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Teología de las Religiones o del Pluralismo Religioso
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Por Eduardo Granja Almeida

Fuente: Por los muchos caminos de Dios II. Cap. 4. Macro ecumenismo: teología latinoamericana de las religiones

El término es propio de la teología de la liberación y se consolidó en Quito, en septiembre de 1992, en la Primera Asamblea del Pueblo de Dios, fue presentado por Pedro Casaldáliga, obispo brasileño. Lo desarrolla en su libro Espiritualidad de la liberación.

Por macro ecumenismo e entiende como un "talante, un espíritu" que caracteriza a la teología de la liberación, concebido como un "ecumenismo integral", presente en Dios mismo y en la misión cristiana. Y se hace patente sobre todo en las relaciones del cristianismo latinoamericano especialmente con las religiones indígenas, las religiones afro y los militantes "no creyentes" comprometidos en luchas populares contra injusticias sociales, y opresiones presentes en el continente. El macro ecumenismo latinoamericano es, ante todo un espíritu, una forma de actuación y una práctica de vida. "La vida de fe vale mucho más que la reflexión teológica. Todas las reflexiones teológicas no valen lo que un acto de caridad concreto" (Gustavo Gutiérrez).

En este espíritu macro ecuménico, los interlocutores no son las grandes religiones mundiales como el Islam, el judaísmo, el hinduismo, budismo, etc., sino las religiones indígenas y afro, como también los militantes "ateos" o no creyentes de los movimientos populares latinoamericanos de la época. (70-80).

Principios:

1. La teología de la liberación plantea la humanización de la espiritualidad. La espiritualidad no es asunto exclusivo de curas y religiosos, o fruto que se da entre las paredes de conventos y monasterios. Todo ser humano, creyente o no, tiene espiritualidad. Lo simplemente humano, la vida diaria es fuente y conducto adecuado de espiritualidad.

2. La teología de la liberación plantea que todo ser humano está elevado al orden de la salvación. La tradición, especialmente romana, consideraba "elevados al orden sobrenatural" sólo a los cristianos, sólo ellos tenían infusas muchas virtudes. Las otras religiones en nuestro continente y África eran demonizadas, especialmente por los misioneros del siglo XVIII.

3. La teología de la liberación hace una distinción teológica entre el orden de la salvación y el orden del conocimiento de la salvación.
Rompe con la idea de que quien no conoce el misterio de la salvación no se salva. El misterio salvífico de Dios está dispuesto para todo hombre de buena voluntad que practique la moral del amor y la justicia, en cualquier parte de la tierra y bajo el signo de cualquier religión. El conocimiento de la salvación tardará mucho tiempo en llegar a todos los seres humanos. Realmente lo que salva es la salvación, y no su conocimiento.

4. Para la teología de la liberación la salvación no es tanto una realidad espiritual y escatológica, sino una realidad ya presente y actuante, hoy. La gloria de Dios y su deseo es que el ser humano viva, tenga vida y la tenga en abundancia. Que el ser humano pase de situaciones humanas deplorables a situaciones más humanas. El pecado no es sólo espiritual como afirman algunas corrientes religiosas sino también social presente en el aquí y ahora, en situaciones de injusticia, de explotación, de desvalorización de los que no tienen, de la mujer, de las etnias, soportadas por gente creyente o no. Hoy, el mundo necesita salvación. Los principios 3 y 4 rompen el adagio excluyente "fuera de la Iglesia no hay salvación", por "fuera de la salvación no hay Iglesia"

5. El conocimiento de la salvación es sólo un instrumento de la salvación. Si los miembros de una iglesia cristiana conocen el misterio salvífico de Dios porque se lo enseñaron o predicaron, qué bueno, pero, ese mismo misterio, también está presente, o se manifiesta en los conocimientos religiosos no cristianos de otras religiones.

El Reino de Dios es el portador del misterio de la salvación, (reinocentrismo) ofrecido a todo ser humano, mientras que la Iglesia es la sustentadora de la necesidad del conocimiento (cristiano) de la salvación. (eclesiocentrismo) La teología de la liberación y el macro ecumenismo latinoamericano, consideran que para los cristianos lo más importante es la salvación misma, antes que su conocimiento. Construir el Reino, activar la salvación en la situación concreta en que viven seres humanos, es más primordial que anunciar la salvación a otros pueblos como si estuvieran ayunos de ella.

6. Los militantes ateos, son "compañeros de lucha y esperanza", tienen dificultad en hablar y aceptar la salvación, pero se unen a las acciones de salvación del ser humano: la vida, la verdad, la justicia, la paz, el amor (valores del Reino). Cuando la teología de la liberación y el macro ecumenismo latinoamericano manifestaron que "ellos se sentían más cerca con aquellos que sin referencia a Jesucristo luchan por la liberación del pueblo y convergen con nosotros en la lucha por al causa de Jesús, que con aquellos otros que incluso en nombre de Jesús se oponen a esa liberación y son obstáculo para esa causa", escandalizaron a muchos miembros de las esferas eclesiásticas oficiales (eclesiocentristas). Esta relación entre cristianos (por el socialismo) que se dio con "esa religión" compuesta por militantes ateos, es verdaderamente "teología de las religiones".

7. La teología de la liberación y el macro ecumenismo latinoamericano valorizan el conocimiento de la salvación en otras religiones no cristianas. "La dignidad y el estatuto salvífico de una religión no está en función del número de sus adherentes". En el libro de John Hick "Dios tiene muchos nombres" y en "La misa en los Quilombos" de Pedro Casaldáliga y Milton Nascimento, claramente dan a entender que "hay otros conocimientos de Dios" y que es uno mismo el Dios al que abocan esos conocimientos plurales. La misa en los Quilombos se inicia "en el nombre del Dios de todos los hombres" (seres humanos).

La teología de la liberación y el macro ecumenismo latinoamericano hacen distinción entre religión y fe. La fe es la relación profunda y amorosa con Dios; la religión es conjunto de prácticas, ritos, rituales y creencias, elaboradas en buena parte por categorías culturales de cada pueblo. Ante las religiones indígenas y afro, el cristianismo no debe pretender imponer su religión, o despreciarlas, sino más bien valorarlas e inculturarse en ellas (inreligionarse). Cada pueblo sólo practica su religión con sentido en el contexto de su cultura. Esta distinción no es ni inclusivista ni pluralista, sino un avance para entender la naturaleza de la religión como un fenómeno cultural, natural.

(Resumen preparado por Eduardo Granja Almeida, presbítero de la Diócesis Central de la Iglesia Episcopal del Ecuador).


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