Contacto  
 
  Ministerio Hispano  
 
  Iglesia Episcopal  
 
  AnglicanCommunion.org  
Anglicanismo
La Biblia
Hispanismo
Historia
Miscelánea / Curiosidades
Noticias
Nuestra Gente
Santoral
Pastoral
Teología
Recursos
 
El Jueves Santo (Cuaresma IV)
VERSIÓN PARA IMPRIMIR ARTICULO
Este día da inicio al gran Triduo pascual. Alguien ha dicho que el Jueves Santo es "uno de los días más complejos de todo el año eclesiástico". Se han conjugado en este día varios elementos: la conmemoración de la Última Cena, la reconciliación de los penitentes, la bendición de los óleos y el lavatorio de los pies, que en un principio se hacía el Sábado Santo. Al principio no se celebraban eucaristías durante la semana precedente a la Vigilia pascual. Al final del siglo IV en algunas zonas ya se celebraba una misa el Jueves Santo. Egeria, que llegó a Jerusalén como peregrina, cuenta cómo a las dos de la tarde se celebraba en este día una misa en el Martirio (la gran basílica edificada por Elena sobre el lugar donde se descubrió la cruz). A las cuatro de la tarde se reunían de nuevo detrás de la iglesia donde se había erigido una cruz -según se creía en el lugar de la crucifixión- para tener otra celebración. Luego iban a casa para comer algo, y regresaban más tarde al Monte de los Olivos, y pasaban la noche en oración y en lecturas de los evangelios, yendo de una iglesia a otra.

La costumbre de celebrar la eucaristía ese día por la tarde, bajo el nombre de la cena del Señor, se extendió por toda la Iglesia. Los penitentes, que antiguamente se reconciliaban en la Vigilia pascual, ahora eran admitidos en este día. En el siglo IV se empezó a permitir que los sacerdotes presidieran en los ritos de iniciación celebrados en la Vigilia pascual. Puesto que sólo el obispo podía bendecir los óleos que se usaban en el bautismo y en la confirmación, dicha acción tuvo que ser anticipada al Jueves santo, para que los sacerdotes usaran los óleos en la Vigilia pascual.

En la Edad Media se incorporó la reserva de la eucaristía para la comunión del sacerdote al día siguiente y el lavatorio de los pies; en muchos lugares, los abades (directores de monasterios) lavaban los pies a los monjes, y los reyes a los aldeanos.

En la actualidad, se acentúa la manifestación de unidad del presbiterado con el obispo. Todos renuevan los votos sacerdotales. El obispo bendice los óleos. Por razones prácticas, en algunas confesiones cristianas, esta celebración con el obispo tiene lugar otro día de la semana, anterior al Jueves Santo, permitiendo así que los sacerdotes puedan celebrar la festividad con sus feligreses.

(Tomado del libro: Introducción al Culto, por Isaías A. Rodríguez)

Volver