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EL GRAN DESAFÍO
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por Víctor Ruiz

El presente reportaje apareció publicado en la portada del principal medio escrito de la Iglesia Episcopal de EEUU, el periódico Episcopal Life, en la edición de febrero de 2003.

LOS HISPANOS INSTAN A LA IGLESIA A UN MAYOR COMPROMISO MISIONERO

Señales de esperanza indican que la Iglesia Episcopal está llegando, tanto local como nacionalmente, a la floreciente población hispana de este país. No obstante, muchos líderes hispanohablantes temen que en las parroquias, diócesis e Iglesia nacional no se vayan a dedicar los recursos suficientes para afrontar las desafiantes oportunidades que se presentan.

Dr. Justo González de la Universidad de Emory (Atlanta, GA)
"Donde crece el país es en las minorías étnicas". "La mayoría de las iglesias históricas americanas continuarán perdiendo miembros si éstas no incluyen gente de otras culturas", explica el Dr. Justo González, autor y profesor de la Universidad de Emory, Atlanta, haciendo notar que los hispanos han doblado su número en la última década.

El llamado es escuchado por el Rvdo. George Werner, presidente de la Cámara de Delegados, quien, entre los elegidos para la Convención General de este verano, puede contar hasta 20 delegados hispanos, sin incluir los de América Central. Afirma que va a nombrar a éstos 20 para cargos en los comités legislativos. Ha designado ya a Cecily Broderick y Guerra, de la diócesis de Long Island, para presidir el comité legislativo para la misión mundial. "La creciente comunidad hispana está ofreciendo oportunidades no sólo para hacer misión, sino además para enriquecernos con su vigorosa espiritualidad, excelentes liturgias y su servicio compasivo", señaló el Rvdo. Werner . "Esa es una voz que necesitamos en nuestra mesa".

También sintió el llamado el Rvdo. Tony Rojas, quien está a cargo de un ministerio de empleados agrícolas en Newton Grove, un proyecto de las diócesis de Carolina del Este y de Carolina del Norte. "Entre marzo y noviembre, gran cantidad de hombres y mujeres vienen a esta parte del país para ayudar en la cosecha y suelen vivir en las peores condiciones, prácticamente como esclavos", cuenta este religioso nacido en Colombia. Cada día, el Rvdo. Rojas lleva la Eucaristía a los campos, donde ofrece alimento espiritual a unas 200 personas. Los domingos, cuando celebra misa en el Centro Episcopal, la asistencia de hispanos va de las 500 a las 600 personas. Un día, según se acercaba a un grupo de trabajadores, uno le dijo: "Padre, le quiero agradecer todo lo que la iglesia hace por nosotros. Gracias por la ropa, la comida, etc. que nos trae, pero sobre todo gracias por la Santa Misa que nos celebra en el campo".
El Rvdo. Tony Rojas, ora con un grupo de trabajadores del campo, un ministerio auspiciado por la diócesis de Carolina del Norte.

El Rvdo. Daniel Caballero, Misionero Hispano de la Iglesia, avista signos esperanzadores, pero comparte las preocupaciones de muchos otros. En Adviento, Caballero imprimió la tercera edición de "El Manifiesto de Atlanta", un documento firmado por seis obispos el lunes de Pascua de 2001. En éste texto titulado "Un llamado a la acción", los obispos declaran que no están satisfechos con la manera en que la Iglesia está afrontando el desafío que supone el ministerio para los hispanos, cuyo número se ha triplicado y cuadruplicado en algunos Estados. "En los años 80 el ministerio estuvo dormido. Sólo en los 90, varios obispos y algunos rectores han despertado a esta realidad misionera", dicen. Y preguntan a la Iglesia: "¿Cómo podríamos permanecer inconscientes ante tanta presencia hispana y mantenernos pasivos, sin avergonzarnos, si no damos respuesta a esta oportunidad misionera que Dios nos ha dado?

La Iglesia, "desatenta" a las necesidades

La "oportunidad misionera" a la que se refieren, es la siguiente: para el 2025 los hispanos supondrán el 18% de la población, de acuerdo a la Oficina del Censo de EEUU. Actualmente, los miembros latinos de la Iglesia Episcopal ascienden tan sólo a 50.000, entre 1,8 millones de comulgantes.

Los obispos critican a la cultura dominante de la Iglesia por no darse cuenta ni prestar atención a las necesidades de este ministerio. "Estas congregaciones de cristianos devotos... se sienten contentos en su ambiente y con sus logros", dice el documento. "Por regla general, no afrontan grandes dificultades económicas... no piensan siquiera en la posibilidad de expandir el reino de Dios con sangre nueva, con caras nuevas, distintas de las que ya conocen". Los obispos también reprochan el inadecuado tipo de bienvenida que se ha estado ofreciendo: "El mensaje, en esencia, ha sido: usted es bienvenido a ser como nosotros".

Escasa ha sido la respuesta a esta declaración de los obispos. El obispo sufragáneo de la diócesis de Carolina del Sur, William Skilton, cubano-americano que fuera uno de los firmantes del Manifiesto, comenta, "¡No hemos oído nada en respuesta a este llamado! ¡Es como si no hubiéramos dicho nada! La Iglesia debe responder....".

En un encuentro de hispanos episcopales celebrado el pasado año en Los Angeles, el Dr. Justo González advirtió, "la Iglesia que se desentiende del latino, se desentiende de su futuro".

El padre Caballero indica que hasta ahora poco se ha hecho. De acuerdo a la Oficina del Ministerio Hispano, que él dirige, existen más de 200 "misiones" hispanas en todo el país. Este número, dice él, "puede que parezca un gran triunfo, pero en realidad es muy decepcionante, hasta el punto de que podría decirse que no lo hemos hecho demasiado bien". "Este es realmente un ministerio misional dentro de Estados Unidos... el más significativo que se haya dado en este país desde que se convirtiera en colonia".

Al mismo tiempo, Daniel Caballero resalta la existencia de ministerios innovadores en el país y otras señales alentadoras: "Chicago ha experimentado un renacimiento de su ministerio. El obispo (William) Persell pidió que viniera de Panamá al obispo Víctor Scantlebury, quien ha traído consigo nueva vida. La diócesis de Connecticut ha elegido recientemente a Wilfrido Ramos, un sacerdote hispano, como obispo sufragáneo. Y en Illinois, añade Caballero, una nueva y floreciente congregación latina ha visto cómo se consagraba su iglesia tan sólo hace unos meses.

La Comisión Permanente de Liturgia y Música está proponiendo una serie de cuatro nuevos ritos y tres fuentes adicionales para que sean aprobadas en la Convención General. Según el Rvdo. Clayton Morris, encargado de la misma, "una novedad a destacar es que los textos se presentarán tanto en español como inglés".

No obstante, tales signos no aparecen en todas partes. "Algunas diócesis, de Estados con densa población latina, están ignorando por completo esta misión", escribe el Rvdo. Isaías Rodríguez, de Atlanta, en el ensayo titulado Otros caminos para llegar al sacerdocio, editado por la oficina del Rvdo. Caballero; para que una misión sea eficiente, asegura, "necesita el apoyo moral y económico, al menos proporcional, de la diócesis. En el momento presente, menos de 10 diócesis dedican a esta misión el 10% de su presupuesto general". "A mediados de este siglo, cuando los más jóvenes entre los baby boomers (nacidos después de la II Guerra Mundial), sean octogenarios, la población blanca será justo la mitad de la nación y los hispanos serán el mayor grupo minoritario, cerca de 80 millones", advierte el Rvdo. Rodríguez.

El reto es claro
El Obispo James H. Ottley, Asistente de la Diócesis del Sureste de Florida, muestra que el mensaje del programa 20/20 pide a todos comprender que la tarea es misionera. "Esto implica una transformación interior de cada uno de los episcopales", dice; "no es necesario salir fuera del país para encontrar trabajo misionero significativo. La misión hispana nos da la oportunidad más inmediata y más desafiante a la vez".

El reto para la Iglesia es claro, y un buen número de líderes hispanos laicos y ordenados trabajan para asegurar que se le presta atención. Es una cuestión difícil para Daniel Caballero, quien recibe llamadas cada semana de parroquias preguntando por sacerdotes hispanos o bilingües. "Me siento perplejo al tener que reconocer la carencia de clérigos para esta misión", confiesa el padre Caballero.

El Rvdo. Butch Gamarra, misionero para los Ministerios Multiculturales de la diócesis de Los Angeles, cree que la Iglesia Episcopal "ya no es una iglesia blanca. Se está produciendo un fenómeno... una Nueva Mayoría Americana, compuesta por latinos, asiáticos, negros y nativos. No se trata de una iniciativa demográfica o política: es Dios que nos está poniendo en una situación nueva, ante la que tenemos que cambiar."

El Rvdo. William Leeson, rector de la iglesia de Todos los Santos de Los Angeles, afirma que este cambio conllevará algo más que un simplemente abrir las puertas y traducir la experiencia episcopal de los anglos a español. "Eso no funcionará", advierte. "La religiosidad popular de la cultura latina debe ser incorporada; y esto significa celebrar a nuestra Señora de Guadalupe, misas de presentación, rosarios, etc. Incorporar nuevas tradiciones que van a desafiar a la Iglesia Episcopal a profundizar y a ver si es capaz de instruir una fe de la gente, según su cultura, y a veces contrariando a éstos en lo que conocían de antes - como el pago por sacramentos, como los matrimonios o los bautismos". "Si en la Iglesia Episcopal podemos ceder en entrañables religiosidades culturales y acercarnos a otras culturas de esta nación... entonces el futuro es un campo listo para ser cosechado", observa Bill Leeson.

Los hispanos, portadores de valores y otros dones
Las parroquias que abran sus puertas a este ministerio serán enriquecidas por la fe y los valores culturales que los latinos aprecian, como muestra el Rvdo. Isaías Rodríguez, quien puede enumerar algunos de éstos: "profundo respeto por la dignidad de cada persona, amor reverencial a la vida de familia, agradecimiento sincero a Dios por el don de la vida, un sentido de la religiosidad auténtico y profundo, y un maravilloso sentido de comunidad que celebra la vida por medio de la fiesta".

La Iglesia Episcopal, con su liturgia, y su carácter flexible y comprensivo, abre a los latinos una gran puerta insospechada. Al no exigir el celibato como condición para una carrera eclesiástica, y al no excluir a las mujeres de ésta posibilidad, la Iglesia se muestra mucho más acogedora, incluso para aquellos con vocación religiosa. Pero esto no elimina otros obstáculos económicos.

La escasez de recursos económicos es un problema para los clérigos latinos. Estos no cuentan con el apoyo de los propios hispanos, quienes normalmente están rodeados de muchos hijos y trabajan en los puestos peor remunerados. La Iglesia Católica Romana, la mayor referencia religiosa que tiene la mayoría de los latinos, no estimula la ofrenda del diezmo. En su lugar, la costumbre es pedir por servicio ofrecido - como misas, bodas, funerales y bautismos. Las contribuciones entregadas en el plato los domingos pueden ser de unos pocos dólares. En la comunidad hispana, dice el Rvdo. Caballero, "hay una mentalidad diferente sobre mayordomía. La manera de contribuir es distinta. La gente tiene que ser instruida en esto".

Los costos del seminario, un obstáculo
"En nuestra Iglesia abundan las vocaciones", dice el Rvdo. Isaías Rodríguez. "El problema es el financiamiento de los estudios, que pueden llegar a unos $25,000 al año, incluida pensión. Aunque el esposo o la esposa trabajen, aunque consigan una beca, no es extraño que salgan del seminario con una deuda cercana a los $30.000. ¿Cómo sería esto posible para una familia hispana?"

El padre Rodríguez tiene además otra pregunta: ¿Qué es lo que realmente define a un sacerdote? "¿Es acaso el teólogo, cuya vida consiste en pensar y escribir en una universidad, pero que no hace ningún trabajo directo, ni pastoral, ni espiritual o sacramental, con alma alguna, mejor sacerdote que un cura que, con estudios elementales, proclama día y noche a Jesucristo crucificado? Lo más probable es que al teólogo le fuera imposible trabajar entre los indios del Amazonas, o incluso en cualquiera de los vecindarios hispanos, poblados por inmigrantes de áreas rurales de México o Centroamérica. Pero eso es lo que estamos haciendo, exigiendo a las nuevas vocaciones un alto entrenamiento teológico, con conocimientos de griego y hebreo, para que puedan trabajar con gente que no conoce bien ni sus propios idiomas", explica Isaías Rodríguez.

De acuerdo con Edgar Gutiérrez-Duarte, psicólogo colombiano de 48 años, y seminarista del Seminario Teológico General de Nueva York, existe además otro problema, menos evidente. "La verdadera discriminación... es la práctica exclusión, en el programa académico regular, de cualquier estudio que tenga que ver con la cultura hispana". "Esto es discriminación por omisión", señala Edgar, quien sí encontró el apoyo económico de su diócesis de Newark, New Jersey, pero que saldrá del seminario sin otro currículo de contexto latino que el que trajo al entrar.

En general, los líderes laicos hispanos, carentes de estudios superiores en su mayoría, están teniendo verdaderas dificultades para un pleno desarrollo de sus vocaciones. "Si se educa al pueblo hispano, dice René Barraza, asistente administradora del Centro Catedral de San Pablo, LA, podría ser una gran fuerza". "Se podrían formar líderes laicos para apoyar al clero", añade.

Caballero piensa que una manera de conseguir esto es utilizar una serie de recursos de comunicación que puedan ayudar a las misiones. "Uno de los programas más importantes ha sido el de los tres ciclos de sermones de nuestro sitio web. Aún así, hay mucho que hacer todavía para alcanzar el nivel donde se encuentra hoy día la Iglesia. Debemos tener en cuenta que, en comparación, el ministerio hispano de EEUU está todavía en su infancia respecto al resto de la Iglesia".

El nuevo director en activo para el desarrollo étnico congregacional de la Iglesia nacional, obispo Arthur Williams, confirma que, mientras reestructura el departamento, continuará habiendo cuatro secciones étnicas, incluida la del ministerio hispano. "La diferencia es que, además de la tarea de apoyo, habrá un componente de desarrollo congregacional", explica, enfatizando que las voces de las etnias episcopales seguirán siendo escuchadas.

Se necesita un espíritu misionero
Los obispos latinos dicen que hace falta un cambio de mentalidad. "Debemos convertirnos en una Iglesia en estado de misión... Este espíritu misionero nos llevará a constatar la urgente necesidad de formar líderes hispanos a todos los niveles", afirman en el documento mencionado. Y hacen una serie de recomendaciones, entre las que se encuentran el fomentar las vocaciones para el ministerio sacerdotal y el proveer a los nuevos episcopales con una literatura adecuada para su formación. También desean crear una Asamblea Misionera Hispánica Nacional, con un comité representativo que tenga medios para, organizar y preparar dicha asamblea.

El Rvdo. Caballero cree que la prioridad ahora es desarrollar una estrategia para el ministerio hispano y llevarla a los obispos diocesanos. Espera comenzar este proceso con un Consejo Asesor que acaba de crear. También quiere implementar las propuestas presentadas el pasado mes de mayo, durante la reunión de 220 episcopales hispanos que tuvo lugar en Los Angeles. Representando a más de 50 diócesis, éstos recomendaron buscar modelos alternativos para fortalecer y apoyar los ministerios tanto laicos como clericales.

Un modelo que propone Caballero es el siguiente: "El latino con vocación demostrada podría iniciar sus estudios, mientras sigue trabajando, orientado por un mentor; esto alargaría el proceso, pero lo haría viable". "Trabajando junto a un sacerdote en una parroquia, según progresara iría convirtiéndose en "lector", "predicador" o "líder pastoral", ministerios de hecho admitidos en los cánones, superando las asignaturas teológicas necesarias hasta llegar al sacerdocio, pero sin tener que dedicarse exclusivamente al seminario durante tres años".

Existen signos de esperanza
Uno de los signos esperanzadores es el Programa de Estudios Hispánicos con que cuenta el Seminario del Sudoeste (ETSS) en Austin, Texas. En su primer año, los estudiantes asisten a un curso de inmersión de tres semanas en enero, en un entorno mexicano-americano. A esto sigue un curso intensivo de cuatro semanas, titulado Misiología en un contexto multicultural. Otro desarrollo positivo es el Encuentro anual para seminaristas hispanos que cuenta con la ayuda de la Oficina nacional de este ministerio, y también se invita a sacerdotes envueltos en este apostolado para que les cuenten sus experiencias. El profesor de estos estudios Rvdo. Paul Burton explica que "la proporción de hispanos en cualquiera de los 11 seminarios episcopales es tan reducida -2 ó 3 por seminario- que para aliviar el shock nos vemos en la necesidad de organizarlos".

A pesar de todo, el ministerio de y para los latinos norteamericanos e inmigrantes, está creciendo en muchas partes del país. El Rvdo. Isaías Rodríguez pudo reunir en Atlanta una congregación, por medio de la organización de ligas de fútbol, un deporte profundamente instalado en la cultura latina, llegando a contar con 20 equipos tras 12 años de ministerio.

En Bellaire, Texas, el Rvdo. Alejandro Montes trabaja para llegar a la juventud de ésta zona. Allí se lleva a cabo un programa de juventud y de estudios bíblicos que reúne a 120 jóvenes en la iglesia de San Mateo. El promedio de asistencia los domingos es de 1.200 hispanos.

La Rvda. Elizabeth Montes, diácona en la capellanía de la Universidad de Lamar, Texas, y asignada a otra congregación, la de St. George en Port Arthur, TX, se convirtió en una fuente de ayuda para las mujeres pobres del barrio, "que no tenían antes a nadie con quien desahogarse en su propio idioma", dice ella.

El Arzobispo Carey junto al párroco Narciso Díaz, en la consagración de Na. Sra. de Guadalupe, en Waukegan (Illinois)
El pasado19 de octubre de 2002, la congregación hispana de la diócesis de Chicago vio cómo su sueño se cumplía. Después de años de superar dificultades, y gracias a la ayuda de otras dos parroquias, más de 200 personas llenaron los bancos de la nueva iglesia, Nuestra Señora de Guadalupe, mientras era consagrada por el arzobispo George Carey, en uno de sus últimos actos públicos como Arzobispo de Cantérbory. El acontecimiento fue un testimonio de las virtudes pastorales del Rvdo. Narciso Díaz, y un recordatorio de la necesidad y oportunidad de llegar a los latinos, la etnia de más rápido crecimiento en el Chicago metropolitano. La oportunidad de esta misión estuvo reflejada de manera prominente en el sermón del obispo asistente de Chicago, Víctor Scantlebury: "Siempre hemos seguido el mandato de Cristo de ser una misión de amor en el mundo. Más que estar en una misión, más que sobrellevar una misión, nosotros somos la misión".

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