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Antonio Muñoz
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Canónigo del ministerio hispano en la catedral de San Mateo en Dallas, Texas, y director del nuevo Instituto Teológico San Mateo.

Pregunta¿De dónde eres y cómo llegaste a la Iglesia Episcopal?
Antonio Muñoz.- Soy originario de México. Nací en la ciudad de Mexicali, capital del estado de Baja California, frontera con Estados Unidos. Hasta los 8 años viví en una comunidad rural, después nos fuimos a la ciudad por razones de salud. Allí mis padres conocieron la Iglesia Episcopal y quedaron fascinados con ella, pues siempre habían tenido inquietudes y rebeldía respecto a la Iglesia Católica Romana, pero sin dejar de ser fieles cristianos, comprometidos con el mensaje del evangelio. Desde los 8 años asistí a la Iglesia Episcopal. En ella crecí y me formé.
P.- ¿Dónde cursaste los estudios teológicos?
A.M.- Realicé mis estudios teológicos en el Instituto Teológico San Andrés, en la ciudad de Guadalajara, México, bajo la dirección del Muy Rvdo. Atenodoro Román Figueroa, deán del seminario.

P.- ¿Cuál es tu función principal en la diócesis de Dallas?
A. M.- He sido nombrado canónigo para el ministerio hispano de la catedral de San Mateo. Trabajo en la comunidad sirviendo al Pueblo de Dios en todas sus necesidades espirituales y sociales.

P.- ¿Cuántas misiones hispanas hay en la diócesis?
A.M.- Contamos con 5 parroquias que dan servicios en español: Santa María en Irving, Santa Natividad en Plano, San Bernabé en Garland, y la Iglesia de Cristo y San Mateo, en Dallas.

P.- ¿Cuál es la mayor necesidad que enfrentamos en nuestra iglesia?
A. M.- Uno de los grandes retos es la carencia de entrenamiento de líderes para el ministerio ordenado. Por eso decidimos fundar el Instituto Teológico San Mateo, para romper esa barrera que nos detiene. La Historia Sagrada nos demuestra que es del Pueblo de Dios de donde tienen que salir los líderes.

P.- ¿Cómo surgió la idea del instituto teológico?
A. M.- En enero del 2003 llegué a esta comunidad de San Mateo y me percaté inmediatamente de la fuerza del liderazgo de la comunidad hispana en una diócesis con muy poco ministerio hispano y una ciudad con muchos prejuicios raciales. Comenté la idea de establecer una escuela de formación teológica para desarrollar el potencial de liderazgo y promover misiones. El obispo Stanton y el canónigo del Ordinario Paul Lambert, estuvieron de acuerdo y muy motivados por la idea. Así que, en febrero de este año 2004, sin recursos económicos ni docentes, pero con un entusiasmo enorme, comenzamos el "Instituto Teológico San Mateo" con once estudiantes de las diócesis de Dallas y de Fort Worth. Actualmente estamos en el segundo semestre.

P.- ¿Dónde está ubicado el Instituto?
A. M.- El instituto está ubicado en la Catedral de San Mateo en la ciudad de Dallas. 5100 Ross Ave. Dallas, TX 75206.

C.- ¿Está aprobado por la diócesis?
A. M.- La diócesis nos ha dado todo su apoyo, y en la próxima convención diocesana se nos ha reservado un tiempo para hablar a los delegados sobre nuestro trabajo y además tendremos un espacio en las exhibiciones de la convención. Esto es un proyecto ya en marcha.
C.- ¿A quién van orientados los estudios teológicos?
A. M.- El instituto está orientado a la comunidad hispana con el objetivo de formar vocaciones para las ordenes sagradas y preparar a los futuros diáconos y presbíteros en las diócesis de Dallas y de Fort Worth. También está orientado a aquellos que sólo buscan prepararse para ser líderes y maestros de educación cristiana.

P.- ¿Qué horario tienen los estudiantes?
A. M.- Tenemos clases los martes y jueves de las 7 a las 10 de la noche. Los estudiantes vienen a la catedral y durante el fin de semana atienden sus comunidades en todos los trabajos pastorales que les son asignados por sus rectores, desde estudios bíblicos hasta predicar con debida licencia diocesana.
Las clases se imparten en español, ya que el instituto está enfocado a la comunidad que habla castellana.

P.- ¿Quién integra el cuerpo docente?
A. M.- El personal docente lo componemos la diácono Felicia Dotty y yo, que damos nuestro tiempo en forma desinteresada y redoblando el trabajo en la comunidad.
Gracias a Dios, la oficina diocesana nos ha apoyado con $20,000 dólares este año para ayudar a nuestra diácono en la labor administrativa y docente. Yo no percibo salario, pero me reconforta ver las caras de mis estudiantes cuando aprenden algo nuevo que los llena de gozo.
Nuestro programa dura tres años, con las siguientes opciones:
Primer año: para estudiantes que deseen obtener el Certificado en educación cristiana.
Segundo año: para estudiantes que han sido aceptados como candidatos a la orden sagrada del diaconado.
Tercer año: para estudiantes que han sido aprobados para el sacerdocio por la Comisión de Ministerios.
Todos los estudiantes pueden seguir los tres años, independientemente de la vocación a la que han sido llamados o las posibilidades y/o capacidades que poseen.

P.- ¿Qué materias han enseñando hasta el presente?
A. M.- En el primer semestre se impartió enseñanza sobre el Libro de Oración Común, métodos y principios de educación cristiana, introducción a las Sagradas Escrituras y evangelismo personal. Para el segundo semestre tenemos preparadas estas materias: Liturgia, educación cristiana, discipulado, teología básica sistemática, misiología, trabajo y formación del diácono.
P.- ¿Cuánto les cuesta a los estudiantes el estudio?
A. M.- Los estudiantes no pagan nada. El subsidio que estamos recibiendo de la diócesis nos ha ayudado en estos dos semestres a comprar algunos libros, vestiduras litúrgicas y algunas copias que ayudan a los estudiantes a realizar las tareas. Estamos buscando la forma de que las parroquias de la diócesis patrocinen a los estudiantes con $800 dólares por año para la compra de libros y para pagar a dos profesores más para el siguiente año escolar. Los estudiantes de la diócesis de Fort Worth, que viajan hasta dos horas en medio de intenso tráfico, tienen que pagar sus gastos de gasolina y alimentación. Pero reciben ayuda de sus parroquias y diócesis.

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