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El Universo en que vivimos
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Por Isaías A. Rodríguez

(Lo que ofrezco a continuación es un apretado resumen de las muchas horas de programas vistos sobre el Universo y el Cosmos en Netflix).

Los últimos cien años se conocen como el siglo de oro de la astronomía. Todo ello gracias a los telescopios de alta tecnología situados en estratégicos lugares de todo el mundo, y debido también a todos los vehículos enviados al espacio para inspeccionar el universo más cercano a nosotros. Durante estos años el conocimiento del universo se ha incrementado y se superaron las concepciones mitológicas que se tenían de él.

El 24 de abril de 1990, el transbordador espacial Discovery despegó de la Tierra con la carga del telescopio espacial Hubble. Al día siguiente, los astronautas lanzaron el telescopio al espacio para que comenzara su viaje de descubrimientos. Nadie podría haber predicho las maravillas que vería en los 30 años siguientes. Nos ha mostrado cómo se forman las estrellas, viven sus vidas y mueren. Ha revelado intrincados detalles de las formas, estructuras e historias de las galaxias, así como también ha descubierto agujeros negros super masivos en los centros galácticos.
El telescopio recibió el nombre del astrónomo Edwin Powell Hubble (1889-1953), quien realizó algunos de los descubrimientos más importantes de la astronomía moderna. En la década de 1920 el Dr. Hubble demostró que algunas de las numerosas y débiles nubes de luz distantes del universo eran galaxias, muy parecidas a la Vía Láctea. Una galaxia es una enorme colección de gas, polvo y billones de estrellas unidas por la gravedad. Una galaxia puede medir hasta 200.000 años luz de diámetro. La comprensión de que la Vía Láctea es solo una entre muchísimas más cambió para siempre la forma en que la humanidad ve nuestro lugar en el universo. Pero quizás su mayor descubrimiento se produjo cuando Hubble determinó que cuanto más lejos está una galaxia de la Tierra, más rápido parece alejarse. Esta noción de un universo en expansión formó la base de la teoría del Big Bang, que establece que el universo comenzó con una intensa explosión de energía y se ha estado expandiendo desde entonces.

Hasta 1995 era inimaginable que hubiera planetas, pero en esas fechas se encontraron unos 70, aunque no habitables. Ahora sabemos que hay muchos fuera de nuestro sistema solar, pero ninguno es habitable. La idea no es nueva, y constituye el núcleo central de la conocida paradoja de Fermi, que se refiere a la desconcertante anomalía científica de que a pesar de que existen cientos de miles de millones de estrellas solo en nuestra galaxia, y muchísimas más en los billones de galaxias que forman el universo, jamás se ha encontrado señal alguna de otras civilizaciones inteligentes.

Más allá de nuestro sistema solar no se pueden ver los planetas, pero se sabe que existen por la fuerza que ejercen sobre la estrella madre. Esta se desplaza según la fuerza que el planeta ejerza sobre ella. Al ver que una estrella se mueve es señal de que tiene planetas. Por ejemplo, Júpiter desplaza al sol medio millón de millas al circular en torno suyo. Esto fue observado por vez primera por un astrónomo al sur de Francia, Didier Queloz, en 1995. Ahora bien, para encontrar planetas como la Tierra habría que encontrar sistemas solares semejantes al nuestro.

Otros conceptos

Se ha calculado que en el universo existe un 23 por ciento de materia oscura y un 73 por ciento de energía oscura. El resto 4 por ciento lo compone la materia física que vemos en todo el universo. Así que hay un 76 por ciento de misterio que nos rodea de una manera poderosísima pero que no vemos. ¿En qué consisten la materia y la energía oscuras?

No se sabe, pero se da por sentado que existen. Se observa que la luz -que normalmente camina en línea recta- sufre de vez en cuando una curvatura al tropezar con algo invisible que se ha denominado materia oscura y que contribuyó a que el resto de la materia visible se consolidara en estrellas, planetas, galaxias, etc.. Las galaxias tienen diversas formas debido a la materia oscura y ésta mantiene a las galaxias en grupos. Se considera que la materia oscura es una partícula exótica que pasa a través de los cuerpos como un espíritu lo haría a través de la materia. Descubrir en qué consiste la materia oscura es importante porque ayudaría a explicar mejor el origen del universo.

Al parecer fue Einstein quien en 1920 descubrió la energía oscura pero creyó haberse equivocado y lo consideró un gran error. La energía oscura fue descubierta definitivamente en 1998 por dos equipos de astrónomos, y el Hubble jugó un papel fundamental confirmando así la idea de Einstein. Hace unos 13.7 billones de años explotó el big bang. Sin embargo, hace unos 5 billones es cuando la energía oscura empezó a acelerar la expansión de las galaxias y el universo a crecer. Las galaxias en sí no crecen ni se expanden, pero al separarse rápidamente unas de otras, impulsadas por la energía oscura, contribuyen a la expansión del universo, que al seguir creciendo de manera vertiginosa entre las galaxias, en trillones de años, se verá el cielo oscuro y el universo terminará congelándose.

Antes de seguir adelante digamos algo más de la Vía Láctea. Es inmensamente grande. De proporciones que casi superan nuestra inteligencia. Es de forma espiral, y nuestro sistema solar está en el borde de un brazo en espiral llamado Brazo de Orión. Si nos encontráramos cercanos al centro de la galaxia, donde superabundan los soles o estrellas, recibiríamos tanta luz que no existiría la noche y sería siempre de día. La galaxia espiral más cercana es Andrómeda, muy parecida a la Vía Láctea. Está a 2,2 millones de años luz de nosotros, y se acerca a la nuestra a una velocidad de 1.100.000 kilómetros por hora. Los científicos predicen que chocará contra la nuestra dentro de cinco mil millones de años.

Un agujero negro es una región del espacio repleta de tanta materia cuya propia gravedad evita que cualquier cosa se escape. Los agujeros negros se forman cuando las estrellas se quedan sin combustible y colapsan por su propio peso, creando una gravedad tan fuerte que desaparecen de la vista. La teoría de la relatividad de Einstein describió por primera vez las características de tales objetos hipotéticos colapsados gravitacionalmente.

El término real agujero negro se acuñó seis décadas después por el astrofísico John Wheeler. A principios de la década de 1970, el primer candidato a agujero negro, Cygnus X-1, fue descubierto en rayos X provenientes de material sobrecalentado que giraba alrededor de un agujero negro que orbitaba una estrella normal.

Las ondas gravitacionales son invisibles en el tejido del espacio-tiempo, causadas por algunos de los eventos más violentos del universo. Estos incluyen la colisión de agujeros negros, el colapso de núcleos estelares. Las ondas gravitacionales viajan a la velocidad de la luz, apretando y estirando cualquier cosa a su paso.

Einstein predijo la existencia de las ondas gravitacionales. En 1916, sus cálculos demostraron que los objetos masivos que se aceleraban distorsionarían el espacio-tiempo como ondas que se alejan de una piedra arrojada a un estanque. La primera señal de onda gravitacional fue detectada en septiembre de 2015 por el Observatorio de ondas gravitacionales con interferómetro láser (LIGO).

¿Cómo se formó el sistema solar? El sol es el núcleo colapsado de una nube de gas interestelar, y los planetas, asteroides y cometas son pequeños trozos de polvo o trozos de hielo que permanecieron en órbita en lugar de girar en espiral hacia el sol. El sistema solar tiene unos 4.600 millones de años. El sistema solar consta de ocho planetas que orbitan alrededor del sol. El planeta más lejano, Neptuno, orbita aproximadamente 30 veces más lejos del sol que la Tierra.

Podemos observar solo una parte del universo entero. Debido a que el universo tiene 13.800 millones de años, la luz solo ha tenido 13.800 millones de años para viajar a través de él. Aunque el universo observable es finito, es probable que el universo entero sea mucho más grande. Hace unos seis años se lanzó el vehículo más sofisticado que costó 150 millones de dólares para analizar si el universo es llano o redondo. La fuerza de gravedad mantiene a todo el universo junto.

La mayoría de nosotros probablemente hemos visto meteoritos. Un meteoro es el destello de luz que vemos en el cielo nocturno cuando un pequeño trozo de escombros interplanetarios se quema a su paso por nuestra atmósfera. Los asteroides son pequeños objetos rocosos que orbitan alrededor del sol como planetas.

Los cometas son pequeños cuerpos de gases y agua helada en los que se incrustan partículas de polvo y material rocoso. Un cometa tiene un núcleo sólido, por lo general alrededor de 1 a 10 kilómetros de ancho. Orbitan alrededor del sol de manera muy similar a los planetas, excepto que los cometas suelen oscilar elípticamente muy lejos del sol y luego muy cerca de él en cada órbita. La cola de un cometa siempre apuntará en dirección opuesta al sol, esto significa que no siempre se arrastrará detrás del cometa, sino que también puede viajar al lado o delante de él. La cola puede alcanzar decenas de millones de millas de largo.

Una supernova es la muerte explosiva de una estrella, que desencadena un estallido de luz a través del cosmos. La primera supernova observable se dio el año 185 antes de Cristo en China. En el 2006 se descubrió la supernova más brillante conocida. Era cien veces mayor que el sol. Estas explosiones aunque se dan a millones de kilómetros de distancia ejercen su influjo sobre la Tierra.

Las colisiones cósmicas representan el choque de galaxias con otras galaxias para formar una nueva, el choque de planetas con planetas para formar uno nuevo, el choque de asteroides con otro objeto para formar algo nuevo. Los muchísimos cometas y asteroides que navegan por el universo forman la Oort cloud.

El planeta Tierra se formó con una enorme colisión de objetos hasta formar la masa que hoy es. Hace 4 billones de años era un auténtico infierno hasta que fue consolidándose. En la Antártida se pueden recoger restos congelados del polvo cósmico que fue el que dio origen a la vida en la Tierra.

Hace 65 millones de años un asteroide impactó la Tierra y destruyó toda la vida existente incluidos los dinosaurios. Solo diminutas especies sobrevivieron. Pero de nuevo empezó un ciclo evolutivo que floreció con la presencia del ser humano hace dos millones de años.

Algunas reflexiones

¿Qué había antes del Big Bang? Evidentemente estaba Dios, que creó todo lo existente de la abundancia de su generosidad y para que todo el universo, sobre todo los seres con vida, participáramos de su infinito amor. Esto quiere decir que si nuestro pobre intelecto humano es incapaz de comprender ese universo que nos rodea, mucho menos podremos comprender la naturaleza divina.

Está calculado científicamente que el universo desparecerá algún día. Y lo que hoy llamamos universo, y apenas podemos observar, un día muy lejano se convertirá en la nada. ¡Y qué pena que toda la belleza creada por los humanos, y que tanto admiramos, un día quede reducida al polvo! "¡Vanidad de vanidades, y todo vanidad!" (Eclesiastés 1,2). Esta observación nos conduce a otra más profunda. Si existe un "cielo eterno" para los seres humanos ha de consistir en categorías y dimensiones no imaginables por nosotros. Esas categorías y dimensiones han de ser divinas, y nos colocarán en el mismo plano de la Divinidad.

Por ello, siempre que nos referimos a Dios con categorías humanas nos equivocamos. De ahí que los místicos, cuanto más se acercan y convierten en divinos, menos palabras profieren de Dios y se limitan a exclamaciones. ¡Ah! ¡Oh!, y no pueden pasar de ahí.

Al leer la Biblia hemos de tener en cuenta lo mencionado en este artículo. Los pobres y benditos escritores bíblicos no pudieron ni imaginarse lo que hoy sabemos del cosmos e incluso de Dios. Proyectaron a la divinidad el hacer y vivir humano, y pensaron que Dios actúa según nuestras débiles categorías. Tal vez el más acertado de los antiguos fuera Sócrates que humildemente dijo que "de la divinidad solo sé que no sé nada".

De ahí que haya personas que no pueden entender lo que William Langland, autor de The visión Piers Plowman, escribió en el siglo XIV que "toda la maldad del mundo que el hombre pueda hacer o pensar no es más, comparado con la misericordia de Dios, que un carbón encendido caído en el mar" (Alan Jones, Exploring Spiritual Direction).

Es lamentable que durante tanto tiempo haya perdurado la idea de un Dios vengativo y castigador, debido a un pobre entendimiento de las Sagradas Escrituras, y debido, por supuesto, a una ignorancia desprovista de un conocimiento científico moderno. Se podría aducir que las mismas Escrituras dan pie a ello cuando hablan de frases condenatorias puestas en los mismos labios de Jesús en el Nuevo Testamento. Sin embargo, hay que concluir que teniendo presente todo el actuar compasivo y misericordioso de Jesús se debiera haber dudado de que Jesús jamás afirmara expresiones como "horno de fuego" (Mt. 13, 50), "llanto y crujir de dientes" (Lc. 13, 28), "apártense de mí, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles" (Mt. 25,411), y otras más. Jesús mismo lo estableció con un principio general y universal: "Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo" (Lc. 6,36; Mt. 5,48). La compasión de Dios no tiene límites.

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