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Sermón para la celebración de una Quinceañera
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Lecturas: Romanos 12, 1-2. Mateo: 25, 1-13.

Querida N........, por fin se ven realizados tus sueños. Habrás soñado en esta fiesta durante mucho tiempo. Habrá sido la ilusión de tus años juveniles. Hoy es el día que en se verán colmadas todas esas esperanzas. Así que te deseo un feliz día en compañía de todos su seres queridos y que el Señor te bendiga siempre.

Pero los quince años, son algo más que una fecha de fiesta. Los quince años representan un momento de transición. Vas dejando de ser una niña para acercarte a la madurez de una mujer con responsabilidades. Los años que siguen a esta fecha, deben ser años de preparación para vivir tu vida aquí en la tierra con más plenitud.

Los años que estás viviendo son años difíciles. Tú y todos los jóvenes presentes estáis descubriendo el mundo. Un mundo lleno de tentaciones peligrosas. Tentaciones en las mismas escuelas, donde, según referencias, se ofrecen y consumen drogas. Tentaciones en las calles: sexo, violencia. El terrible mal de las pandillas. Yo espero que tú y todos los jóvenes aquí presentes seáis fuertes y no caigáis nunca en esas tentaciones tan peligrosas.

En la lectura de la carta de san Pablo a los romanos leíamos que "no debemos acomodarnos al mundo presente". Ese mundo siempre presente, desde san Pablo hasta nuestros días. Un mundo peligroso. Nosotros como hijos de Dios, debemos ser fuertes, y vivir transformados siempre, "mediante la renovación de nuestra mente" y de nuestro corazón. De esa manera podremos distinguir y descubrir "cuál es la voluntad de Dios" para vivir nuestras vidas. Podremos descubrir "qué es lo bueno, lo agradable y lo perfecto". Si caminamos con Dios, el camino está iluminado por su presencia, pero si nos apartamos de él, todo se oscurece.

El pasaje del evangelio que hemos leído, nos refiere la costumbre hebrea de celebrar las bodas: por la noche. Las muchachas que participaban en el cortejo de la boda debían acompañarse de lámparas alimentadas con aceite. ¿En qué estarían pensado cinco de las diez jóvenes que no llevaron aceite para sus lámparas?

Este ejemplo nos lo pone Jesús con una doble aplicación. Debemos prepararnos en esta vida para cualquier empresa. Debemos estar siempre listos. Pero sobre todo, debemos estar preparados para cuando Dios nos llame.

En circunstancias normales, vosotros los jóvenes, "tenéis toda la vida por delante", como suele decirse, sin embargo, no hay seguridad de cuántos años vamos a vivir. Sabemos que todos los días mueren tanto niños como jóvenes, y también personas mayores. Por eso, Dios quiere que vivamos una vida responsable, como decíamos antes, superando todo el mal que salga a nuestro encuentro, y dedicándonos a obrar el bien, teniendo presente lo que es bueno, agradable y perfecto ante Dios.

Así, pues, te deseo que te prepares bien para vivir en esta sociedad, pero sobre todo que estés siempre lista para cuando Dios te llame.

Que disfrutes hoy, con todos tus familiares y amigos, y que Dios te bendiga y acompañe siempre.

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