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Santo Tomas de Aquino (28 de enero)
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Tomás de Aquino es el mayor teólogo del alto Medioevo, y, después de Agustín, quizás el mayor teólogo de la historia del cristianismo. Nacido de una familia noble italiana, probablemente en 1225, ingresó en la nueva orden dominicana de predicadores y después de poco tiempo llegó a ser maestro destacado en una época de fermento intelectual.

Al percibir el reto que las recién descubiertas obras de Aristóteles suponían para la tradicional doctrina católica, especialmente en el énfasis dado al conocimiento empírico derivado de la razón y de la percepción de los sentidos, independientemente de la fe y de la revelación, Tomás afirmó que la razón y la revelación se encuentran básicamente en armonía. "La gracia (la revelación)", dijo, "no es la negación de la naturaleza (la razón), sino su perfección". Tomás logró esta síntesis en sus obras mayores, la Summa theologica y la Summa contra gentiles, que incluso hoy siguen ejerciendo gran influencia en el pensamiento y la filosofía cristianos. Lo consideraban un pensador atrevido, incluso "radical", y ciertos aspectos de su pensamiento fueron condenados por las autoridades eclesiásticas. Su canonización el 18 de julio de 1323 lo vindicó.

Tomás entendió que la revelación de Dios en su nombre, en Éxodo 3:14, "Yo soy el que soy", quería decir que Dios es el Ser, la realidad última de la cual todo lo demás deriva su ser. La diferencia entre Dios y el mundo es que la esencia de Dios es el existir, mientras que todos los demás seres derivan su ser de él por el acto de la creación. Aunque para Tomás, Dios y el mundo son distintos, hay, sin embargo, una analogía de ser entre Dios y el mundo, puesto que el creador queda reflejado en la creación. Así es posible tener un conocimiento limitado de Dios, por analogía del mundo creado. Con esta base, la razón humana puede demostrar que existe Dios; que creó el mundo; y que él contiene dentro de sí mismo, como la causa de ellas, todas las perfecciones que existen en la creación. Sin embargo, las verdades distintivas de la fe cristiana, como la Trinidad, la Encarnación, sólo se conocen por la revelación.

Tomás murió en 1274, a poco menos de cincuenta años de edad. El 28 de enero de 1368, sus restos fueron trasladados a Tolosa de Francia. Además de sus muchas obras teológicas, compuso varios himnos eucarísticos. Entre otros "Oh víctima salvífica" y "Canta, lengua, el gran misterio".

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