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La Iglesia Anglicana
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I. La Reforma Anglicana

La Catedral de Cantórbery (Canterbury) en Inglaterra.

A la muerte de Enrique VIII, hereda el trono su hijo Eduardo VI a la edad de nueve años. Inexplicablemente, su padre le había puesto bajo la enseñanza de maestros protestantes. Durante siete años, debido a la edad de Eduardo VI, Inglaterra estuvo gobernada por un Consejo bajo las riendas del duque de Somerset.

Libres de la tiranía del rey padre, quienes habían estado fraguando la reforma, vieron llegado el momento y se lanzaron contra todo aquello que pudiera oler a superstición, reliquias, imágenes, flores, candelabros, cruces, lámparas, incensarios, etc. Muchas de esas cosas, verdaderas obras de arte, se vendían por unos centavos, y hoy serían de valor incalculable.

Apareció un gran predicador, Hugh Latimer, que, con estilo todavía medieval, defendía ideas nuevas de reforma. Se unieron teólogos reformadores que se convirtieron en profesores de teología en el Seminario de Oxford. Finalmente, en l549, a partir de un Acta de uniformidad, se publicó el primer Libro de oración común, en el cual Thomas Cranmer había estado trabajando durante mucho tiempo. Se impuso este libro litúrgico y de oración a todos los sacerdotes, y se suprimió el celibato de los sacerdotes.

En el libro de oración se había buscado: simplicidad, mayor edificación de los fieles mediante sermones y lecturas bíblicas, mayor participación activa en el servicio, que ahora sería en inglés, y se administraría la santa comunión a los fieles bajo las dos especies. El mismo título del libro se mantenía en una línea estrictamente católica. Contenía "los ritos y ceremonias de la Iglesia" para uso en Inglaterra. Ni que decir tiene que este libro no iba a satisfacer a los reformadores más rigurosos de línea protestante; así en l552 apareció otro libro de oración en el que se suprimían algunas costumbres tradicionales.

A la muerte de Eduardo VI sube al trono la hija mayor de Enrique VIII, María, que suprime todas las reformas realizadas, exige el celibato y restablece la reconciliación con Roma en l555. El pueblo se alegra, porque estaba acostumbrado a las costumbres medievales. Los reformadores anglicanos que no quisieron someterse, fueron encarcelados y quemados en la hoguera, incluido Cranmer; otros huyeron al continente europeo.

Pero María cometió el error de casarse con Felipe II, rey de España, cosa que el pueblo inglés no podía ni aguantar ni tolerar. Según Moorman el reinado de María fue un desastre. Bajo el punto de vista reformador, la gente ya no iba a olvidar las reformas efectuadas durante Eduardo VI, la persecución que tan salvajemente María llevó a cabo disgustó a la mayoría, y los sacerdotes, casi todos casados, no podían abandonar a sus esposas e hijos. Así que a su muerte casi todos se alegraron.

II. Los puritanos

Al subir al trono la reina Isabel, algunos exiliados regresaron a Inglaterra para efectuar la reforma que no se había podido lograr y que tanto deseaban. Querían establecer un régimen distinto, tal como lo habían vivido en Francia, Ginebra y Zurich. Estos reformadores intransigentes son los puritanos. Lo que pedían se puede resumir en lo siguiente: la predicación de la Palabra adquiría supremacía, las ceremonias de la Iglesia se debían reducir al mínimo y sólo se retendrían las justificadas por las Escrituras, la Iglesia debía ser gobernada por un presbiterio, la Iglesia debía renunciar a su independencia espiritual y volverse una iglesia estatal en el pleno sentido de la palabra.

Por otra parte, los católico romanos no cesaron en luchar por conservar esta Iglesia aliada a Roma. La última ofensiva se lanzó con el papa Pío V, quien no cesó de humillar y atacar a la reina Isabel. En l570 el papa cometió el error de promulgar la bula Regnans in excelsis, por la cual se obligaba a los ciudadanos británicos a desobedecer a la reina bajo pena de excomunión. Naturalmente, quienes habían vivido una vida entre dos luces ahora se veían obligados a obedecer al papa y ser considerados como traidores, o a obedecer a la reina y ser excomulgados. Con esta bula se rompen definitivamente los lazos entre Roma e Inglaterra.

En enero de l559 tuvo lugar la primera reunión del Parlamento de la reina Isabel, en esa reunión se aprobaron el Acta de Supremacía y el Acta de Uniformidad, que juntas forman lo que se conoce como"La solución Isabelina" o "Elizabethan Settlement". La reina ya no era la "cabeza suprema, sino la gobernadora suprema de la Iglesia y del estado". Se establecía, bajo penas severas, la obediencia a la practica religiosa contenida en el libro de 1552, al cual se añadieron algunas pequeñas reformas y se convirtió en el libro de oración de l559.

Los puritanos querían ejercer la reforma definitiva de la Iglesia porque se consideraban los mejor preparados para la empresa. Querían suprimir el episcopado. No les gustaba el Libro de Oración Común de 1559, entre otras cosas, porque incluía la señal de la cruz en el bautismo, la imposición de manos en la confirmación y el anillo en el matrimonio. Toleraban la veneración de santos y la inclinación de la cabeza al nombre de Jesús y el arrodillarse para recibir la comunión, pero lo que más aborrecían eran las vestimentas que el sacerdote usaba en los oficios.

La reina Isabel se mantuvo firme contra cualquier intervención parlamentaria en asuntos religiosos. La Iglesia se mantenía católica a pesar de las reformas introducidas. El cambio más decisivo había sido el repudio de la jurisdicción papal La reina contaba con los obispos y, si era necesaria alguna reforma, ellos eran los indicados para efectuarla. El arzobispo de Contorbery (1583-93), John Whitgift, la apoyaba e insistió en que se debía obedecer el libro de oración establecido. Los puritanos se mantuvieron en la lucha durante diez años, pero no lograron sus intenciones. La estrategia del arzobispo triunfó, demostrando que la Iglesia Anglicana no caminaría ni por los caminos de Ginebra ni por los de Roma. Este es el origen de la famosa vía media.

Los puritanos no cedieron, intentaron conseguir sus propósitos con Jacobo I y Carlos I, mas no lo lograron. Sin embargo, al caer la monarquía de Carlos I, bajo la dictadura militar de Oliver Cromwell (1599-1658), líder de los puritanos, durante la guerra civil inglesa controlaron brevemente el Parlamento y

la Iglesia, e implantaron un sistema de gobierno presbiterial de l653 al 1658, cuando se abandonó debido a la proliferación de sectas y la confusión creada. Con el regreso del rey Carlos II en l660, el partido "laudiano" de William Laud restableció todas las costumbres de la Iglesia Anglicana.

Durante el reinado de Jacobo I se publicó, en l611, la famosa Biblia "King James Bible", como versión autorizada. En la traducción de la misma influyó en gran medida Lancelot Andrewes (1555-1626), famoso por su libro Preces Privatae, un libro de oraciones y devociones. Otro ornato del reinado de Jacobo I fue John Donne (1573-1631) uno de los mejores predicadores de Inglaterra.

En l662 se aprobó un Acta de uniformidad por la cual se estableció el nuevo Libro de Oración Común, en el cual se exigía la práctica católica y se rechazaban las costumbres puritanas. Unos mil clérigos puritanos fueron ordenados según la tradición católica, pero otros mil se negaron a ser ordenados y se vieron obligados al exilio o a optar por otras ocupaciones.

III. William Laud

Durante el reinado de Carlos I, William Laud, arzobispo de Cantorbery de 1633 a 1645, ayudó a mantener la ley eclesiástica católica. Laud era acérrimo enemigo de calvinistas y puritanos. Quería ver a la Iglesia de Inglaterra "católica y reformada". Laud no simpatizaba con Roma, pero, sobre todo quería que se prestara obediencia a los obispos y al Libro de Oración Común. Para lograrlo usó su poder en las cortes. Laud era apasionado de la reforma y del orden. Laud, muy autocrático, se identificó demasiado con el despotismo del rey Carlos I, perdiendo así popularidad: lo matan en 1644.

IV. Los teólogos "carolinos"

Mientras tanto, hemos de mencionar a dos grandes apologistas de la Iglesia Anglicana. El primero, John Jewel (1522-1571), escribió en l562 En defensa de la Iglesia Anglicana, obra en que defendía el catolicismo de la Iglesia y una práctica religiosa más de acuerdo a la práctica de la Iglesia primitiva. Richard Hooker (1554-1600) fue el otro apologista, quien en su obra monumental Of the Laws of Ecclesiastical Polity (1594) ataca a los puritanos.

A éstos se ha de añadir un grupo de grandes escritores, además de William Laud, Lancelot Andrewes (1555-1626), el poeta del anglicanismo George Herbert (1593-1633), John Cosin (1594-1672), Jeremy Taylor (1613-1667), Nicholas Ferrar (1593-1637). El objetivo de todos ellos fue el rechazo de todo extremismo proveniente tanto de Roma, como de Ginebra con los puritanos. Reforzaron el concepto de Via media, que en modo el alguno se trata de un compromiso, algo así como "el mínimo denominador común", sino que es un intento de recobrar la pureza y simplicidad del espíritu cristiano primitivo. Esto, es precisamente lo que se buscó en el concilio Vaticano II (1962-65); "volvamos a las fuentes primitivas", era el lema.

La expresión en inglés "caroline divines" incluye a aquellos teólogos que escribieron durante los reinados de Carlos I y II.

V. Los platonistas de Cambridge

Fueron hombres extraordinarios que, cansados del estudio sistemático de las verdades reveladas, quisieron dar un tono místico platónico a los estudios. Defendían que el ser humano puede entablar relación con la divinidad a través de la razón. Tenían como favorita la frase de los Proverbios: "El espíritu del ser humano es la cuna del Señor". Si podemos lograr la verdad hemos de ser puros y santos, por ello, dedicaban mucho tiempo a la oración y a la meditación.

Determinaron establecer armonía entre la religión y la filosofía. Eran abiertos, tolerantes y moderados. Respetaban las opiniones de otros, y mantenían que la raza humana puede vivir en armonía a pesar de las diferencias de opiniones. Los más famosos fueron: Benjamin Whichcote (1609-83), John Smith (1618-52), Ralph Cudworth (1617-88) y Henry More (1614-87). Ejercieron gran influencia en otros como: Jeremy Taylor (1613-67), Edward Stillingfleet (1635-99) y John Tillotson (1630-94).

VI. Los no jurantes (non-jurors)

Un grupo de sacerdotes y obispos que habían jurado fidelidad al rey Jacobo II, que era proromano, rehusó ahora (1689) prestar fidelidad al nuevo gobierno de William y Mary, porque William era calvinista y, sobre todo, porque viviendo todavía el rey Jacobo II no podían renunciar a la fidelidad que le habían prestado. Por ello fueron despojados de sus cargos. En total eran unos 400 sacerdotes y nueve obispos.

VII. El Metodismo

Encontrándose en Oxford (1727-1729), John Wesley se unió a un grupo de amigos que se llamaban a sí mismos "metodistas", "club santo", jóvenes responsables que querían regular sus vidas de una manera más estricta. Leían y oraban en grupo, comulgaban semanalmente y observaban todas las rúbricas del libro de oración. Querían que sus vidas fueran un testimonio opuesto a la indiferencia que se observaba en la universidad. John Wesley (1703-1791) se convirtió a este estilo de vida y llegó a ser el apóstol y fundador del movimiento "metodista".

VIII. Thomas Bray (1656-1730)

Thomas Bray durante cierto tiempo fue el comisario del obispo de Londres en las nuevas colonias de Norteamérica. Impresionado por la creciente ignorancia de los cristianos en temas de fe, trazó en l696 un plan general para la constitución de una sociedad para propagar el conocimiento cristiano. El 8 de marzo de l699, nació La Sociedad para promover el conocimiento cristiano (S.P.C.K). La sociedad se estableció para proveer de misioneros "a las plantaciones", para publicar y difundir libros y Biblias, y para fundar y dirigir escuelas.

El 16 de junio de l701, con la ayuda del rey Guillermo II, el doctor Bray fundó otra sociedad de voluntarios, La Sociedad para la propagación del Evangelio (S.P.G.). El objetivo primario era el de proveer de clérigos ortodoxos a las colonias británicas de ultramar, y que éstos cuidaran de las necesidades espirituales de los colonos, pero no se olvidaban de las necesidades de los "paganos".

Estas dos sociedades realizaron una gran labor en las colonias en el siglo XVIII, cuando se enviaron 310 misioneros, quienes lanzarían la simiente de la futura Iglesia Episcopal.

IX. El movimiento de Oxford (1833-54)

En l833 Europa estaba sufriendo el impacto de una revolución política e industrial. La Revolución Francesa y las guerras napoleónicas habían retado a toda institución, habían barrido los últimos vestigios del feudalismo, y se aspiraba a algo más consistente y estable.

La Iglesia Anglicana había servido desde su inicio a un pueblo básicamente agrario. Ahora, atada por leyes del Parlamento, no gozaba de la libertad deseada. Para el gobierno de sus negocios había que recurrir a los obispos de la Cámara de los Lores (House of Lords). El Parlamento, cada vez más secular y menos religioso, había realizado algunos cambios en la estructura, no esperados.

Un pequeño grupo de clérigos residentes en la universidad de Oxford se reunió para hacer frente a esta situación de estancamiento.

El primero en estimular el movimiento fue John Keble con un encendido sermón titulado "La apostasía nacional", predicado en la iglesia de santa María, en Oxford, el 14 de julio de l833. Es el caso que el Parlamento, en el proyecto de Reforma de 1832, había suprimido 10 de los 22 obispados existentes en Irlanda. En el sermón exigía respeto para la Iglesia y que esta fuera considerada, no como una institución nacional, sino como instrumento de la voluntad divina. Afirmaba que era un pecado el que los seglares se entrometieran en la autoridad pastoral de los obispos. Con este sermón se dio inicio al "Movimiento de Oxford", también conocido como "The Tractarian Movement". Tract significa folleto, panfleto.

Es decir, ese grupo de sacerdotes asociados a la universidad de Oxford inició una campaña revolucionaria escribiendo folletos o panfletos que llevarían a una renovación y avivamiento del espíritu eclesial católico.

Los temas tratados en esos folletos eran los siguientes: instruían sobre la importancia de la oración y la observación del Año Litúrgico Eclesiástico, el ayuno, historia de la Iglesia, la importancia del orden ministerial: obispos, sacerdote, diácono, la sucesión apostólica, los sacramentos, y especialmente la Eucaristía. Sobre todo insistían en el ministerio sacerdotal católico y apostólico.

Los clérigos más famosos de este movimiento fueron: John Keble (1792-1866), Richard Hurrell Froude (1803-1836), Edward Bouverie Pusey (1800-1882), John Henry Newman (1801-1890).

Lo que enseñaron en esos folletos pronto empezó a llevarse a la práctica. La santa Eucaristía se estableció como el acto central de adoración, y se enfatizó la presencia real. Se revisó la liturgia, y la Iglesia tuvo mayor decisión en la elección de los obispos. También se restauró el establecimiento de órdenes religiosas, suprimidas por Enrique VIII.

Edwar B. Pusey redescubrió la dimensión comunal de la Iglesia. Predicó que Dios quería salvar al hombre y a la mujer, no como individuos, sino como pueblo. Dicho sea de paso que éste fue un principio muy usado a partir de los años sesenta del siglo pasado. Pusey enfatizó muchísimo la importancia de la Eucaristía, y en general insistió en que la vida sacramental era la herencia más noble de la comunidad cristiana.

Este movimiento influyó profundamente en la Iglesia Episcopal establecida en América. Los más simpatizantes entre los obispos fueron: Levi Silliman Ives, George Washington Doane, John Henry Hopkins, Jackson Kemper, William Rollinson Whittingham, Nicholas Hamner Cobbs; entre los presbíteros se pueden contar Samuel Seabury, editor del Churchman, William Crorwell y James Lloyd Breck.

Tan fuerte fue este movimiento hacia el lado católico que algunos sacerdotes y obispos decidieron pasarse a la Iglesia Católica Romana, entre ellos el famoso John Henry Newman. Un clérigo por nombre John Murray Forbes, después de diez años en la Iglesia romana, regresó a la Episcopal en l859, habiendo descubierto que Roma exigía "el sacrificio de la libertad individual".

X. Charles Gore y Lux Mundi (1853-1932)

Charles Gore fue obispo, editor, pensador y líder de la "Unión cristiana social". Con un grupo de jóvenes estudiosos de Oxford publicó un volumen de ensayos titulado: Lux Mundi, a Series of Studies in the Religion of the Incarnation. Esos ensayos se centraban en la teología de la encarnación. Los autores estaban influenciados por los "tractarians" y por los "socialistas cristianos", como Frederick Denison Maurice (1805-72). El ensayo más controvertido fue el que escribió Gore, titulado: The Holy Spirit and Inspiration, que lidiaba con la cuestión de la autoridad de la Biblia.

Gore rechazaba el fundamentalismo que el Dr. Pusey había promovido, y aceptaba los resultados razonables del criticismo científico de las Escrituras. Hablaba de la Biblia como un instrumento de gracia y un vehículo de la verdad espiritual. Señaló que la Biblia se había escrito para la Iglesia por gente de la Iglesia. Estas ideas dieron origen a mucha crítica y oposición. Pero hoy se le debe admirar como un campeón de la manera moderna de entender la Biblia.

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