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Un Futuro Fascinante
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Por Isaías A. Rodríguez

El periodista Iñaki Gabilondo tiene nuevo programa en el canal #0: 'Cuando ya no esté. El mundo dentro de 25 años', un viaje apasionante por todo el globo para conocer a algunas de las mentes más brillantes que ya están construyendo el futuro. ¿Seremos inmortales? ¿Colonizaremos el espacio o los océanos? ¿Nos convertiremos en post-humanos? Nombres como el periodista y catedrático estadounidense Alan Weisman con el que hablará sobre los problemas generados por la superpoblación del planeta. Y tan importantes como el físico J. I. Cirac, el paleo antropólogo Juan Luis Arsuaga, la bióloga Cristina Garmendia, el filósofo Javier Gomá y José Luís Cordeiro, profesor fundador de la Singularity University, hablan con Iñaki Gabilondo sobre temas tan interesantes como: ¿se convertirá el envejecimiento en una enfermedad curable? ¿Veremos la muerte de la muerte?
Ver el Vídeo en Youtube


Con esta introducción, tomada de Google, me adentro a plasmar unas reflexiones -sin entrar en muchos detalles- tras escuchar el video de la entrevista que Gabilondo hace al profesor José Luís Cordeiro.

No cabe duda que la primera impresión es aplastante. Tanta información recibida de golpe pudiera dejar a muchos oyentes asombrados, incrédulos, confusos, pero tras ese primer impacto, debemos reaccionar y colocar toda esa información en perspectiva.

Al inicio de la entrevista el profesor trae a colación una frase que Arnold Schwarzenegger pronunció cuando era gobernador de California y que le impresionó mucho: "La ciencia ficción de hoy es la ciencia real de mañana". Extraño que a un científico le llamara la atención una frase que para él debiera ser ya pan comido.

A nadie se le escapa que lo imaginado hace años, es hoy una realidad, baste recordar a Julio Verne y todas sus fantásticas, en otro tiempo, invenciones; o a Leonardo Da Vinci y, todavía más lejos, el mito de Dédalo e Ícaro. De este mito incluso recabamos una lección. Cuando el padre Dédalo fabricó unas alas con plumas pegadas con cera le amonestó a su hijo Ícaro que no volase muy alto porque el sol podría derretir la cera y caer. Esperemos que no suceda lo mismo a los científicos modernos.

Cuando se acercaba el año 2000 aparecieron libros con esta temática cuestionándose cómo sería el futuro de la humanidad. Recuerdo haber leído algunos interesantes, pero el más impresionante fue uno que presté y "libro prestado libro perdido". Lo lamento por no poder mencionar ahora ni su título. Con todo, me ha servido incluso para sermones. Cuando se acerca el fin del año litúrgico y la Iglesia sigue colocando esas lecturas apocalípticas, propias de otro tiempo, es el momento apropiado para recordar a la gente que si miramos al pasado y lo proyectamos hacia el futuro nos daremos cuenta que la humanidad, en cuanto tal, se encuentra en un estado embriónico. Es decir, si a la Tierra, en cuanto planeta, se le dan millones de años de existencia, y al ser humano, se le asigna hoy, algo más de un millón de años paseándose la mayor parte de su vida como animalitos por los bosques, llanuras, ríos y mares de este planeta, quiere decir que es ahora, y precisamente ahora, cuando el ser humano empieza a soltar los pañales y comienza a caminar.

Efectivamente, si todavía hemos de aceptar la visionaria intuición del Génesis "sometan la tierra" 1,28, significa que el Creador dotó al ser humano de capacidad suficiente para ser excelentes administradores de todos los dones insertos en el ser humano, principal entre ellos la inteligencia. Con ella hemos andado casi a gatas hasta el presente, es en estos tiempos cuando se empieza a utilizar algo más de la inmensa potencialidad del cerebro.

En el libro mencionado se decía, entre otras muchas maravillas, que el ser humano suprimirá todas las enfermedades y podrá vivir hasta quinientos años. En la entrevista el profesor Cordeiro no se descuida en mencionar que seguiremos siendo mortales.

En otras palabras se controlará el envejecimiento, pero no contralaremos totalmente la mortalidad, porque, dice el profesor, "si me cae en la cabeza un piano quedo pianizado". ¡Pero qué cosas! Esto ya lo dijo Tomas de Kempis (1380-1471) en su famoso libro La Imitación de Cristo, decía, no textualmente, unos mueren de una enfermedad, otros de otra causa, o cuando menos lo esperas, "¡al salir de casa te cae una teja en la cabeza y mueres de un tejazo!"

Habla el profesor de prevenir el envejecimiento, es decir, que se podrá vivir en una edad que la persona prefiera controlar, en los veinte años, en los treinta, y así sucesivamente. Se tendrá la posibilidad científica de vivir "casi indefinidamente". ¡Claro, siempre contando con que no te caiga una teja en la cabeza o un piano, o tropieces y te rompas la crisma, etc!

Lo de poblar Marte y otros planetas ya no choca casi a nadie. Pero, ¿quién ha de querer vivir en Marte, pudiendo estar tan jovencito aquí en la Tierra?

Se suprimirá la comida animal, todo será artificial. De eso también hay mucho en este momento. Que habrá ordenadores inteligentísimos, que superan la capacidad humana. También los tenemos ya, y mejorarán incrementalmente. Pero no nos olvidemos que es el ser humano el que crea todas estas maravillas, para que estén a su disposición.

Afirmaba el profesor que "las religiones desaparecerán ya que surgieron para explicar la muerte, y lo hicieron, en el cristianismo con la resurrección y en las otras religiones con la reencarnación". Pues yo creo que no. Las religiones existieron miles de años antes de que surgiera la idea de la resurrección. Queramos o no, el ser humano continuará siendo religioso, porque siempre se verá ligado a algo que supera su capacidad intelectual. Y ese afán de indagar y preguntarse por algo nuevo siempre le conducirá al más allá.

Gabilondo le pregunta a Cordeiro si cree en Dios. El profesor contesta que cree en la "diosa humanidad". Esa humanidad fascinante que los humanos crearán. A estos científicos habría que recordarles el consejo de Dédalo a Ícaro de que no volase muy alto. Esperemos que no les suceda lo mismo.

Finalmente, estos genios de la ciencia debieran leer más a los místicos que nos hablan de maravillas que superan con creces a todos los utensilios humanos. Creemos que el ser humano seguirá indagando en el interior de su ser y es allí donde encontrará las verdaderos fenómenos espirituales que le asombrarán. El ser humano del futuro será más místico que el del presente. Terminamos con esta oración de san Juan de la Cruz:
¡Oh almas criadas para estas grandezas y para ellas llamadas! ¿Qué hacéis? ¿En qué os entretenéis? Vuestras pretensiones son bajezas y vuestras posesiones miserias. ¡Oh miserable ceguera de los ojos de vuestra alma, pues para tanta luz estáis ciegos, y para tan grandes voces sordos, no viendo que, en tanto que buscáis grandezas y gloria, os quedáis miserables y bajos, de tantos bienes, hechos ignorantes e indignos!

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