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Sobre el Misticismo
 

El fenómeno del misticismo se ha dado en todas las culturas, se trata de una experiencia profunda vivida en lo más íntimo del ser humano. Baste leer la literatura sagrada de las grandes religiones como el islam, budismo, hinduismo, judaísmo y cristianismo, para darse cuenta de que algunos seres humanos han experimentado algo tan sublime que no hallan palabras apropiadas para describirlo.



San Francisco, recibiendo sus estigmas.

Una de las cuestiones que suelen plantearse en este campo es si los conceptos de misticismo y contemplación son idénticos. Aquí sería necesario establecer una diferencia fundamental. Se entiende por vida mística la marcada por la intervención habitual y general de Dios mediante los dones y gracias del Espíritu Santo. Esta intervención habitual de la gracia divina llega o puede llegar a todo ser humano. Mientras que la vida contemplativa es la vida de oración mental marcada por una intervención especial que otorga el don de sabiduría divina fundamentada en el amor y sólo reciben algunas personas. La vida mística es pues más general y amplia que la contemplativa. Hay místicos que no han sido contemplativos, mas todos los contemplativos son místicos en grado supremo. Aquí entendemos la realidad mística en su grado más elevado equivalente al contemplativo.

Se trata, pues, de una vivencia tan personal que escapa el enmarque en palabras. William Ralph Inge al final del siglo IXX pudo recoger veintiséis definiciones. Hoy ascenderían a cientos, la cantidad de conceptos que tratan definir la experiencia mística.

La superficialidad humana tiende a incluir entre lo místico, fenómenos vitales que caen en el campo de lo emocional y sentimental; vivencias raras, extrañas y psíquicamente transformantes. Todos estos fenómenos son difíciles de describir por su vaguedad e intimidad. Para el auténtico místico no hay vaguedades ni emociones sino certeza de un contacto directo y seguro con una realidad trascendente que llamamos Dios.

Al término "místico" le ha sucedido algo parejo al de "espiritualidad"; se aplica sin propiedad a infinidad de casos, así se habla del "color místico" de un coche, de "una noche mística", de "una pintura mística"; en el campo religioso se le ha asociado con espiritismo, clarividencia, brujería, ocultismo, lo mágico, lo parasicológico. En todos estos casos, la palabra mística o se emplea impropiamente o con una amplitud llena de vaguedad que en modo alguno se acerca a la realidad auténtica vivida por el verdadero místico.



Santa Teresa de Jesús

Ciertos teólogos protestantes como Barth, E. Brunner, Heiler, Ritschel, Söderblom, Troeltsch, von Harnack, han contribuido a incrementar la confusión sobre el término místico. Separan la experiencia descrita en la Biblia de cualquier otra experiencia de religiones orientales y las consideran mutuamente irreconciliables. Dichos autores toman la Biblia tan literalmente que para ellos pareciera que no existen experiencias religiosas fuera del campo bíblico. Por la misma razón rechazan la tradición mística cristiana por encontrar ciertas relaciones y raíces en la cultura filosófica helénica.

Tal estrechez de miras y de pensamiento teológicos es raro hoy. Es prácticamente imposible rechazar o ignorar la abundancia de testimonios que nos hablan de experiencias místicas; personas, por otra parte, de gran reputación personal, de conducta intachable y de equilibrio psicológico puesto a toda prueba. Estas personas, a través de los tiempos, y en todos los lugares del planeta han dado prueba de una experiencia trascendente, con fenómenos similares o idénticos que apuntan a una realidad divina, superior que se relaciona con el ser humano.

William Ralph Inge, en Misticismo en la religión, afirmó que si lo que los místicos experimentaron es verdad, si han estado en comunión con el Espíritu de Dios, tal aserción es de una importancia extraordinaria, que se ha de tener en consideración a la hora de entender a Dios, al mundo y a nosotros mismos.

Algunas definiciones

El término "místico", ha recibido históricamente diferentes acepciones según las épocas, pero con una tendencia purificadora y esclarecedora del concepto.

· En los primeros siglos del cristianismo, la palabra "misticismo" estuvo asociada con lo secreto y oculto de las religiones mistéricas.

· Plotino (204-270ad) habló de tener cerrados los ojos a las cosas externas.

· A finales del siglo V Pseudo Dionisio Areopagita escribió un tratadito titulado Teología mística en el que habla de secreto de la mente.

· En el siglo IX Juan Scoto Eurígena tradujo esa obra al latín lo que contribuyó a que la palabra "mística" se usara mucho más.

· El autor anónimo inglés de The Cloud of Unknowing traduce la obra del aereopagita al inglés e incluye una palabra nueva, "amor". "For by love we may find him, feel him, and hit him even in himself" (c.6).

· Jean Gerson (1363-1429), canciller de la universidad de París, habló de que el conocimiento de Dios no es algo abstracto, sino algo experiencial.

· Evelyn Underhill en su obra The Mount of Purification (1960) dice que misticismo es un "apasionado deseo del alma de alcanzar a Dios".

· Baron F. Von Hüegel, habla de una "sed metafísica de Dios". El místico no es una persona que se ejercita en formas raras de oración, sino alguien cuya vida se mueve únicamente por esa sed.

· Ya el salmo 42 se expresaba de esa manera: "Mi ser tiene sed de Dios, del Dios vivo".

· Si aunamos todos los elementos tenemos que la experiencia mística es un "conocimiento de Dios experiencial (vivido) amoroso en lo secreto del alma y recibido de Dios".

· San Juan de la Cruz lo dirá de esta manera: "ciencia (conocimiento) secreta de Dios la cual es muy sabrosa, porque es ciencia por amor" (C27, 5).

El término contemplación, fue usado antes del siglo VI por autores no influenciados por Dionisio, autores como Agustín, Gregorio. Equivale a la palabra "misticismo". San Juan de la Cruz define: "Contemplación no es otra cosa que infusión secreta, pacífica y amorosa de Dios, que, si la dan lugar, inflama al alma en espíritu de amor" (N2, 10, 6), y "contemplación es un puesto alto por donde Dios en esta vida se comienza a comunicar al alma y a mostrársele, mas no acaba" (C13, 10).

Siempre he pensado que sería sumamente interesante agrupar con la imaginación a místicos pertenecientes a todas las religiones, como Buda, Confucio, Lao Tze, Sri Krishna, Sankara, Tota Puri, Sri, Ramakrishna, Ramana Maharshi, Gandhi, san Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, en un mismo lugar, para constatar cómo, a pesar de pertenecer a culturas muy diferentes, y con la imposibilidad de comunicarse en la misma lengua, se daría entre ellos un entendimiento profundo gracias a un discernimiento intuitivo de su elevado estado espiritual. Todos se encuentran unidos a ese poder espiritual altísimo que llamamos Dios. Todos han usado una "filosofía perenne"que diría Aldous Huxley. Una vez que han superado el umbral cultural de este mundo se han encontrado con el único y mismo Dios. Sin embargo, han usado términos muy diferentes para mencionar esa realidad superior que transciende toda reflexión intelectual. Por ejemplo, del budismo Zen, Tomás Merton ha dicho que "no es otra cosa que san Juan de la Cruz sin el vocabulario cristiano".

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