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Ricardo Cantalapiedra y sus canciones
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Hemos decidido resaltar la vida y mensaje de este profeta de nuestro tiempo. Conocido como Cantalapiedra, es un español nacido en León en 1944. En 1967 fue a estudiar filosofía y periodismo en Madrid; los domingos solía ayudar a los curas a impartir catequesis en una parroquia humilde. En 1970 una casa discográfica le ofreció grabar un disco de salmos que pronto se escucharía en todas las iglesias. La censura franquista prohibió alguno de sus discos, mientras que en muchos internados religiosos los alumnos aprendían de memoria sus canciones de profundo mensaje religioso.

Las canciones que ofrecemos a continuación se hicieron populares en los años setenta, y creemos su mensaje y testimonio permanecen actuales. El tono profético y de denuncia de las mismas tiene más valor por haberlo respaldado con el ejemplo de su vida.

Las canciones, cantadas por él mismo son de una belleza impresionante e invitamos al lector a que indague para ver si las puede conseguir donde se encuentre viviendo.

1. ¿En dónde están los profetas?

En dónde están los profetas
que en otro tiempos nos dieron
las esperanzas y fuerzas
para andar, para andar.

En las ciudades, en los campos,
Entre nosotros están (bis).

En la ciudad, ¿dónde están?
En el mar, ¿en dónde están?
En la ciudad, ¿dónde están?
¿Dónde están?

Sencilla cosa es la muerte
difícil cosa la vida
cuando no tiene sentido ya luchar.

Nos enseñaron las normas
para poder soportarnos
y nunca nos enseñaron a amar.

2. Ya no está el peregrino

En lo alto se oyó una voz
y un hombre peregrino
recorrió nuestra tierra
y hablaba a las gentes,
les hablaba al corazón.

Nunca supimos su lugar de origen
solamente presentimos
la brisa nueva y virgen
de un ser que nos quería de verdad.

Ya no está el peregrino,
dicen que lo mataron
pasaron muchos siglos
pasaron muchos años
nos ha ido mal a todos
cortas las alegrías
muy largos los dolores y desgracias
muy pocas las verdades
y muchas las mentiras y falacias.
Sin embargo, no ha muerto el peregrino,
está allí donde se sufre y se pregunta
y siempre que se le busca se le encuentra.

3. No queremos a los grandes palabreros

No queremos a los grandes palabreros
queremos a un hombre
que se embarre con nosotros
que ría con nosotros
que beba con nosotros
el vino en la taberna
que coma en nuestra mesa
que tenga orgullo y rabia
que tenga corazón y fortaleza
los otros no interesan,
los otros no interesan
los otros no interesan.

No queremos a engañosos pregoneros
queremos a un hombre
que se acerque a nosotros
que cante con nosotros
que beba con nosotros
el vino en la taberna
que sepa nuestras penas
que tenga orgullo y rabia
que tenga corazón y fortaleza
los otros no interesan,
los otros no interesan,
los otros no interesan.

4. Quiero vivir en el llano

Quiero vivir en el llano
o en el monte o en la cueva
o en la ciudad o en el campo
o peregrino entre la selva
yo quiero vivir hermano (bis).

Quiero vivir aunque tenga que
prescindir de los pájaros,
de las flores, de los vientos,
de la lluvia del verano,
yo quiero vivir hermano (bis).

Dije vivir no pudrirme
entre chacales humanos
entre sucios negociantes
y ladrones refinados
yo quiero vivir hermano (bis).

Quiero vivir, sin embargo,
muchas noches grito al cielo
gritos que me estoy ahogando
y el cielo sabe mi llanto
yo quiero vivir hermano (bis).

Quiero vivir mas presiento
que esto tendrá fin cercano,
la madrugada y el viento
me llevarán de la mano.
Voy a morir mas espero
la llegada de un hermano
que nos saque de la fosa
y cure nuestros quebrantos,
yo quiero vivir hermano (bis).

5. Maranatha, maranatha, maranatha.

¿Adónde irán nuestras vidas?
¿Adónde irán nuestras penas?
¿En dónde está la alegría?
¡Ay! ¿En dónde la primavera?

¿Adónde irán nuestras vidas?
¡Ay! Si un salvador no nos llega. ¡Eh!
Maranatha, maranatha, maranatha.

¿Qué será de nuestros hijos?
¿Qué será de nuestra tierra?
¿Qué será de los que sufren? ¡Ay!
¿Qué será de los que esperan?
¿Qué será de nuestros hijos?
¡Ay! Si un salvador no nos llega. ¡Eh!
Maranatha, maranatha, maranatha.

¿Para qué tantas palabras?
¿Para qué tantas promesas?
¿Quién cambiará nuestra suerte?
¡Ay! ¿Quién pondrá luz en las sendas?
¿Para qué tantas palabras?
¡Ay! Si un salvador no nos llega. ¡Eh!
Maranatha, maranatha, maranatha.

Está acabando la noche
y un nuevo día se acerca
vuelve a nacer la esperanza, ¡ay!
y se apaga la tristeza
y las estrellas nos dicen, ¡ay!
que un salvador ya está cerca. ¡Eh!
Maranatha, maranahta, maranatha. (bis)

6. Un día por las montañas

Un día por las montañas
apareció un peregrino
apareció un peregrino
se fue acercando a las gentes
acariciando a los niños
acariciando a los niños.

Iba diciendo por los caminos
amigo soy, soy amigo.
Iba diciendo por los caminos
amigo soy, soy amigo.

Sus manos no empuñan armas
sus palabras son de vida
sus palabras son de vida
y llora con los que lloran
y comparte la alegría
y comparte la alegría.
Iba diciendo por los caminos
amigo soy, soy amigo.

Reparte el pan con los hombres
a nadie niega su vino
a nadie niega su vino
y está junto a los que buscan
y consuela a los mendigos
y consuela a los mendigos.
Iba diciendo por los caminos
amigo soy, soy amigo.

Y los hombres que lo vieron
contaban a sus vecinos
contaban a sus vecinos
hay un hombre por las calles
que quiere ser nuestro amigo
que quiere ser nuestro amigo
hay un hombre por las calles
que lleva la paz consigo
que lleva la paz consigo.
Iba diciendo por los caminos
amigo soy, soy amigo.

7. ¡Malditos!

¡Malditos los santones de pureza!
¡Malditos!
¡Malditos los que obligan a los hombres
a vivir como perros! ¡Malditos!
¡Malditos los que hacen sufrir a
los pequeños! ¡Malditos! ¡Malditos!
¡Malditos los que matan a inocentes!
¡Malditos!
¡Malditos los que callan las infamias!
¡Malditos!

¡Malditos los que causan las desgracias!
¡Malditos! ¡Malditos!
¡Malditos los que han hecho del amor
flor de las madrugadas! ¡Malditos!

¡Malditos los que hicieron de la vida
paisaje de la muerte!
¡Malditos!
¡Maldito el asesino de las flores!
¡Malditos!
¡Maldito el asesino de ilusiones!
¡Malditos! ¡Malditos!
¡Malaventurados los que piden justicia
con las manos manchadas en sangre!
¡Malaventurados los que claman justicia
y oprimen al hermano! ¡Malditos!
¡Malditos!

8. Donde tu digas ley

Donde tu digas ley
yo digo Dios, yo digo Dios.
donde tu digas paz, justicia y amor
yo digo Dios, yo digo Dios.
donde tu digas Dios
yo digo libertad, justicia y amor.

9. Le mataron un día

Le mataron un día de madrugada,
cuando los hombres duermen,
cuando los gallos cantan,
le mataron un día de madrugada.

Machacaron sus huesos una mañana
repartieron sus ropas,
sortearon su capa
le mataron un día de madrugada.

Por todos los caminos su voz gritaba
las verdades que hieren
las verdades que salvan
le mataron un día de madrugada.

Le ofrecieron dineros y vida holgada
por ocultar mentiras
por inventar palabras
le mataron un día de madrugada.

El mundo no perdona a quien no engaña
arrasaron su casa,
le dejaron sin nada,
le mataron un día de madrugada,
pero su voz resuena por las montañas.

Seguiremos cantando, seguiremos
soñando, seguiremos viviendo con su
palabra. (bis).

10. La casa de mi Amigo

La casa de mi Amigo no era grande,
su casa era pequeña.
En la casa de mi Amigo había alegría,
y flores en la puerta.

A todos ayudaba en sus trabajos,
sus obras eran rectas.
Mi Amigo nunca quiso mal a nadie,
llevaba nuestras penas. (bis)

Mi Amigo nunca tuvo nada suyo,
sus cosas eran nuestras.
La hacienda de mi Amigo era la vida,
amor era su hacienda.

Algunos no quisieron a mi Amigo,
le echaron de la tierra.
Su ausencia la lloraron los humildes,
penosa fue su ausencia. (bis)

La casa de mi Amigo se hizo grande,
y entraba gente en ella.
En casa de mi Amigo entraron leyes,
y normas y condenas.

La casa se llenó de comediantes,
de gentes de la feria.
La casa se llenó de negociantes,
corrieron las monedas. (bis)

La casa de mi Amigo está muy limpia,
pero hace frío en ella.
Ya no canta el canario en la mañana,
ni hay flores en la puerta.

(Recitando):

Y han hecho de la casa de mi Amigo
una oscura caverna,
donde nadie se quiere ni se ayuda,
donde no hay ya primavera. (bis)

Nos fuimos de la casa de mi Amigo,
en busca de sus huellas.
Y ya estamos viviendo en otra casa:
una casa pequeña,
donde se come el pan y se bebe el vino
sin leyes ni comedias.

Y ya hemos encontrado a nuestro Amigo,
y seguimos sus huellas,
y seguimos sus huellas.

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