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Rvdo. Canónigo Daniel Caballero
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Director de la Oficina nacional para el Ministerio Hispano durante casi 7 años, dejó su cargo rumbo a la jubilación.
Revista CAMINOS: Realizamos esta entrevista cuando ya el padre Daniel se encuentra gozando de una jubilación merecida. Así que le preguntamos: ¿Cómo se encuentra: añora su ministerio pasado o se da por satisfecho por el trabajo realizado?

D.C.- Muy bien, gracias. Aun me siento algo raro sin el trabajo. En estos días todavía tengo una ambivalencia sobre el trabajo y el retiro. Creo que esto se aclarará cuando mi papel a ejercer en el futuro se defina. De momento oro y medito. Ahora voy tomando notas sobre las cosas que están pasando, sobre el propósito de Dios para mi vida dentro de este nuevo contexto. Voy apuntando lo que necesito hacer aquí en casa. He recibido varias invitaciones para participar en otras tareas. Estoy considerando varias opciones para el futuro sobre lo que todavía siento que me falta realizar para el servicio de Dios.

C.- Mucha gente se sorprendió ante su inesperada jubilación, entendemos que lo hizo por razones personales ¿por cuánto tiempo podía haber continuado?

D.C.- Todavía me siento muy bien y tal vez podría haber continuado otros dos o tres años pero, teniendo en cuenta el ministerio, así como mi esposa y familia, empecé a orar y pedir dirección sobre el tiempo adecuado para jubilarme. Hubo varias ocasiones en que comenté el tema de mi retiro con mis amigos así que empecé a orar y pedir a Dios orientación sobre la manera de proceder. Un poco después, compartí lo que estaba considerando con mi superior, le planteé que con su apoyo me jubilaría, y le pedí que me diera la oportunidad de orientar a mi sucesor sobre este ministerio, para dar continuidad a la obra que se ha realizado en los últimos años. Así que, dentro de este contexto, decidí jubilarme. Esto le dará a mi sucesor la oportunidad de establecerse en el puesto antes de la Convención General del próximo año, 2006, cuando el enfoque de la Iglesia será la elección y el establecimiento del nuevo Obispo Primado.



Daniel Caballero junto a (de izqda. a dcha.) Ramón Partida, Rvdo. Anthony Guillén, Rvda. Canóniga Sylvia Vásquez, Rvdo. Ernesto Medina y su esposa Susan, assitentes al encuentro Nuevo Amanecer, celebrado en LA en 2002.
C.- La verdad que la posición de misionero oficial para el ministerio hispano implica bastante sacrifico ¿qué ha sido lo más duro de ese tiempo de servicio?

D.C.- Ver la necesidad del pueblo por todos lados y no poder hacer lo necesario. Necesidades como la falta de vocaciones para fundar iglesias, establecer y mantener distintas áreas del ministerio, por ejemplo, pero también el cómo apoyar al clero y laicado y a la juventud para que desarrollen sus propios ministerios, formación/educación cristiana y el entendimiento sobre nuestra mayordomía a Dios y su Iglesia. Sin duda alguna, esta oficina debiera ser autónoma para poder realizar lo necesario sin encontrar los obstáculos que frecuentemente se presentan dentro del sistema. Casi todo lo que se necesita en el ministerio hispano, de una manera u otra se relaciona con esta oficina, y no todo se puede atender al mismo tiempo. Tampoco ha sido fácil mantener un equilibrio entre la función misionera - como sacerdote administrador - y la propia familia y la espiritualidad individual de uno mismo.

C.- Cuando le encargaron la dirección de la Oficina Nacional, en 1999, ¿qué clase de entidad era la que usted heredó?

D.C.- Me encontré con una identidad del ministerio latino en este país que era la de un pueblo pluricultural, plurinacional, pluriracial, plurilingüe, y a pesar de todo, clasista. La "red" de comunicaciones existente contaba con varios ministerios, un pequeño número de obispos latinos, clérigos y líderes muy activos. Se contaba ya con algunos textos en español. Pude orientarme gracias al padre Arrunátegui (antecesor en el cargo) y a la valiosa asistencia de la Srta. Elma Blair. Pero también me encontré con cierta "resistencia" sutil por parte de la Iglesia a la hora de evangelizar al latino. Por un lado parece claro que Cristo nos ha dado el mandato de "ir y bautizar a todo ser humano en el nombre del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo", pero la realidad es que entre quienes tienen el poder no todos están totalmente dispuestos a responder a éste llamado -una actitud agresiva-pasiva, a mi entender. La respuesta que se necesita hace referencia siempre a recursos. . . recursos humanos, monetarios... Se ven esfuerzos intencionales por parte de la comunidad angloparlante, pero no se nota el mismo deseo evangélico dentro de la Iglesia institucional. Un deseo que implique riesgo, en vez de solamente mantener lo que ya se ha logrado en el pasado. Hay que orientar la vista hacia el horizonte y ver el arco iris que Jesús nos pide que sirvamos. Es la visión de nuestro pacto bautismal.



Junto al Obispo Wilfrido Ramos, a su derecha.
C.- ¿Cuáles han sido los principales cambios que ha visto producirse en estos años a cargo de la Oficina?

D.C.- Los cambios se han notado sobre todo en la producción de recursos escritos. La respuesta de nuestra gente ha sido muy positiva ante la abundante producción de materiales que les hemos ofrecido. Entre ellos, podría enfatizar el último libro: Las fiestas menores y los días de ayuno 2003; una obra que ha implicado muchas horas de trabajo, con varias personas colaborando. Pero era algo necesario para nuestro ministerio. También fueron muy bien recibidas las homilías para los tres ciclos del Leccionario. Se suspendió la revista, El Informador, y se decidió iniciar CAMINOS, una publicación más accesible y práctica, que tiene en cuenta las necesidades de la comunidad hispana. Se creó y adaptó una página web en la red electrónica, para compartir la documentación publicada por la Oficina, así como los recursos de otros centros. Esto ha jugado un papel decisivo para un pueblo que muchas veces se siente aislado ¡dentro de este país tan amplio y poblado! También logramos una expansión del ministerio hacia América Latina. Han sido muchas las veces que, en equipo con otros compañeros de la oficina central, he visitado países latinoamericanos para llevarles nuestro aliento y el producto de nuestros esfuerzos. También hubo importantes cambios institucionales. El antiguo "Cluster" de Ministerios Congregacionales, cambió de nombre y de equipo. Separaron los ministerios étnicos por un lado y los ministerios de desarrollo congregacional por otro. Nos quedamos sin director durante más de un año y medio. Nos dieron el nombre de "Desarrollo Congregacional Étnico". Afortunadamente, en enero de 2003 se nombró un director interino, el Obispo Arthur Williams, que nos ha apoyado en el ministerio. Luego, el Obispo Primado le confirmó el cargo indefinidamente.

C.- ¿Estima que el apoyo a este ministerio se ha producido al ritmo que correspondería?


D.C.- Aunque el presupuesto no ha sido grande, ni tampoco consistente, se ha mantenido y reorientado. Hemos tenido que mantener cierta disciplina y enfoque, en medio de tantos cambios internos, para no desviarnos de la meta. A pesar de que, como he dicho, hay una resistencia al cambio que supone la llegada de los nuevos inmigrantes, lo cierto es que la población de EEUU se está convirtiendo en "mestiza". La cultura de este país está cambiando y la Iglesia Episcopal tiene que tomar conciencia de ello para acomodarse al nuevo color y cultura, o morir por no estar dispuesta a aceptarlo.



El Obispo Leo Frade recibe de las manos de Daniel Caballero un ejemplar de la edición en español en cuero del Libro del Altar.
C.- ¿Qué proyectos de los que tenía en mente han quedado sin realizar?

D.C.- Los puedo enumerar. Nuevo Amanecer -desarrollar y mantener cada dos o tres años este encuentro de liderazgo Latino/Hispano que se dio por primer vez en mayo 2002. MUEL (Mujeres unidas en liderazgo) ver el desarrollo del entrenamiento de mujeres a nivel local, diocesano, provincial y mundial. También echo de menos una serie de encuentros exclusivamente para el clero, hombres y mujeres. Otro proyecto es publicar, en colaboración con la oficina de Church Publishing, un himnario episcopal hispano, con el texto solo o con el texto y la melodía. Organizar un comité compuesto de músicos para crear una obra de himnos originales para las iglesias latinas episcopales. Contar con tiempo adecuado para poder informar mejor y dar apoyo consistente a aspirantes y pastores de otras denominaciones interesados en el proceso episcopal. Organizar una Comisión teológica para crear un plan y currículo nacional para la formación y desarrollo de vocaciones sacerdotales. Reestablecer el comité/comisión del ministerio latino. Como ven, hay varias cosas de importancia.

C.- ¿Qué ha sido lo más positivo y satisfactorio de todo su ministerio en este cargo?

D.C.- Para mí, esta obra ha sido un don de Dios, un verdadero placer. El Señor me dio la oportunidad de hacer algo que valía la pena; de aprender a amar lo que debía hacer y de servir, aunque haya sido de una manera pequeña, al pueblo hispano.



Rodeando al padre Daniel, Francisco y Lucía Chávez junto a sus hijos y el Rvdo. Ramón Aymerich al fondo, durante la Convención General de Minneapolis.

C.- Ahora, desde el descanso de la jubilación, ¿hay algún proyecto que pueda realizar que beneficie al Ministerio Hispano?

D.C.- Si, un proyecto para el apoyo al clero. Organizar a los clérigos retirados o sin ministerio propio e interesados en ayudar a los ocupados en el ministerio cuando han de tomar vacaciones, o en momentos de emergencia familiar, o cumplir con la obligación de una educación continua, así como en tiempo sabático, y finalmente para servir un tiempo de interinos mientras una misión o parroquia encuentra un rector o vicario nuevo para su iglesia.

C.- ¿Tiene algún consejo para el nuevo oficial?

D.C.- Mi sucesor es una persona respetada de todos y buen conocedor de la Iglesia Episcopal. Primeramente, le diría que si sigue actuando como lo ha hecho en el pasado -y no se espera menos de él-, podrá desarrollar nuestro ministerio mucho más de lo que ya se ha logrado. Que aproveche las oraciones y recomendaciones de nuestro pueblo, tomándolas siempre en cuenta. La misión del Señor es un gran desafío y la tarea no será fácil. Y aunque nuestro Señor no nos dijo que el desarrollo del evangelio fuera fácil, el favor de Dios será lo suficiente para que todos alcancemos la salvación. Finalmente, que siga siendo la persona que es, alguien accesible y comprometido al Señor.

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