Contacto  
 
  Ministerio Hispano  
 
  Iglesia Episcopal  
 
  AnglicanCommunion.org  
Anglicanismo
La Biblia
Hispanismo
Historia
Liturgia
Miscelánea / Curiosidades
Noticias
Santoral
Pastoral
Teología
Recursos
 
Rvdmo. Carlos Touché-Porter,
Obispo de la diócesis de México
VERSIÓN PARA IMPRIMIR ARTICULO
Por Daniel Caballero

El obispo de la diócesis de México, fue consagrado en el año 2002. Sirvió durante más de 7 años como deán del Seminario de San Andrés en Ciudad de México, donde desarrolló un curso específico sobre el ministerio de latinos para seglares y laicos norteamericanos.
Carlos Touché-Porter, sientetiza así la aventura histórica de esta iglesia, que todavía se considera a sí misma "aislada y solitaria", a pesar de la proximidad física innegable con EEUU:




El Obispo Touché-Porter, a la izquierda, junto alRvdo. Timothy Hoyt y el Obispo William Folwell (derecha), durante la dedicación de la iglesia en Hendersonville (Carolina del Norte) en mayo de 2004.

Obispo Touché-Porter: A mediados del Siglo XIX, la Iglesia Episcopal en México empezó como un movimiento local de reforma, con un grupo de sacerdotes y laicos católico-romanos en defensa de la libertad de cultos y la separación de Iglesia y Estado. Se organizaron formalmente como Iglesia en 1871. En 1875 entramos en comunión con la Iglesia episcopal de EEUU y 1906 fue cuando se dio la unión formal de la Iglesia Mexicana con la Iglesia Americana. Así que, cuando nos preguntan cuando llegó la Iglesia Episcopal a México, respondemos: nunca, nació aquí (dice en un tono jocoso).

Daniel Caballero: ¿Cómo ha evolucionado desde ese momento hasta el actual?
O.T.: En muchos sentidos ha sido la lucha por la supervivencia, primero de obtener un obispo, ya que este grupo religioso que se separó de la Iglesia romana no contaba con obispo. Fue lo primero que solicitaron a la Iglesia americana, pero no lo concedieron hasta mucho tiempo después, lo que causó que se perdiera mucha de esa gente relacionada con el movimiento. Otro reto fue el sobrevivir en medio de una sociedad que todavía no estaba acostumbrada a la libertad y a la pluralidad religiosa. La Iglesia mexicana tuvo sus primeros mártires en 1878. También muchos episcopales fueron masacrados, no por el gobierno, sino por el grupo cristero, que culpaba a todos los no-católicos de las persecuciones que los católico-romanos estaban experimentando por parte del gobierno.
El siguiente reto fue caminar hacia la autonomía. El reto actual, ya como una Iglesia autónoma dentro de la comunidad anglicana, es no sólo encontrar una manera de autosostenernos, y ser realmente responsables por nosotros mismos, sino también encontrar una identidad verdaderamente mexicana, que sea compatible con el entendimiento anglicano de la fe cristiana. Así los retos actuales son: desarrollar un plan de autonomía, un sentido de misión, y poder dar una respuesta clara, coherente, del porqué de nuestra presencia en México.


1. Diócesis del Occidente de México
2. Diócesis del Norte de México
3. Diócesis de México
(Obispo Touché)

4. Diócesis de Cuernavaca
5. Diócesis delSureste

D.C.: ¿Cuántos fieles y cuántas diócesis hay actualmente?
O.T.:La Iglesia de México cuenta con 5 diócesis. Soy el obispo de la diócesis de México que cubre la capital y el centro del país. Tenemos otras diócesis en Cuernavaca, en el norte de México, al sur-este de México y en México occidental. Las estadísticas son un poco difíciles. Pero diría que la comunidad anglicana no pasará de 50.000 personas.

D.C.: ¿A qué ritmo quieren crecer?
O.T.: Quisiéramos crecer a un ritmo acelerado: NO contamos con recursos materiales ni humanos. Ahora, nos hemos sumergido en un programa de evangelismo. La idea es comenzar a evangelizar desde dentro. Mucha gente está sacramentalizada, ritualizada y anglicanizada, pero no está evangelizada. El reto de Jesús fue de: "Ir, evangelizar y bautizar". Para nosotros ha sido al revés, ahora tenemos que evangelizar a los ya bautizados. Lo que queremos es hacer de nuestra Iglesia es una comunidad evangelizadora, que una vez evangelizada salga a evangelizar a los demás. Queremos hacerlo desde una perspectiva anglicana, es decir, invitar a la gente a la unión con Dios, por amor, con confianza en la buena voluntad y en el amor de Dios y no por miedo, por temor al infierno y al castigo de Dios, sistema usado la mayoría de los grupos religiosos que trabajan en México. La experiencia nos dice que nosotros atraemos a un tipo determinado de gente. Son los mexicanos que valoran la fe católica, la vida litúrgica y sacramental de la Iglesia y quieren continuar dentro de la tradición católica, pero dentro de una estructura más flexible y respetuosa, que les permita pensar y decidir. Los católico romanos que rompen más radical con el sistema católico, nunca nos considerarían como una opción y son los grupos que van hacia los pentecostales o hacia los neo-evangélicos.

D.C.: ¿Cuáles son las mayores dificultades?
O.T.: La falta de recursos, tanto humanos como financieros, pero también la mentalidad mexicana. La mentalidad tradicional de: "no me importa si no practico la religión, pero no la puedo cambiar porque es la religión que heredé de mis padres". Una situación que he vivido en México es que para la mayoría de los mexicanos es más aceptable decir "soy católico romano no practicante" o "no creyente", que decir "pertenezco a otro grupo religioso, cristiano o no cristiano". Lo otro ha sido también que, en algunos sectores sociales, cambiar de una iglesia mayoritaria a otra minoritaria se considera como un descenso en la escala social. Y muchas veces ha sido el temor, de muchos que siempre han formado parte de la mayoría, a convertirse en parte de una minoría; donde ahora tienen que dar siempre una explicación, una justificación, de lo que antes se daba por sentado. A veces son factores psicológicos los que impiden a la gente formalizar sus relaciones con nuestra Iglesia. Tenemos muchos "anglicanos" que formalmente no lo son.

D.C.: ¿Cuál es la relación con la Iglesia católico-romana y la situación jurídica respecto al Estado, en comparación con la romana?
O.T.: Legalmente tenemos la misma relación con el Estado que la católico-romana. México tiene una ley de separación de Iglesia y Estado. Todas las iglesias y grupos religiosos son iguales ante la ley. La nueva ley de Asociaciones religiosas de 1992 permite que los grupos religiosos que cumplan ciertos requisitos se registren y obtengan la categoría de Asoc. Religiosa. Nosotros nos registramos al mismo tiempo que la católico-romana y la ortodoxa, antes que los demás. Pero ante la ley las relaciones son iguales y buenas. Los anteriores gobiernos y también éste, han tenido cuidado de proteger los derechos de las minorías religiosas. Eso siempre nos da una sensación de seguridad.
En cuanto a nuestra relación con la Iglesia católico- romana, a nivel oficial es diplomáticamente correcta, pero no hay ninguna colaboración práctica. Sí tenemos buenas relaciones ecuménicas a nivel personal con sacerdotes y religiosos católico-romanos y de otras iglesias. Nuestra Iglesia pertenece tanto al consejo inter-religioso de México como al grupo ecuménico, donde hemos sido muy activos.
El problema con la Iglesia católico-romana en México es que, no me explico mucho porqué, pero a veces se sienten más amenazados por la Iglesia anglicana que por los grupos religiosos que le están quitando muchísima gente. En parte será porque muchas veces nos ven como lo que muchos de ellos quisieran ser, o como ellos quieren ver a su Iglesia. Tal vez lo que les molesta es que la presencia anglicana en México es un recordatorio de que hay más de una expresión del catolicismo, hay más de una manera de vivir la fe católica. También les molesta - y esto me lo dijo un sacerdote católico romano - porque tienen que tener mucho cuidado cuando nos atacan porque, si se pasan tantito de la raya, se están atacando a ellos mismos. Pero a nivel informal he tenido experiencias ecuménicas muy bellas, que en partes de lo que llaman el primer mundo es difícil que sucedan.

D.C.: Cambiaron la denominación de episcopal a anglicana ¿Cuáles fueron las razones para hacerlo?
O.T.: Sí, la palabra episcopal nunca fue muy clara. Para algunas personas sonaba parecido a pentecostal, congregacional, por tener sonidos parecidos, pero más frecuentemente se nos confundía con una institución católico-romana, porque usan con frecuencia la palabra episcopal: La Conferencia Episcopal Mexicana, Latinoamericana, etc. Recuerdo, cuando el Papa vino a México la primera vez en 1979, a inaugurar la Conferencia Episcopal Latinoamericana, que una feligresa en mi parroquia estaba muy molesta y me reclamó que porqué venía el Papa a inaugurar una reunión de la Iglesia episcopal. Y tuve que explicarle que no era de la Iglesia episcopal y que la palabra episcopal la puede usar cualquier iglesia que tenga obispos. La palabra "anglicana" es más específica, nos define mejor y también ha ayudado a que muchos, incluyendo al gobierno, tengan una conciencia de que nosotros en México, aunque somos bastantes pequeños, formamos parte de una familia eclesiástica mundial, respetable y con influencia. Desde el cambio de nombre, aunado a los cambios de la ley, la Iglesia Anglicana de México tiene una presencia en la sociedad y en el gobierno que no va de acuerdo a lo que de nuestro número se podría esperar. Cuando decimos que somos anglicanos, la gente hace inmediatamente una conexión con Inglaterra, algo de donde partir. Cuando decíamos episcopal, la gente no sabía....

D.C.: ¿Utilizan ustedes estas razones para lograr nuevas adicciones?
O.T.: Lo que hacemos es servir sin condiciones a quien lo solicite. Tenemos una política de puertas abiertas. A diferencia de otros grupos religiosos, no andamos tocando a las puertas de los demás. Nos presentamos como somos; una Iglesia que no pretende ser la única expresión válida del cristianismo, pero sí una Iglesia donde se pueden encontrar todos los medios de la gracia, donde una persona puede encontrar también la libertad para seguir pensando y decidiendo por sí misma; una Iglesia que forma y propone, pero que no deforma e impone. Eso es lo que ofrecemos y nunca ofreceríamos lo que otros grupos religiosos: "Vente aquí y te vas al cielo", "Sigue allá y te vas al infierno"; "Dios está aquí, pero no está allá".
Cuando llegué a la Iglesia episcopal, un sacerdote me dijo: "Si buscas a Dios, la verdad y la salvación, aquí la puedes encontrar, pero también la puedes encontrar donde estás. Entonces, para venir aquí necesitas buscar otras cosas". Y descubrí lo que andaba buscando: una Iglesia con rostro humano y que fuera lo suficientemente honesta, como para no presentarse ante mí como un sistema infalible. Y así es como presentamos a la Iglesia anglicana en México. Y a la gente le agrada, porque en el fondo reacciona contra un sistema religioso que pretende ser perfecto y evidentemente no lo es. Nosotros siempre decimos, en broma y en serio, que la Iglesia anglicana también es infalible, excepto cuando se equivoca.

D.C.: ¿Influyen mucho en vuestra Iglesia los episcopales que vuelven de EEUU?
O.T.: Muy poco. Diría que son pocos los episcopales mexicanos que buscan a la Iglesia episcopal en México después de regresar. En parte por no tener presencia en todo el país. Muchos regresan a comunidades donde no hay Iglesia episcopal. Pero también sé de gente que en EEUU asistió a la Iglesia episcopal y cuando vuelven a México inmediatamente regresan a la católico-romana. Y creo que en parte ha sido - no me gusta mucho decirlo porque suena a crítica - porque a veces no se les da en EEUU la formación anglicana que debería dárseles; a veces la parroquia episcopal local parece más romana que la romana local, y esa ha sido también una crítica que algunos católico-romanos nos han hecho con respecto a expresiones del ministerio hispano en EEUU. Mi experiencia ha sido que los que en EEUU se integraron a la Iglesia episcopal en alguna comunidad "anglo", son los que suelen buscar la Iglesia episcopal cuando regresan. Porque quizás vivieron una expresión un poco más "main stream", un poco más de "via media" anglicana y captaron algo más la diferencia.

D.C.: ¿Qué consejos para su vida religiosa daría a estos retornados?
O.T.: Les haría saber que la Iglesia que descubrieron en EEUU también está presente en México y que lo mismo que encontraron en EEUU existe en México y pueden continuar la misma vida religiosa.

D.C.: ¿Hasta qué punto es misionera la Iglesia Anglicana en México?
O.T.: Muy poco, desgraciadamente. Nuestra política de puertas abiertas, pero de no ir tocando a las puertas, ha servido muchas veces de excusa para no hacer nada. A veces siento que nos escudamos en nuestro respeto hacia los demás para no intentar hacer nada. Muchas veces el respeto nos ha servido de pretexto. A veces pienso: "Criticamos a los Testigos de Jehová porque tocan puertas, pero quizá también nosotros deberíamos tocarlas".

D.C.: ¿Qué podríamos hacer en común la Iglesia Episcopal de EEUU y la mexicana?
O.T.: Pienso que el temor de muchos de nosotros no es tanto la falta de dinero como la de relaciones. El aislamiento es nuestro miedo principal. Nos sentimos muy aislados y muy solos desde que nos convertimos en Iglesia autónoma. Una buena fuente de relaciones y de comunión sería el Ministerio hispano de EEUU. Podríamos compartir experiencias, ciertamente en situaciones distintas, pero con problemáticas comunes. Podríamos ayudarnos. Este contacto del ministerio hispano de EEUU con las Iglesias anglicanas de América Latina ayudaría a crear un vínculo que permitiría también a los que regresan saber que existe una Iglesia anglicana en México. De la misma manera que antes muchos episcopales no sabían que también son anglicanos, o que se usan los dos nombres, sigue sucediendo con los que regresan que a lo mejor buscan la Iglesia episcopal pero no la encuentran porque lo que existe ahora se llama anglicana. Toda esta comunicación que nos falta .... por ejemplo, sólo por accidente descubrimos el material que ustedes publican, que también puede sernos útil y a su vez podríamos compartir lo que nosotros publicamos. Por eso, una mayor relación y colaboración práctica, nos sacaría del aislamiento en el que nos encontramos y que esto haría que el ministerio hispano de EEUU también trascendiera las fronteras.

D.C.: Usted ha dicho que tal vez se necesite una relación diocesana con EEUU, algo así como si el Ministerio hispano pudiera ser una diócesis grande, relacionada con México, Centro y Sur América. Es algo que creo que ha sucedido individualmente, pero no intencionalmente.
O.T.: En efecto, podemos colaborar en cosas como la formación teológica de vocaciones que no cuentan con la educación secular suficiente para ingresar en un seminario. Tenemos un seminario en México con programas accesibles y financieramente muy económico. Podemos colaborar con intercambios de personal.

D.C.: Para mí algo muy importante son las vocaciones, que nos faltan en EEUU. Si pudiéramos tener un seminario como el de san Andrés, disponible con un programa diseñado para educar latinoamericanos para, directamente realizar servicio en EEUU, sería una ayuda tremenda para nosotros.
O.T.: Sería una buena oportunidad y México no está tan lejos, es mucho más fácil viajar. Unos dirían que para bien y otros que para mal, pero existe bastante influencia de la cultura norteamericana en México y esto nos permite comprender más fácilmente la problemática a la que los estudiantes se enfrentarían al regresar a EEUU.

D.C.: Esperamos continuar esta conversación y vamos a buscar la manera de trabajar juntos en el futuro y servir al Señor. D.C.: Esperamos continuar esta conversación y vamos a buscar la manera de trabajar juntos en el futuro y servir al Señor.
O.T.: Muchas gracias.


Volver