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Avances de la misión latina de Virginia
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Texto: Víctor Ruiz, basado en el informe de Jesús Reyes
Fotos: Warren Capps, Church of the Spirit.

Se inaugura la nueva Iglesia de Santa María en Arlington


Falls Church, Arlington (Virginia ) Octubre, 2004
Fue sólo hace un año, y en el concilio de la diócesis de Virginia, cuando los miembros de un "equipo de trabajo" presentaron su estudio "para la fundación de una iglesia latina auto-suficiente". Esa fue la tarea encargada casi 6 años antes, en 1998, por el obispo sufragáneo David C. Jones, quien ya creía en las posibilidades de un colectivo de hispanos que no paraba de crecer dentro de la propia diócesis. Aquél estudio, acogido con entusiasmo por el concilio diocesano, demostraba con números la viabilidad de constituir, por fin, una iglesia 100% latina. Pero.....¿en qué terreno?¿Con qué tipo de edificación podría realizarse semejante proyecto?

Bailes típicos, el día de la consagración del centro.

¿Suerte o determinación?
En este caso, los temores de un incierto futuro no llegaron a enfriar aquel impulso. "Un par de meses después - nos relata uno de los responsables, el Rvdo. Jesús Reyes - recibimos información no confirmada sobre la posibilidad de venta de una iglesia bautista en la zona de Falls Church. Sin embargo, 4.2 millones era muchísimo dinero y nuestra diócesis nunca había hecho una inversión tan grande para el establecimiento de una iglesia.

Otra vez el obispo David C. Jones, de hecho encargado de la diócesis para las misiones y las nuevas iglesias, la Rvda. Victoria Heard, que trabaja igualmente como misionera, y el padre Reyes, se presentaron ante la Junta Ejecutiva de la Diócesis con todos los detalles, incluidas estadísticas del área, el plan de financiamiento, etc. Para su gran sorpresa, la Junta diocesana aprobó la adquisición del edificio.

Imparable
Por supuesto, aquello no supuso más que el nuevo comienzo de un montón de trabajo. Se hicieron las múltiples gestiones institucionales necesarias y se dio comienzo a la búsqueda de apoyo económico, tocando las puertas de cada iglesia de la diócesis. Como era de esperar, en este proceso surgieron no pocas iglesias que decidieron mantener su distancia respecto al proyecto, creando un ambiente de tensión que llevó al obispo Jones a consultar de nuevo a la Junta Ejecutiva si no quería replantearse la compra del edificio. Sin embargo, una vez más de manera unánime, la Junta indicó que el proyecto debía proseguir. Y "lo que es obra de Dios, es obra de Dios", como dice el padre Reyes: "unas semanas después, la primera iglesia en confirmar su ofrenda para la compra de la nueva iglesia, propuso $250,000 a ser pagados en cinco años. Con esto, otras varias iglesias siguieron el ejemplo hasta llegar a completar casi $800,000 dólares en promesas. Este dinero se aunó a la generosísima contribución de una persona privada, quien donó más de un millón de dólares al proyecto. Sin duda alguna, todavía estamos trabajando en la recaudación, pero ya estamos ahí".

Desde septiembre de 2004
Su nombre es Iglesia de Santa María. Su nave principal puede dar cabida a 350 personas sentadas cómodamente, sobre asientos que en su mayoría son butacas de cine, que recuerdan su reciente pasado como iglesia bautista. El piso inferior está dedicado a salón parroquial, con capacidad para unas 280 personas y un sistema de divisiones que permiten convertirlo en 4 salas para clases, más otra quinta área de buen tamaño. También tiene una amplia cocina y una sala para unas 60 personas, que han convertido en la capilla de los Mártires Latinoamericanos, "el lugar donde reflexionar acerca de las razones por las cuales nos encontramos en Estados Unidos", explica Jesús Reyes, "también el lugar donde nuestros hijos puedan aprender el significado de ser inmigrante".

La iglesia de Santa María cuenta con un núcleo de líderes del proyecto de 16 personas, a los que se ha dado el nombre de "La semilla".
En la foto, reciben la bendición del obispo: (de izquierda a derecha) Rina Hernández, Magdalena Espinoza, Marlene Masías, Nora Paz, María Taborga, Esperanza Masías y Severa García. Tras ellas, William Paz, Ángel Taborga, Roli Mesías y Raúl Góngora.

Sacando partido a 4 hectáreas
Junto a esta sección, se encuentra el edificio educativo, 4 pisos de salones y oficinas, que han decidido llamar según los cuatro evangelistas: San Mateo, abajo, donde tendrán la sala de jóvenes y la sala para el desarrollo de música y otras artes; San Marcos, con amplias oficinas y tres grandes habitaciones para el cuidado de los niños durante los servicios; San Lucas, con 4 salones que se han arrendado para una guardería infantil particular; y el último piso, San Juan, en cuyas salas piensan realizar sus programas de educación para adultos, pero que conecta además con una sección donde piensan tener a un consejero de empleo, 4 puestos de computadoras y un programa de microempresas, diseñado para ayudar a la gente hispana con la iniciación, formalización o ampliación de sus negocios.

El pasado 19 de septiembre, en Falls Church, la iglesia de Santa María fue inaugurada y bendecida por los obispos Peter J.Lee y David C.Jones, un verdadero día de fiesta al aire libre - con paralización de la Ruta 50 incluida - en el que se llegaron a reunir unas 1.200 personas, con numerosa participación de no-latinos también. El padre Reyes, vicario de esta nueva misión, que pretende ser económicamente independiente en unos 5 años, cuenta ahora con ir desarrollando programas conforme la congregación vaya creciendo.

El paso siguiente que tienen previsto es poner en marcha todo tipo de colaboraciones entre Santa María y el resto de las iglesias no-latinas del área. De hecho, una de esas iglesias locales está proporcionando ya los fondos para un puesto de trabajo consistente en vincular los programas de Santa María con los recursos de las iglesias locales. La idea es no sólo recibir dinero, sino buscar una verdadera integración entre esta misión y todas las congregaciones de la diócesis.

Oficiaron en la consagración y dedicación de la Iglesia de Santa María (por orden de procesión): el Rvdo. Roberto Morales, persona clave en la consolidación del ministerio latino en esta diócesis y en la iniciación del proyecto, el Rvdo. Jesús Reyes, vicario de las misiones de San José y Santa Maria, la Rvda. Victoria Heard, misionera para el establecimiento de nuevas iglesias; obispo sufragáneo David C. Jones y el obispo diocesano Peter J. Lee.


Población latina en Virginia

La población latina que reside en la diócesis de Virginia es de aproximadamente 351.000 personas, según el último censo, de las que 186.000 residen en la región Norte de Virginia. Según las proyecciones oficiales, para el año 2025 habrá más de 700.000 latinos en el estado. Esto sin contar con que las cifras reales a veces duplican y hasta cuadruplican las oficiales. Por ejemplo, durante un servicio dominical se hizo la siguiente encuesta: "que levanten la mano quienes hayan respondido este año el formulario del censo requerido por el gobierno". Menos de la tercera parte alzó la mano.

En la región, las nacionalidades son muy variadas, pero predomina la población centroamericana, especialmente la salvadoreña. Últimamente, debido a los cambios en el costo de la vivienda, la población centroamericana ha sido desplazada hacia las periferias de los centros urbanos. Con esto, la población sudamericana, especialmente la boliviana, se ha convertido en un grupo más estable por el hecho de ser dueños de casa. El padre Reyes, que nos aporta estos datos, ve la situación de esta manera: "hace unos años, el periódico "Washington Post" reportaba que aproximadamente entre un 12 a 16 por ciento de la población latina asistía a algún tipo de iglesia cristiana. Esto significa que, solamente en el Norte de Virginia, entre 156.000 y 160.000 hermanos y hermanas nuestros no asisten a ningún tipo de servicio religioso. Este es un hecho que requiere de nuestra atención".

La evolución del Ministerio Latino en Virginia

por el Rvdo. Jesús Reyes
Como en muchos otros lugares, en la Diócesis de Virginia el ministerio latino se inició más como un esfuerzo personal, que como el desarrollo de una visión. En el otoño de 1975, el entonces diácono de St. George´s, hoy sacerdote y profesor del Seminario de Virginia. Robert Prichard, abrió las puertas a los latinos, ayudado por su bilingüismo, la creciente presencia de hispanos en el área del Condado de Arlington (Virginia), y a la casualidad de contar entre sus congregantes con una mujer ecuatoriana que hablaba inglés, aunque limitado. Como en la mayoría de los casos, el primer paso fue ofrecer un servicio en español y, con el paso del tiempo, este ministerio se fue convirtiendo en un proyecto pastoral con sus propias necesidades. En el año 1979 fue llamado para servir a esta congregación el primer sacerdote latino, el Rvdo. Iván Ramírez.

El tiempo, el crecimiento de la población latina y la disposición de algunos sacerdotes a responder de forma misionera al desafío latino, que se encontraba a las puertas mismas de sus iglesias, fueron algunos de los elementos que hicieron crecer este ministerio en Virginia. No obstante, el proceso no fue fácil y los problemas de espacio, finanzas y recursos pastorales fueron -y continúan siendo- algunos de los factores determinantes que han limitado el desarrollo de nuestro ministerio.

Viendo a la situación desde un punto de vista más global, desde este enclave muy particular, creo que nuestro desafío mayor continúa siendo la "visión, que genere idea, que genere metodología". En otras palabras, el preguntarnos: ¿Por qué este ministerio? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cómo es que la Iglesia episcopal es una verdadera alternativa para el pueblo latino en Estados Unidos? ¿Cómo estamos realizando las cosas? Son algunas de las preguntas que deberían ser respondidas internamente, entre aquellos que nos encontramos realizando el trabajo directo con el pueblo latino. Y debemos enmarcar esto en dos contextos prioritarios: el llamado a la coherencia evangélica y teológica, y, segundo, mantener la congruencia con el plan 20/20 de nuestra Iglesia, que nos pide doblar la membresía para el año 2020.

Ahora, es importante reconocer que el ministerio latino, por el hecho de serlo, se asienta sobre un ambiente de tensión cultural contrastante y divergente. En algunas de las esferas de la Iglesia se desea abrir las puertas para que la población latina encuentre un lugar donde pueda "vivir su fe". Sin embargo, nuestra gente donde continúa es en el éxodo; en otras palabras, su búsqueda es simplemente encontrar un lugar para "vivir". Por esta razón, existencia y subsistencia son factores que debemos tener muy en cuenta cuando se inicia y desarrolla el ministerio latino. Esto es algo que debe estar muy claro tanto en la mente del misionero, como en el de la diócesis o iglesia que establece la misión. La falta de objetividad en esta área puede conducir a situaciones frustrantes muy grandes.



El padre Reyes, entre el obispo Jones y su esposa, Kay Jones, disfrutando de un intenso día de trabajo en Santa María, una jornada más de colaboración organizada por esta misión, titulada "Pintemos con el Obispo".

La misión latina en la diócesis

En el presente, la diócesis de Virginia cuenta con:

· 3 misiones:
-San José (vicario: Rvdo. Jesús Reyes)
-Cristo Rey (vicario: Rvdo. Eduardo Guerra)
-San Marcos (encargado: Rvdo. John Wetherly, asistido por el Rvdo. Fred Huntington, quien realiza las celebraciones en español)


· 2 obras parroquiales (grupo hispano en parroquias):
- Iglesia de la Gracia (a cargo del Rvdo. Fred Huntington)
- Obra parroquial de Truro (recientemente iniciada, a cargo del Rvdo. Pepe Zubieta)


· 1 nueva Iglesia independiente:
- Santa María (Rvdo. Jesús Reyes)



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