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Educación: La Otra Gran Oportunidad
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por Víctor Ruiz

Quien se traslada a Estados Unidos pronto descubre que la "gran oportunidad" nunca es gratuita (ni siquiera para cantantes y deportistas), que el éxito, o incluso esa mera mejoría que se busca, dependen ante todo del esfuerzo que se aplique. Pronto se aprende también que quienes verdaderamente prosperan y se afirman son, más allá de las razas, aquellos que aprenden a trabajar cada día de otra manera, a integrarse hasta donde uno pueda.

 

¿Es acaso distinto para los hijos y descendientes de estos "pioneros de la familia" quienes, a pesar de su madurez, nunca pudieron permitirse el dejar de aprender si querían progresar en este país?

Así pareciera, por lo que se desprende los últimos estudios estadísticos realizados sobre la situación de los hispanos en el sistema educativo de EEUU: unas cifras que impactan, como si fuera un guante de desafío en el rostro, y que cuestionan si no habremos olvidado que educarse en Estados Unidos es esa segunda, última y más grande Oportunidad.


¿Saben ustedes que el 56 % de los estudiantes hispanos en edad de high school se amontonan en ese 10 % de escuelas superiores públicas con mayor densidad del país (más de 1.838 alumnos por centro, para ser exactos, cuando la media nacional es 754)? Esto es lo que ha encontrado el Pew Hispanic Center, una entidad no partidista que estudia la población hispana, en tres análisis recientes sobre los datos del Departamento de Educación para el curso 2002-2003.

Según el estudio, los adolescentes latinos también reciben la peor instrucción, siendo un buen indicador la proporción número de alumnos/profesor: el 37 % de hispanos se educa en centros con más de 22 alumnos por profesor, comparado con el 14 % de negros no hispanos y 13 % de blancos no hispanos. La media del país es 16 alumnos por profesor.

Cuando la tendencia es -al menos para el Departamento de Educación de EEUU desde el año 2000- "el crear comunidades de aprendizaje más pequeñas", dando por sentado que existe una directa relación de la masificación y despersonalización en los resultados académicos, entonces no podemos dejar de preguntarnos porqué a los hispanos les toca la peor suerte y qué piensan hacer gobernantes y funcionarios frente a semejante desajuste.

Un dato, aún más dramático: Si volvemos a observar el grupo de high schools que, además de estar por encima de esa línea roja de 1,838 alumnos, tienen más de un 45 % de estudiantes con el más bajo nivel económico (contabilizados como los que se acogen a almuerzos gratuitos o subvencionados), obtendremos el grupo de 300 escuelas con peores condiciones del país, ¡en las que estudia el 25 % de los hispanos! y sin embargo sólo el 8 % de los negros no hispanos y apenas el 1 % de los blancos no hispanos.

Algunas razones: la tendencia geográfica

Los estudios publicados en noviembre por el Pew Hispanic Center, revelan también algunas de las razones para tales desproporciones. Una de éstas es la alta concentración de hispanos en tan sólo 7 estados de la unión: Texas, California, Florida, Nueva York, Arizona, Illinois y Nueva Jersey. Se da la "coincidencia" de que estos 7 se encuentran todos en el grupo de estados con mayor aglomeración de alumnos por centro.

Antecedentes de los recién llegados

Otro indicador determinante es el fracaso escolar. La cantidad de jóvenes que dejan la escuela es 4 veces mayor entre los nacidos fuera de EEUU, que entre los nativos. En el año 2000, los adolescentes (de 15 a 17 años) no nativos eran apenas el 8 % del total, pero ellos solos suponen el 25 % de los que dejaron la escuela (o nunca se inscribieron). Aquí los procedentes de México resultaron los más numerosos: el 25 % de los adolescentes mexicanos estaban fuera de la escuela, seguidos por el 16 % de los salvadoreños, 5 % de los nicaragüenses, el 3% de los jamaicanos, 2% de los ucranianos y 1% de los procedentes de Hong Kong e India. Sin embargo, los estudios concluyen que entre los mismos mexicanos, los que inmigraron antes de 1992 (cuando tenían entre 7 y 9 años de edad), sólo alcanzaron una tasa de fracaso del 8 %, en contraste con un impresionante 83 % para los que llegaron después de esa fecha sin haber tenido además una regularidad en sus estudios en el país de origen.

Esto demuestra la radical influencia de la educación que se haya recibido en el periodo anterior a integrarse al sistema educativo estadounidense. Educadores como Andrew Conroy, consejero del Belmont High School (Los Ángeles), ofrece la siguiente clave en el LA Times. "Los estudiantes que provienen de ambientes urbanos de China tienden a hacerlo muy bien en las escuelas americanas. Pero también tenemos algunos estudiantes chinos, que provienen de áreas rurales y que se encuentran aquí muy confusos, con dificultades, creo que del mismo nivel que los estudiantes mexicanos que llegaron del campo".

De nuevo parece que se trate de un asunto lingüístico, racial o de nacionalidades de origen: El 40 % de todos los adolescentes foráneos que abandonaron la escuela en EEUU, había tenido antes de emigrar interrupciones en su escolarización. Esos problemas educativos que trajeron consigo sí que parecen un asunto relevante. Richard Fry, director de estos estudios del Pew Center, concluye: La posibilidad de que éstos jóvenes de origen extranjero vayan a volver a la escuela parece remota... Si volvieran sería para asistir a clases con estudiantes más jóvenes que ellos. Además, éstos adolescentes están firmemente inscritos en el mercado laboral. Muchos trabajan, y a tiempo completo. Puede que hagan falta otra clase de programas que los tradicionales que se aplican para la retención escolar, si queremos enfrentar las necesidades de desarrollo de habilidades de estos jóvenes".

Aumento de hispanos en Estudios Superiores, pero no a un ritmo equilibrado

Los informes indican que el número de hispanos que se matriculan en estudios superiores (a continuación de la secundaria o College) ha aumentado en un 24 % en 2001 desde 1996. Si bien este aumento de latinos se produce tanto en los cursos de dos años de duración como en los de cuatro, la tendencia por parte de los blancos no hispanos es a crecer aún más en los cursos más ambiciosos de 4 años, haciendo que la brecha respecto a estos se haga cada vez mayor.

Para Marta Tienda, profesora de sociología en la Universidad de Princeton, el estudio sobre la presencia hispana en los estudios superiores es el más inquietante de todos, ya que "para que EEUU mantenga su competitividad internacional, la fuerza laboral deberá conseguir una mejor educación que la que tiene ahora". No olvidemos que los hispanos son ya una proporción considerable de fuerza de trabajo (superior al 10 % y con proyecciones de ser el 25 % para el año 2050), que son el grupo que ayuda a mantener la tasa de natalidad ( 96 nacimientos por cada mil habitantes en 2001, en comparación con la media nacional de 64) y que precisamente la población de origen latino es más joven, a razón de 26.7 años de media, frente a los 35.9 que tiene todo el conjunto nacional. ¿Seremos todos capaces de invertir en el futuro del país?

Conclusiones y responsabilidades inmediatas

Dice Richard Fry: "Las características de los estudiantes latinos -sus ingresos familiares, procedencia, nivel de procedencia, capacidad de hablar inglés, etc.- no explican del todo la gran distancia (entre el grupo de los latinos y los otros). Examinar el contesto de la educación -más ampliamente, las características de las escuelas- es también esencial. Especialmente, los educadores y los encargados de la política educativa son los que pueden ejercer mucha más influencia sobre las características de sus escuelas, y no tanto la que puedan ejercer las características de sus alumnos".

Pero no todo el peso ha de caer en los responsables del sistema educativo. Si bien mucho pueden estos mejorar con acciones como la distribución de alumnos, creando centros de un tamaño más humano, o algunas medidas de discriminación positiva en casos emergentes, no es menos cierto que el tipo de apoyo familiar y de los educadores concretos de estos jóvenes resulta crucial.

Para alcanzar la meta natural de cursar unos estudios superiores, no basta sólo con el apoyo decidido de los padres, que muchas veces además no podrá ser económico (y esto deben tenerlo de nuevo en cuenta gobiernos e instituciones). Quizás algo que no se suele tener en cuenta, pero que podría dar efectos más inmediatos, deja la pelota en el campo de sus actuales consejeros, guías y profesores: ellos, nosotros podemos a partir de hoy mismo poner nuestra atención (que habitualmente está en tantas otras cosas) en cómo estar junto a ellos en su esfuerzo por aprender. Esto sin duda contribuirá a que una gran parte de estos estudiantes continúe, aprenda y acabe sus estudios.

De nuevo esa gran oportunidad que es la educación, depende de nosotros.

Estudios del Pew Hispanic Center que se pueden consultar (en inglés):
www.pewtrusts.org/pdf/PHC_HS_exec_1105.pdf

www.pewtrusts.org/pdf/PHC_dropout_1105.pdf

www.pewtrusts.org/pdf/PHC_HS_exec_1105.pdf

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