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La trivialidad moderna y el abandono de las tradiciones
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Foto: Nacimiento representado en una calabaza, de la artesanía popular peruana
Por Isaías A Rodríguez

Hace mucho tiempo que tenía pensado escribir algo sobre los tiempos en que vivimos. Tiempos veloces, alocados y frívolos. Las nuevas tecnologías han achicado tanto al mundo que hoy los corazones humanos laten juntos al son del último mensaje internético. En un instante se pueden recoger, en la red, millones de reacciones al menor acontecimiento. Los expertos de la comunicación están de fiesta, pues ven en ello un acopio de material de fácil acceso a la hora de redactar en una síntesis una nota periodística. Lo asombroso es que, de esos millones de mensajes, apenas se puede libar algo sustancial o significativo; predomina lo trivial.

Esa trivialidad va calando de tal manera en la sociedad, que hace de ésta un cuerpo volátil y de fácil zarandeo al menor soplo de la moda. Costumbres señeras y tradicionales van diluyéndose en el olvido.

Acabo de recibir un mensaje de Manolo, un amigo carmelita de años, que parece sintonizar con mis sentimientos. Dice así: "Estoy cansado de ver y de oír decir ´Felices fiestas´, en vez de ´Feliz Navidad´. ¿Qué nos está pasando para haber hecho ese cambio? Como ya estoy cansado de que los gringos nos impongan a su papá noel (así con minúsculas), ¿o no fueron los gringos? Y de que, para desearnos un feliz cumpleaños, tengamos que cantar esa americanada de Happy birthday to you, cuando tenemos aquello tan bonito de los payasos de la tele: Feliz, feliz en tu día, / amiguito, que Dios te bendiga, / que reine la paz en tu vida / ¡y que cumplas muchos más! Y otras cosas por el estilo, a las que no le veo sentido. No quiero ser de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, ¡y ojala que muchas cosas idas nunca vuelvan!, pero las hay que pierden su sentido con estas novelerías, y lo tienen -y muy hondo- si volvemos a su originalidad".

Al contemplar a España desde tierra gringa, he ido notando una creciente americanización de mi patria. Se podría recopilar una larguísima lista de costumbres, ademanes, palabras, dichos y gestos, que han invadido a la sociedad española. Y yo me pregunto con Manolo: "¿Qué nos está pasando?" ¿Qué está sucediendo al pueblo español?

Hace unos días alguien le preguntó a Vargas Llosa: ¿Crees que estamos en el reino de los efímeros en la cultura? A lo que el premio Nobel contestó: "Sí, cada día progresamos más en las comunicaciones, pero cada día todo es más banal, más superficial y más efímero en todas las manifestaciones del arte y de la literatura… Este es uno de los grandes problemas del futuro". Sí, yo creo que puede llegar a convertirse en un serio problema cuando la superficialidad, convertida en trastorno mental, impere en el mundo.

Diariamente me encuentro acosado por invitaciones para ingresar en algunos de esos medios sociales, twitter, facbook, tuenti, youtube, y a veces me flaquean las fuerzas del alma, como si al no meterme en ellos estuviera mediatizado. Mas, cuando estoy a punto de ceder, me acuerdo de Diógenes el Cínico, a quien gustaba navegar contra corriente. ¡Y me hago fuerte! O recuerdo las palabras de Erich Fromm, que afirmó: "Es necesario recogerse y liberarse del incesante ´ruido´ del parloteo e intrusión de la gente, que interfieren con los procesos mentales de uno".

O medito en lo que dice Ramakrishna: "Sumérgete en lo más profundo. ¿Qué ganas flotando sólo en la superficie?". "Tienes que ser firme en un ideal. Bucea profundo. De lo contrario no puedes conseguir las joyas del fondo del océano. No puedes recoger las joyas si sólo flotas en la superficie".

Rodeado de tan buenos consejeros, triunfo sobre la futilidad moderna. A mi amigo Manolo, me gustaría decirle que los gringos no imponen el árbol de navidad, ni el papá noel, ni otras costumbres, es el resto de los humanos, quienes abandonan sus ricas tradiciones .

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