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Jesús / Cristo
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Por Isaías A. Rodríguez

Los nombres de Jesús y Cristo tienen fundamento bíblico. Se encuentran en los evangelios, pero significan algo diferente. Jesús, es el nombre que recibió de nacimiento, y Cristo es el título que los creyentes le dieron. Cristo y Mesías son equivalentes. Cristo en griego y Mesías en hebreo, significan ungido. Ahora bien, el averiguar la diferencia del significado entre Jesús y Cristo -o Mesías- es una cuestión cristológica, que pertenece al estudio de la teología. Modernamente, el primer autor en publicar dos voluminosos libros - en l974 - titulados de esa manera, fue el teólogo belga Edward Schillebeeckx. Luego han seguido muchos más. Y los estudios han florecido de tal manera que ha sido necesario hacer ya una catalogación en tres diferentes búsquedas del Jesús histórico.

La primera búsqueda empezó con el teólogo alemán Herman Samuel Reimarus (1694-1768) con su famosa obra Fragments. Reimarus vivió en el siglo de la Ilustración. Este movimiento inició la secularización de la cultura. Muchos pensadores, llamados "deístas", creían en Dios pero negaban toda intervención sobrenatural. Reimarus, formuló tres preguntas famosas: De lo que narran los evangelios, ¿qué es lo que realmente sucedió? De lo que narran los evangelios, ¿qué se puede atribuir al Jesús histórico? ¿Resucitó Jesús al tercer día de su muerte? Luego aparecieron otras obras de los siguientes autores David Friedrich Strasuss (1835-6), Ernest Renan (1863), William Wrede (1901) y Adolf von Harnack (1908). Todos ellos perseguían un doble objetivo, 1. Destruir la visión ortodoxa de Jesús, cubierta de un bagaje dogmático y sobrenatural, y 2. Presentar un Jesús que pudiera ser aceptado por la moderna mente europea.

Así, pues, esta primera búsqueda aparecía con un carácter anti-teológico, anti-cristiano y anti-dogmático. Mas cuando estas artificiales vidas de Jesús parecían haber dado al traste con el Jesús tradicional, apareció la famosa obra de Albert Schweitzer (1875-1965) Quest of the Historical Jesus (1906). Según Schweitzer, el Jesús europeo era una figura producto del racionalismo. En lugar de esos retratos románticos de Jesús, Schweitzer presentó la imagen de Jesús como un profeta apocalíptico. Según este teólogo alemán, Jesús creía que el reinado de Dios estaba al alcance de la mano. Schweitzer estuvo influenciado por las ideas apocalípticas del fin del mundo prevalentes en la sociedad alemana, sin embargo tuvo razón en que Jesús hablaba de algo real que iba a suceder en la historia judío-romana.

Esta primera búsqueda no terminó en un fracaso total, ya que puso en marcha la formación de una tradición sobre Jesús, la preferencia de la historia sobre la teología, la preferencia de los evangelios sinópticos y otros tema asociados.

Antes de que surgiera la segunda búsqueda aparecieron las críticas de Rudolf Bultmann y Karl Barth asegurando que la tal búsqueda histórica era metodológicamente imposible ya que los evangelistas no estaban interesados en un Jesús histórico sino en el Cristo de la fe. Pero he aquí que sería un discípulo de Bultmann, Ernst Kasemann, el que al dar una conferencia en la universidad der Marburg sobre The Problem of the Historical Jesus, daría origen a la segunda búsqueda del Jesús histórico.

Afirmaba Kasemann que si Jesús no estaba plantado en la historia se le podría llevar en cualquier dirección y se le podría hacer el héroe de cualquier programa teológico o político. Peligro también de un docetismo, que negaba la historicidad de Jesús.

Representantes de esta nueva ola de los años sesenta y setenta del siglo pasado fueron James Robinson, Gunther Bornkamm, Norman Perrin, Eduard Schweizer, y Edward Schillebeeck. Estos autores se sentían más seguros de logar algo nuevo ya que contaban con muchos nuevos instrumentos teológicos y científicos. Con todo permanecieron escépticos sobre el material que los evangelios atribuyen a Jesús y no ampliaron en mucho el entendimiento sobre el Jesús histórico. Así quedó plasmado por el mismo Bornkamm que presentaba su libro sobre Jesús con estas palabras: "Ya nadie puede escribir una vida sobre Jesús".

Las obras sobre Jesús que aparecieron en esos años, están marcadas por la influencia de la filosofía existencialista, y no han ejercido gran peso en el estudio.

En un paréntesis histórico hay que mencionar el famoso Jesus Seminar norteamericano que floreció los años ochenta y noventa del siglo pasado, seguido incluso por la prensa sensacionalista por su manera popular de actuar. Se trataba de un grupo de especialistas dirigidos por Robert W. Funk quienes se reunían periódicamente para votar sobre diversos aspectos de la vida de Jesús, milagros, parábolas, etc. Utilizaban unas bolitas rojas, grises y negras. Los milagros o parábolas que recibían más bolitas rojas acentuaban la probabilidad de su historicidad y de que Jesús pronunciara dicha parábola, las que recibían bolitas grises más probabilidad que las que recibían el color negro. Estas últimas eran producto de los evangelistas. Además de los evangelios canónicos se centraban en el famoso documento perdido "Q" y en el Evangelio de Tomás.

El teólogo Richard Burridge afirmó que el Jesus Seminar "creó un Jesús que no es judío en su enseñanza sino más bien es un filósofo griego".

La tercera búsqueda se entrelaza con la segunda y tiene presente todo el trabajo realizado hasta el presente, al parecer fueron los teólogos Ben F. Meyer y E.P. Sanders, que escribieron a finales de los setenta y principios de los ochenta, quienes dieron impulso a esta nueva ola. Situaron a Jesús dentro del judaísmo de la primera centuria y dentro de las esperanzas escatológicas del judaísmo de entonces, no por un final del mundo, sino por una restauración y renovación del judaísmo.

Es necesario mencionar la obra voluminosa del teólogo católico de John Meier, A Marginal Jew, Rethinking the Historical Jesus. Según N. T. Wrigth y Michael F. Bird en su obra The New Testament in Its World, parece ser que el esfuerzo por logar algo más en una tercera búsqueda se haya agotado.

Sin embargo, el mismo Wright añade otra obra que hace unos años leí, Jesus of Nazareth, An independent historian´s account of his life and teaching, por Maurice Casey. Casey fue un experto bíblico e historiador británico que escribió esta obra con autoridad, aplomo, ironía y cierto engreimiento, criticando a todos por carecer del conocimiento de la lengua aramea -la cual él dominaba-, pero también alabando a quien se lo merece. Alaba con creces a E. P. Sanders por sus obras Jesus and Judaism (1985) y The Historical Figure of Jesus, según Casey, tal vez sean las dos mejores obras escritas sobre Jesús.

Finalmente Casey critica hasta la saciedad al Jesus Seminar. (Personalmente, me encanta esta obra del Casey, por su estilo y erudición). Finalmente quiero recomendar a todos el libro de José Antonio Pagola, Jesús, aproximación histórica, porque se trata de un excelente resumen de todo lo escrito sobre Jesús en los últimos años. Además lo hace en un brillante y ameno castellano.

(Todavía más, todo el que desee profundizar más en este tema debiera empezar por leer dos obras del teólogo Marcus J. Borg: Jesus a New Vision y Jesus in Contemporary Scholarship).

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