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Monseñor Oscar Romero
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por Isaías A. Rodríguez
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"San Romero de América"

A Monseñor Romero se le cuenta entre los grandes profetas del siglo XX. Se ganó el amor y la admiración del mundo entero por enfrentarse a las fuerzas opresoras del mal. Su vida ha sido filmada en tres películas y ha aparecido en varios documentales. Su imagen aparece esculpida entre los diez mártires inmortales del siglo ido, que se encuentran en la Gran Puerta de Occidente de la Abadía de Westminster, en Londres. Y otro profeta de nuestro tiempo, el obispo de Brasil Pedro Casaldáliga inmortalizó al Monseñor en un poema famoso al poco de su asesinato como "San Romero de América".

Óscar Arnulfo Romero y Galdámez (8/15/1917-3/24/1980) nació en Ciudad Barrios en El Salvador. A los trece años ingresó en el seminario y estudió durante siete con los claretianos, en San Miguel, y luego con los jesuitas en el seminario nacional de San Salvador. A mitad del primer año de teología fue enviado a cursarla a la Universidad Gregroriana de Roma, donde destacó académicamente.

A pesar de haber estallado la Segunda Guerra Mundial, al contrario de algunos de sus compatriotas, decidió seguir en Roma hasta obtener la licenciatura en teología, cum laude, y ser ordenado el 4 de abril de 1942. Permaneció estudiando para obtener el doctorado, pero a la edad de 26 años se le pidió que regresara a su país natal.

De regreso con su amigo Fr. Valladares, pararon en España y en Cuba. En la isla caribeña fue detenido por venir del país fascista italiano. Después de varios meses se les permitió regresar a su país pasando por México.

En su país desarrolló mucha actividad durante veinte años en la ciudad de San Miguel. Su ayuda fue decisiva en la construcción de la catedral; promovió la devoción a la Virgen de la Paz; fue nombrado rector del seminario de San Salvador, y en l966 secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador. Como editor del periódico diocesano Orientación dio al mismo un carácter conservador al defender la doctrina tradicional del magisterio católico romano.



Escultura de Oscar Romero, por John Roberts
La conversión

Del 1970 al 1975 ejerció de obispo auxiliar en San Salvador y luego de titular en la diócesis de Santiago de María, hasta que el 23 de febrero del 1977 fue nombrado arzobispo de El Salvador. Estos nombramientos fueron recibidos con decepción y desilusión por los sacerdotes que estaban entregados de lleno a la causa de los pobres. El Monseñor Romero conservador fue recibido con alegría por gobierno salvadoreño.

El 12 de marzo de 1977, un jesuita progresista y amigo personal del Monseñor, Rutilio Grande, que había creando grupos consagrados a trabajar entre los pobres, fue asesinado. Este fue el toque de gracia que sacó a Romero del sopor en que había vivido. Al ver a su amigo en el féretro, exclamó: "Si le mataron por ayudar a los pobres, yo también seguiré el mismo camino". Ante su presión para que se investigara el asesinato, ni el gobierno ni la prensa escucharon sus peticiones.

El nuevo Romero empezó a defender a los pobres y a denunciar la injusticia, los asesinatos y las torturas que ocurrían regularmente en su país. El mundo notó el cambio y fue nombrado como candidato para el Premio Nobel de la Paz en 1979. En febrero de 1980 recibió un doctorado honoris causa por la Universidad católica de Lovaina.

Con la subida al poder de la Junta Revolucionaria Gubernamental, en 1979, los asesinatos se multiplicaron, entre ellos el famoso caso de los seis jesuitas. La persecución religiosa se acrecentó.

Monseñor Romero entró en la gloria de Dios el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba la misa. Después de la homilía, fue asesinado por miembros de las escuadras de la muerte salvadoreñas, dos de cuyos miembros habían sido entrenados en la Escuela de las Américas dirigida por Estados Unidos. Roberto D´Aubuisson dio la orden de muerte.

El cuerpo de Monseñor Romero yace en la Catedral Metropolitana de San Salvador. Al funeral, el 30 de marzo de 1980, asistieron más de 250,000 personas venidas de todo el mundo.

La causa de beatificación sigue estancada en el Vaticano porque algunos le vieron muy cercano a la teología de la liberación. Sin embargo, para el pueblo de todo el mundo, el mártir salvadoreño, ya es "San Romero de América".

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