la destrucción del reino del norte en el 721 a.C y hasta la destrucción del reino del sur en el 587 a.C, es un regalo que Dios mismo le hizo a sus antepasados y que es legítimo volver a conquistarla. La generación del momento en que se está redactando este libro debe sentirse fortalecida para lograr este fin porque así como en el pasado Dios acompañó a los padres y madres en aquellas campañas, también ahora los asistirá. En este sentido, el libro de Josué tiene para los hebreos el carácter de profético y, con toda razón para ellos, Josué es el primero de los "profetas anteriores".

Hay que reconocer que el libro de Josué no es muy llamativo para leer y menos aún para intentar encontrar en él un buen mensaje; sin embargo, está dentro de nuestro canon bíblico, también lo consideramos "Palabra de Dios" y por tanto es conveniente intentar al menos acercarnos a él, con fe, pero también con espíritu crítico. Invito a todos para que intentemos leerlo, tratando de asimilar lo mejor que podamos encontrar en él. Y para que tengamos un poco más de luz para comprenderlo, les sugiero bajar del siguiente enlace, el comentario pasaje por pasaje. Eso sí, tengamos siempre claro lo que ya hemos dicho varias veces: Josué no es una historia de conquista, es una reflexión teológica sobre un hecho que había ocurrido varios siglos atrás y que los redactores del libro aprovechan para elaborar un mensaje concreto a una generación concreta.

En este enlace encuentran el material citado:

http://www.4shared.com/document/o4mPlvnn/006__Josu_Comentario_a_cada_pa.html

Muchas bendiciones.

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