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Los sueños, ¿sueños son?
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Hace unos tres mil años hubo un faraón en Egipto que tenía sueños y nadie sabía intepretárselos. El último que había tenido lo tenía intrigado y quería saber su significado, alguien le habló de un joven hebreo que los interpretaba. Ordenó que lo trajeran a su presencia y le contó el sueño, que decía de esta manera: " El faraón soñó que se encontraba a la vera del río. De pronto subieron del río siete vacas hermosas y lustrosas, que se pusieron a pacer en el carrizal. Pero resulta que detrás de aquéllas subieron del río otras siete vacas, de mal aspecto y macilentas, las cuales se pararon cabe las otras vacas en la margen del río, y las vacas de mal aspecto y macilentas se comieron a las siete vacas hermosas y lustrosas. Entonces el faraón se despertó".



José interpretando los sueños del Faraón.
Grabado por Julius Schnorr von Carolsfeldd (1851-60), de la Biblia "in Bildern"

José dijo al faraón que era voluntad de Dios el que vinieran siete años de gran hartura en todo Egipto. Pero después sobrevendrían otros siete años de hambre y se olvidaría toda la hartura en Egipto, pues el hambre asolaría el país, y no se conocería hartura en el país, de tanta hambre como habría.

José aconsejó al faraón a que pusiera al frente de Egipto a un hombre sabio, que administrase las grandes cosechas que iban a venir durante los siete años de abundancia. En ellos debieran acumular todo lo que pudieran, para hacer frente a los años de escasez.

El faraón quedó tan admirado de la sabiduría del joven hebreo que lo nombró primer ministro y administrador de todo Egipto. Esta historia se encuentra en la Biblia, en el libro del Génesis, capítulo 41.

Esta historia escrita hace unos tres mil años ilustra la realidad de nuestros días. Pareciera ser que la economía se desenvolviera en ciclos de siete años, más o menos. Muchos fuimos testigos de los malos años a finales de los setenta y principio de los ochenta que fueron seguidos de otros de abundancia, para de nuevo entrar en otra crisis al final de los ochenta y principios de los noventa. La década de los noventa fue de gran abundancia, que condujo a la crisis económica que ya dura más de tres años. Hay gentes que han perdido el trabajo. Otros han perdido casas, y otras posesiones. Y todo ¿por qué? Tal vez porque no tuvieron presente la sabiduría encerrada en las páginas de la Biblia. En la historia que hemos referido.

Efectivamente, no es raro encontrar personas que viven locamente y lo que ganan, con el sudor de toda la semana, lo despilfarran en unas horas los sábados y domingos. El lunes se encuentran con los bolsos vacíos, con resaca, macilentos y mendigando. Otras personas que administran mejor sus bienes, tampoco se esfuerzan por ahorrar. Llegan malos tiempos y pierden posesiones de gran valor, como la casa, por no tener suficiente dinero ahorrado.

Es voluntad de Dios el que seamos buenos administradores, buenos mayordomos, que administren bien, no sólo los bienes particulares sino todos los bienes creados por Dios, para que nadie pase hambre o necesidad.

por Isaías A. Rodríguez



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