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El objetivo de las Sagradas Escrituras
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Por Isaías A. Rodríguez

Todas las religiones más importantes de la historia cuentan con un cúmulo de libros que hemos llamado Sagradas Escrituras porque tratan de todo lo relacionado con la divinidad, y con una vida ética y religiosa aquí en la tierra.

Estas obras las han escrito personas de profunda sensibilidad espiritual, y en ellas nos han transmitido la vida religiosa de un pueblo, de una comunidad, o de un individuo.

El contenido de ellas oscila de lo más sublime a lo más escabroso; pero lo malo no se presenta como objeto a imitar sino a evitar. El verdadero fin de todo libro sagrado es el de marcar una senda que conduzca a la divinidad. Así, encontramos mandamientos que nos instan a obrar el bien y evitar el mal. Más aún, nos ofrecen normas ascéticas que, cumplidas, nos conducen hacia un encuentro personal con Dios.

Algunos libros nos dicen que las Sagradas Escrituras han sido inspiradas. Esto no se ha de entender en un sentido estricto y riguroso, según el cual pensemos que han sido dictadas por la mismísima divinidad. Algunos así lo aceptan, y se ven envueltos en una enmarañada red de problemas, por las situaciones contradictorias que presentan los pasajes de unos libros comparados con los de otros. Unos libros pueden contradecir las costumbres de otros, porque entre ellos han transcurrido cientos de años y los tiempos han cambiado.

Lo más acertado es captar el verdadero espíritu de estas escrituras y vivirlo para que, por su medio, nos acerquemos a Dios y nos unamos a él. Tal es el auténtico objetivo de toda escritura sagrada.

En casi todas las religiones se dan grupos de fanáticos, por considerar sus Sagradas Escrituras como la última palabra que representa el pensar y sentir de la divinidad. Y siguen esos grupos olvidándose de que los autores fueron humanos y como tales escribieron. En realidad, de la divinidad en cuanto tal no sabemos nada. Dios nos manifiesta su inmensa grandeza y poder a través de la creación. Por sus obras vislumbramos algo de lo que puede ser.

Los escritos sagrados de todas las religiones no son otra cosa que meros instrumentos útiles para, sirviéndonos de ellos, llegar a Dios. Es decir, hemos de leerlos, considerarlos, asimilarlos y hacerlos vida de nuestra vida, para que, de esa manera, nos transformemos en personas santas.

Ofrezco algunas frases de un santo hindú, Ramakrishna, que habla del valor de los libros sagrados.

"¿Se puede encontrar a Dios en los libros sagrados? Lo más lejos que puede llegar uno leyendo las Escrituras es a afirmar que Dios existe. Pero Dios no se manifiesta a nadie a no ser que se sumerja en la profundidad. Se pueden leer miles de libros sagrados y citar miles de textos, pero, a no ser que uno se sumerja en Dios con un profundo deseo del corazón, no entenderá nada. La sabiduría humana puede confundir a los hombres, pero no a Dios".

"En los libros sagrados se puede encontrar la manera de llegar a Dios, pero una vez obtenida la información del camino, has de iniciar el caminar. Solamente entonces puedes llegar a la meta. ¿De qué le sirve al alguien ser un erudito en los libros sagrados si todavía sigue apegado a las cosas del mundo? Significa que no ha asimilado el contenido de las Escrituras. Para esas personas las Escrituras son fútiles".

"Los libros, las Escrituras y la ciencia aparecen como mera paja una vez que te has transformado en Dios, por unión divina".

Las citas se podrían multiplicar. Los santos de todas las religiones que, con la ayuda de Dios, han logrado transformarse en él, dirán que tanto las escrituras sagradas, como todos los ritos religiosos, no son otra cosa que instrumentos para ayudarnos a intimar con Dios. Una vez unidos a él no los necesitamos, aunque los verdaderos santos seguirán practicando actos piadosos.

En fin, es del todo evidente que en el cielo, en el más allá, no habrá Sagradas Escrituras ni prácticas religiosas que nos ayuden a caminar hacia la divinidad, porque ya hemos llegado a ella.

Conclusión práctica. ¿Por qué los humanos hemos de empeñarnos en demostrar que unos libros sagrados son mejores que otros? ¿Por qué pelearse en demostrar que unas prácticas religiosas son mejoras que otras? Hay que superar todo fanatismo y buscar a Dios de todo corazón como auténticos enamorados, locos perdidos por él.

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