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Sobre la Superstición
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por Isaías A. Rodríguez

La superstición hace referencia a la religión. En general se trata de una exageración, superfluidad, o desviación de la práctica religiosa. Una persona con buena formación religiosa no es supersticiosa.

La ignorancia es la promotora y estimulante del uso supersticioso. La persona ignorante es presa de miedos, de amenazas, de influencias externas, de dimes y diretes. Estas gentes, de buen corazón, pero con escaso conocimiento científico, pueden ser víctimas de la idolatría, de la magia, del espiritismo, de la adivinación, de brujerías y de otras prácticas con apariencia religiosa. Siempre que alguien haga alarde de tener poderes ocultos supernaturales que influyan sobre uno debemos mostrar total escepticismo.

Para no caer presa de individuos con intereses creados o sin escrúpulo de engañar a gentes sencillas, no hay otra solución que la información correcta y una formación religiosa adecuada.

Recuerdo cómo hace ya varios años, dos señoras, madre e hija, vinieron de consulta a mi oficina. La joven llamaba la atención por su excesiva gordura. Reconocía que había superado muchas inclinaciones malas pero no había podido vencer la glotonería. La madre aconsejaba a la hija ir a una curandera que podría curarla. La hija no quería ir porque la curandera pedía mucho dinero por el servicio y sabía que había ya estafado a su madre. A juicio de la "curandera", la joven tenía un cochinillo metido en el vientre. Para curarla de tan impertinente huésped, la joven debía llevar, además de dinero, un huevo que al estrujarlo saldrían de él pelos, al paso que del vientre de la joven el lozano cerdito. La misma joven me confesaba saber cómo la Biblia dice que no tengamos más dioses que uno.

Otras veces se trata de otros animales, como tener sapo en la panza. Otros, no tienen trabajo porque están poseídos del demonio. Hay mujeres que se quedan estériles por una maldición del marido. Estos ejemplos ridículos se podrían multiplicar indefinidamente. En el fondo, siempre se trata de lo mismo: engaños u obsesiones agudas. Muchos de estos casos, por ser desviaciones psicológicas, se pueden resolver con medios psicológicos.

Hay que superar la fácil credulidad e ingenuidad, ¿cómo se puede aceptar la patraña de tener un cochinillo o un sapo en el vientre? Lo mejor, para superar todas estas anomalías, es llevar una vida sana y saludable, física y espiritualmente.


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