Contacto  
 
     
 
  Iglesia Episcopal  
 
  AnglicanCommunion.org  
Anglicanismo
La Biblia
Historia
Liturgia
Miscelánea / Curiosidades
Noticias
Nuestra Gente
Santoral
Pastoral
Teología
Recursos
Espiritualidad
 
Camimante no hay camino
VERSIÓN PARA IMPRIMIR ARTICULO

En bella frase expresó Antonio Machado una realidad de profundo significado.

En verdad, no hay camino ni en el cielo ni en la tierra ni en el mar, cuando el ser humano se pone caminar su vida. Desde que perdemos la cálida seguridad del vientre materno y nos zambullimos de cabeza en el mundo, andamos como ciegos, a tientas, trazando caminos al azar. Unos con mejor acierto que otros, pero todos, todos, al mirar atrás nos quedamos asombrados del camino delineado.

Hay dos fuerzas profundas que, como el motor al coche, impelen al ser humano a caminar siempre adelante. Son éstas: la carne y el espíritu. Según Pablo de Tarso, la carne es todo aquello que nos aferra a este mundo creado, bueno y bello, pero que podemos hacer malo. El espíritu, es el de Dios, que nos empuja hacia arriba, hacia las alturas divinas donde todo es bello y bueno para nuestro bien definitivo.

Estas fuerzas vertebran la humanidad en dos mitades: los carnales y los espirituales. Los carnales se empeñan en arrastrase por los bienes creados, caducos y temporales. Por ello, marcan caminos carnales. Los espirituales se esfuerzan por seguir el impulso divino y, al andar, diseñan bellos senderos de espiritualidad. Tan atractivos son sus pasos, que el resto de los mortales nos sentimos atraídos a imitar su andar.

Es en esta coyuntura donde aparece la hoy muy repetida palabra "espiritualidad". ¿Qué significa?, preguntan algunos. Ya lo hemos dicho. Espiritualidad es la senda que marcan quienes se empeñan a toda costa en vivir según el espíritu de Dios. Y el estudio de todos esos caminos formará la historia de la espiritualidad de quienes en el camino del espíritu de Dios nos han precedido. Para hacerlo más concreto daremos algunos nombres: san Francisco de Asís, santa Teresa de Avila, san Juan de la Cruz, Tomás Merton, Charles de Foucauld, Oscar Romero, Madre Teresa, etc., nos han trazado caminos de pobreza, de interioridad, de desprendimiento, de sencillez, de amor a los pobres y abandonados, en una palabra, cada uno nos da su peculiar estilo de vida espiritual. En esto radica el significado de la misteriosa palabra "espiritualidad".

Naturalmente, unos y otros, todos tratamos de imitar al gran maestro Jesús, que nos dijo: "Yo soy el camino".

Pero, querido lector, a pesar de todo, a pesar de tan bellos caminos marcados por otros, cuando tú te pones en marcha tras ellos, constatarás que todavía no hay camino para ti. Porque los caminos de la vida no son como los de polvo, cemento o asfalto, para caminar por ellos. Los caminos de la vida se hacen andando. Y en ese titubear tuyo, sin quererlo o no, has caminado un buen trecho, y al mirar hacia atrás, comprobarás que, sí, tú has trazado también tu camino, recto o curvo, pero lo has hecho al andar.

No olvidemos pues: "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar".

Isaias A. Rodriguez

Volver