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Crónica desde España: Impresiones de una Crisis Muy Prometedora
Por Víctor Ruiz
Palma de Mallorca (España), 20 de julio de 2013

Transitando por cualquier parte de España encuentras un tema ineludible de conversación: la Crisis.

El taxista ya no te habla de fútbol, y en seguida te enteras de la causa de la tristeza del camarero que te sirve la cerveza: - Vaya si se ha notado la crisis, amigo.

Sin saber muy bien cómo, resulta que nuestro pueblo o nuestra ciudad es ahora territorio "deprimido". Una mala sombra debió llegar un mal día e instalarse sobre nuestras cabezas, sin que lo notáramos y, desde luego, sin que ninguno de nosotros vea en qué ha participado o contribuido al desastre. La cosa es que este era un país boyante para muchos y ya no lo es. Ser europeo, además, aporta poco consuelo. Nuestros vecinos más próximos, Portugal, Italia, Grecia, están igual o peor que nosotros: desalentados, llenos de incertidumbre. Las pocas noticias que nos mostraron en la televisión sobre la caída de estos vecinos, no pensamos que tuvieran mucho que ver con nosotros.

El caso es que ya no recordamos cuántos años llevamos disfrutando de esta empalagosa recesión que anestesia las almas españolas. ¿Desde cuándo no levantan las ventas del negocio? ¿Cuál fue el último año que un banco concedió un crédito? Pareciera que no hace demasiado tiempo. Aunque la sensación de tristeza sí: este nubarrón sobre nuestro humor nos parece que ya viene durando demasiado. Y este país, conocido por su espíritu festivo, amenaza con convertirse en un páramo de gente permanetemente "cabreada", como se le llama aquí.

Las crisis, ya nos lo recuerdan los expertos desde los periódicos y las televisiones, son oleadas que vienen y se van. Ni ésta es la primera, ni será la última, nos dicen, pero….. algunos creemos percibir….. algo NUEVO hay en el ambiente. Y me da la impresión de que tiene que ver con nuestra otra gran calamidad: la Corrupción.

La Corrupción galopante

Pueden ustedes elegir éste como tema alternativo al de la crisis cuando hablen con su taxista, con el panadero, con quien sea: - ¿La corrupción?,….¡Pero qué vergüenza, oiga!

Lo último lo de un tal Bárcenas, que fuera tesorero del partido en el Gobierno -cada día descubrimos una cuenta suya en un banco suizo con decenas de millones de origen desconocido- metido en la cárcel y desde allí repartiendo, a jueces y medios de comunicación, cientos de documentos que comprometen a los gerifaltes del partido instalado en el poder hace un par de años. Este prócer es que está enfadado con sus congéneres, porque no le protegen tanto como al ex-tesorero del PP le gustaría. Pero hay más, mucho más, cada día afloran nuevos testimonios de la corrupción de los partidos, no sólo del que gobierna.

Corruptos de derechas, corruptos de izquierdas, corruptos nacionalistas, regionalistas,…. Hasta el yerno del Rey, metido a "sacamantecas". Millones y millones de euros de los contribuyentes desviados para pagar sobre-sueldos no declarados, financiar campañas electorales de forma ilegal, pagar recaudadores de sobornos, … Todo esto mientras a la población se le recortan los sueldos, la asistencia, la jubilación, los derechos, etc, etc. No es de extrañar que en las encuestas de opinión la figura del "político" haya caído a la última posición, un poco por debajo del de banquero. No sé si saben que buena parte de los bancos españoles, que ahora tenemos que rescatar por su ineptitud, desvalijaron las cuentas de más de medio millón de ancianos y pequeños ahorradores con un producto financiero tóxico al que llamaron, con mucha "guasa", preferentes.

Con este panorama, entenderán que el retrato instantáneo de un españolito sea este: los ojos fuera de las órbitas, mandíbula caída, actitud de asombro ante tremendo espectáculo: desconcertante y asombroso. La realidad superando la ficción. Sabíamos que "algo" de corrupción tenía que haber. ¿Pero en estas dimensiones?

Humor, esperanza.

Así podríamos deducir que España, como otros países de la zona mediterránea, se encuentra en muy mala situación. ¡Pues puede que no! Podríamos equivocarnos tanto (aunque sea difícil) como los expertos del FMI cuando hicieron sus predicciones para estos años desolados que vivimos. ¿Y qué podría salir de tamaña crisis monumental, crisis no ya de la economía, de un sistema financiero criminal, sino que alcanza a todas las instituciones, con el sistema electoral, que todos sentimos que no nos sirve para representarnos, a la cabeza?

Pues muchos estamos notando - por la inquietud de algunos jóvenes, por las preguntas que empiezan a hacerse millones de personas que antes no se cuestionaban nada más allá de qué equipo jugaba el domingo- que algo se mueve. Algo late, y la mencionada cara de bobo, que nos produce el espectáculo actual puede que dé paso a esto otro: a la risa (¿en qué mundo estábamos viviendo? ¿Estos pobres diablos de las élites, que nos roban a mansalva, advierten el ridículo que están haciendo?), y a un cuestionamiento desenfadado y valiente (superado el miedo que nos inocularon para hacer de la gente masas dóciles). Esto sería lo Nuevo, lo evolutivo. Otra guerra mundial no nos vamos a montar ¿no estamos de acuerdo?

Con esperanza, y una cervecita fría en la mano, puesto que aún hay suministro, compruebo: y ahora viene la bendición que toda crisis trae bajo el brazo. Concretamente en España, gracias a la crisis y al descomunal despropósito de la corrupción, y el egoísmo como máximo principio de los profesionales de la política, ahora no faltan personas, dispuestas a cambiar el sistema electoral, los mecanismos mafiosos del poder y la justicia, el sistema financiero estúpido y ladrón. ¡Vienen buenos tiempos! ¡Vamos a deshacernos de tanto lastre y suciedad como ha quedado al descubierto! Y de paso, estamos re-descubriendo el valor del trabajo y de hacer las cosas bien, de no delegar lo indelegable, de representarnos a nosotros mismos. Y sin duda que hay que agradecer… para empezar a esta bendita oportunidad que nos ha llegado en forma de Sra. Crisis.